Como todos los años miles de nicaragüenses salieron a las calles la noche del 7 de diciembre para participar de la tradicional Gritería en honor la Inmaculada Concepción de María, mientras que la familia Ortega-Murillo la celebró en su «burbuja» con sus hijos, nueras, yernos y nietos, esto a pesar de los ataques constantes hacia la Iglesia católica.
Con una galería fotográfica de mas de 20 imágenes los dictadores dieron a conocer, a través de los medios oficialistas, la forma en la que celebran la Purísima. También compartieron dos videos en los que se ve al dictador lanzando el tradicional grito de «¡¿Quién causa tanta alegría?!».
Los nietos de la pareja dictatorial se observan con novenas en mano, con los tradicionales indios en la cabeza, mientras Camila Ortega, repartía panderetas como “gorras” al reducido grupo del núcleo familiar.
Se observa en las fotografías a Ortega, alzando una matraca en una silla a la par de Murillo, sosteniendo un saco con la imagen de la Virgen María.

El régimen en Nicaragua este 2023 ha intensificado los ataques en contra de la iglesia católica, enviando al destierro a sacerdotes y religiosas, encarcelando a obispos, tal es el caso de Monseñor Rolando Álvarez, quien lleva más de un año privado de libertad.
Las contradicciones
La celebración de la Purísima que hace la familia de dictadores se contradice con la postura que ellos han tomado. Prohibieron todo tipo de celebración y procesiones duranta Semana Santa, San Jerónimo no recorrió la calle Masaya en su festejo tradicional y otras a las que Ortega la recetado un “toque de queda” permanente.
La cuarta entrega del informe «Nicaragua: una iglesia perseguida», a cargo de la abogada penalista Martha Patricia Molina, estima que el régimen de Daniel Ortega ha prohibido un total de 3,224 actividades religiosas en todo el país desde abril de 2018 y 667 agresiones contra la Iglesia católica.
Respecto al tipo de ataques, el informe detalló que se reportaron 117 ataques, asedios, impedimentos a templos, 39 cierres de organizaciones sin fines de lucro, medios de comunicación, proyectos y obras; 214 represiones a religiosos, 71 pintas y mensaje de odio, 80 robos y profanaciones, 82 represiones a laicos y 64 prohibiciones de procesiones y actividades campales.

Sin embargo, Murillo en sus alocuciones diarias enaltece su amor a la religiosidad católica y expresa que los nicaragüenses viven con “amor” las festividades.
“Vivimos otra gritería en paz, familia, valores en cultura de concordia. Qué hermosa fiesta la que se tiene en Nicaragua, cada 7 de diciembre nos sentimos agradecidos; esta es una Nicaragua sobre todas las mañas del maligno, victoriosa sobre los posadones que hemos aguantado con educación”, refirió Rosario el 7 de diciembre.
Además, envió un “abrazo sandinista” en “la fuerza de la esperanza y victoria, en fuerza de ser familia”.