En el Evangelio según San Mateo de las Sagradas Escrituras hay un relato que nos da a conocer un acontecimiento, que en diciembre, aunque caigan rayos, llueva, truene y relampaguee, celebramos todos los cristianos nicaragüenses y de todo el mundo, con exultante alegría. Es el nacimiento de nuestro redentor, Cristo-Jesús.
Dicho acontecimiento se produjo bajo azarosas circunstancias, parecidas a las que está pasando Nicaragua, como la visita secreta que tuvieron que hacerle los tres Reyes Magos a un tirano llamado Herodes, que al igual que su mujer tenían sus corazones henchidos de malas intenciones.
Mas, para no extraviarnos en el camino, escuchemos mejor lo que nos dice San Mateo en su extraordinaria revelación: “Habiendo nacido Jesús, en Belén de Judá, bajo el reinado de Herodes, he aquí que unos magos vinieron de Oriente. Llegaron a Jerusalén y ahí andaban preguntando ¿Dónde está el Rey recién nacido? Nosotros hemos andado preguntando porque vimos en Oriente su estrella y hemos venido con el fin de adorarle”.
Llegó la anterior noticia a oídos de Herodes quien convocó de inmediato a los sabios de su reino, para saber dónde habría de nacer el Cristo o Mesías. Estos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así está escrito por los profetas”. No contento con esto el tirano invitó a su palacio a los Reyes Magos y después de agasajarlos, les pidió hipócritamente que cuando lo averiguaran, le informaran del lugar en donde estaba el recién nacido porque él también quería ir a adorarle. Pero no le hicieron caso. Antes de despedirse los ilustres visitantes le entregaron a Jesús, María y José valiosos regalos consistentes en oro, incienso y mirra.
Herodes, lleno de frustración por no poder encontrar al Mesías, se dedicó a cometer atrocidades en perjuicio de los pueblos que por medio de su guardia pretoriana mantenía sometidos. Dice San Mateo: “Mandó a matar a todos los niños de 2 años abajo que había en Belén y comarcas circunvecinas”.
Alertados por un ángel enviado por el Señor, sigue relatando San Mateo, de que sus vidas y principalmente la de Jesús corrían peligro, la humilde familia de Nazaret tuvo que marcharse al exilio. Así, pasando por ingentes necesidades lejos de su patria, tuvieron que trasladarse a Egipto y no pudieron regresar hasta que murió el tirano. Cuando creyeron que había pasado el peligro regresaron a Israel, pero no se quedaron ahí porque el hijo de Herodes, Arquelao, seguía mandando en Judea.
Aunque peque de ser presuntuosa la comparación, mis lectores habrán podido constatar a través de este relato bíblico, que hay cierta similitud entre las vicisitudes que pasó la Sagrada Familia con la tragedia que estamos viviendo hoy los nicaragüenses.
He aquí algunas de ellas:
- Herodes era un dictador sin escrúpulos que por aferrarse al poder no respetaba las leyes humanas y divinas; Ortega no respeta la Constitución y demás leyes nacionales, ni los convenios internacionales (Carta de la ONU y la OEA), mucho menos las leyes divinas.
- Herodes era un tirano que se rodeaba de mujeres, quienes por su ambición de riqueza y poder eran capaces de cualquier cosa como Herodías y Salomé; Ortega cuenta con la Murillo que por la misma causa no le importa ordenar “vamos con todo”.
- Herodes perseguía a los cristianos; Ortega persigue a la Iglesia católica y mantiene injustamente secuestrados a varios sacerdotes, y a uno de sus más queridos dignatarios, monseñor Rolando Álvarez.
- Herodes ordenó la matanza de niños inocentes; Ortega entre abril y mayo del 2018 ordenó a su policía la masacre de 325 personas inermes, incluyendo niños impúberes como Alvarito Conrado y otros más.
- Herodes forzó la partida hacia el exilio en Egipto a la Sagrada Familia; Ortega ha obligado a más de 600 mil nicaragüenses a refugiarse en otros países en salvaguarda de sus vidas.
En estas festividades de Navidad y Año Nuevo a muchos exiliados se nos estremece el corazón, cuando vemos lo que está pasando en nuestra desventurada patria. Solo nos queda, por el momento, hacer votos para que el 2024 logremos con la ayuda de Dios y de nuestro pueblo, el triunfo del cambio democrático, que definitivamente tendrá que ser de progreso y bienestar para todos los nicaragüenses.
El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).