En China, el régimen ha logrado escoger a los obispos. ARCHIVO

Así funciona el modelo chino que Ortega quiere imponer a El Vaticano en Nicaragua

Los obispos en China son nombrados según lo acuerde el Papa Francisco con el régimen chino, sin embargo, hay varios obispos en prisión y el acuerdo no se ha hecho público hasta la fecha porque lleva seis años en fase “experimental”.

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A través de su arremetida contra la Iglesia Católica, Daniel Ortega estaría buscando que El Vaticano le conceda un acuerdo con el cual pueda nombrar a los obispos que integran la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN). De esta manera, podría colocar a sacerdotes a fines a su dictadura al frente de la Iglesia y hacerse con el control de la CEN.

Esto mismo lo logró el régimen de China a través de un acuerdo provisional que se maneja a discreción de las autoridades chinas y de El Vaticano, pero que en la práctica le ha permitido al régimen de Xi Jinping y a la Iglesia Católica nombrar a doce obispos desde el 22 de septiembre de 2018, cuando entró en vigencia este acuerdo. Algunos de estos nuevos obispos son allegados a la dictadura china.

Por otro lado, la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua mantiene estrechas relaciones con China desde que fueron oficializadas en 2022. Ese mismo año, en el mes de mayo, el régimen chino arrestó al cardenal y arzobispo emérito de Hong Kong, Joseph Zen. Ortega hizo lo suyo un mes después ordenando el encarcelamiento del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez .

A finales del 2023, el régimen de Ortega anunció que había alcanzado el nivel de «asociación estratégica» con China, y para esas fechas, en Nicaragua se dio una cacería contra sacerdotes católicos que resultó en la detención del obispo de Siuna, Isidoro Mora, además de otros 15 religiosos. Mientras tanto, en China, el régimen de Xi Jinping arrestó al obispo de Wenzhou, monseñor Peter Shao.

El medio de comunicación regional Centroamérica 360, califica a China como «el gran maestro de la persecución religiosa mundial» y según expone en un artículo publicado el domingo siete de enero, el régimen chino puede estar asesorando al de Ortega para que consiga un acuerdo parecido al que tiene El Vaticano con el gigante asiático.

El acuerdo provisional entre China y El Vaticano llegó como resultado de un largo y tortuoso diálogo que duró varios años, antecedido por décadas de fallidos intentos de conversaciones y persecución a sacerdotes, obispos y miembros de la Iglesia Católica china, similar a lo que hace Daniel Ortega en Nicaragua.

“No es el final de un proceso, es el principio”, dijo el portavoz del Vaticano Greg Burke en 2018 cuando se conoció del acuerdo, pese a que el mismo no es público y aunque no se sabe en qué consiste exactamente, en la práctica y en las pocas entrevistas que han dado funcionarios del Vaticano, se han dejado entrever algunos aspectos del mismo.

En China hay obispos y sacerdotes detenidos. ARCHIVO

Medios de comunicación y expertos internacionales han especulado sobre lo que trata este acuerdo. Algunos creen que el gobierno chino y la Santa Sede escogerán un obispo entre una lista de candidatos presentada por ambas partes, y no está claro si el Papa tiene poder de veto sobre los designados por el régimen de Xi Jinping.

Por su parte, el cardenal secretario del Estado Vaticano, Pietro Parolin, dijo en una entrevista a Vatican News en octubre de 2022 que “el procedimiento establecido (…) deja al Papa la última y decisiva palabra”.

Una nota del Vaticano, también con fecha de octubre de 2022, precisa que el acuerdo en este momento “está en vigor y es vinculante”, pero no se hace público su contenido porque tiene carácter “provisional y en cierto modo experimental”, y queda sujeto a “revisiones y perfeccionamientos”.

La Iglesia china antes del acuerdo

Hasta antes del acuerdo provisional, los obispos que eran nombrados por El Vaticano eran perseguidos y encarcelados en China, mientras que las autoridades, a través de la Asociación Patriótica de Católicos Chinos (APCC) creada en 1957, nombraba a nuevos prelados sin la autorización del Papa.

En 1958, la APCC nombró a veinte obispos sin la autorización de la Santa Sede, mientras que los nombrados por El Vaticano debían ejercer su ministerio de manera clandestina hasta que terminaban detenidos por el régimen.

“Estas dificultades movieron a la Santa Sede a conceder a los obispos chinos legítimos, en 1981, el privilegio de consagrar a otros, en caso de necesidad, sin consultar con Roma, lo que a la postre contribuyó a aumentar la confusión: los fieles tenían aún menos fácil saber a ciencia cierta quiénes eran los pastores en comunión con el Papa”, explica el doctor en Estudios Bíblicos, Rafael Serrano, en un artículo llamado El difícil camino de la Iglesia en China.

Joseph Strickland, el obispo al que el papa Francisco expulsó luego de sus críticas a los intentos de reformas de la Iglesia católica
El Papa Francisco es el que ha logrado tener mayor acercamiento con las autoridades chinas. ARCHIVO

El Papa Juan Pablo II logró avanzar en algunas conversaciones con el régimen chino, pero en el año 2000, China reaccionó indignada por la canonización de 120 católicos asiáticos que habían sido ejecutados en la llamada Rebelión de los Bóxers y que eran considerados por China como traidores al servicio de potencias extranjeras.

En 2006, en aras de encontrar un acercamiento, el Papa Benedicto XVI anunció que la mayoría de obispos en China, eran legítimos, incluidos los nombrados por el régimen. A partir de ahí empezó un tiempo de relativa calma entre El Vaticano y el régimen chino, pero entre 2010 y 2011 la ACPP volvió a nombrar obispos de manera ilícita, lo que provocó una protesta de El Vaticano y se rompió el acercamiento.

Con la llegada de Francisco a El Vaticano, hubo un nuevo intento de acercamiento, el cual se concretó con la firma del acuerdo provisional en 2018. Esta firma tuvo dos efectos inmediatos, explica Serrano en su artículo: El Papa admitió a la plena comunión a ocho obispos consagrados por el régimen chino y también pudo erigir una nueva diócesis, lo cual no había podido hacerse desde 1946.

Avances y deficiencias

El acuerdo provisional dura dos años y ya ha sido renovado en dos ocasiones. En este 2024, podría ser renovado por tercera vez.

Como es un acuerdo secreto, se desconocen los avances que ha tenido hasta la fecha, pero después de cada renovación, El Vaticano publica un balance en el que da cuentas de los resultados que ha habido.

En el último balance presentado, el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, informó que el principal avance había sido que “todos los obispos de la Iglesia Católica en China están en plena comunión con el Papa y no ha vuelto a haber ordenaciones episcopales ilegítimas”.

En una entrevista que dio el Papa Francisco a Reuters en julio de 2022, dijo que el diálogo con el gobierno chino “va bien”, pero “lentamente. Ante una situación cerrada hay que buscar el camino posible, no ideal; la diplomacia es el arte de lo posible y de hacer que lo posible se convierta en real”.

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En Nicaragua, los obispos Isidoro Mora y Rolando Álvarez permanecen detenidos, mientras el obispo Silvio Báez permanece en el exilio. ARCHIVO

Hasta el momento, se han nombrado seis obispos de manera conjunta entre El Vaticano y China, y se ha logrado el reconocimiento de otros seis por ambas partes, pero todavía hay 36 sedes vacantes. El cardenal Parolin también mencionó en octubre de 2022 que aún hay muchas diócesis vacantes y otras que tienen obispos muy mayores que deben pasar a retiro.

Por otro lado, hay siete obispos que siguen detenidos. Tres de ellos fueron apresados después de la firma del acuerdo provisional, y cuatro están en calidad de desaparecidos, pues nadie sabe nada de ellos en años. El más anciano de todos, monseñor Shi Hongzhen, de 93 años y obispo de Tianjin, se encuentra en arresto domiciliario.

De acuerdo con Serrano, “esta política de diálogo con China la mantiene, entonces, el Vaticano, porque no ve otra mejor” y detalla que, si la Santa Sede rechaza el acuerdo, expondría a los católicos chinos a dificultades y represalias aún mayores que las que ya están viviendo. “A final, el logro más claro es que ya no hay en China obispos ilegítimos ni clandestinos”, concluye.

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