Elián Ortega Velásquez, el nicaragüense número uno del mundo en taekwondo poomsae. Óscar Navarrete/LA PRENSA

Elián Ortega, el nicaragüense número uno del mundo en taekwondo poomsae

Nadie en el mundo es mejor que Elián Ortega Velásquez en poomsae, una rama del taekwondo en la que este joven de 23 años originario de Managua se ha convertido en especialista y a través de la que ha conseguido varias medallas en competencias importantes.

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

A simple vista, es difícil ubicar a Elián Ortega Velásquez como el mejor del mundo en algo, pues se trata de un joven sencillo que camina por la calle con su mochila usando camiseta deportiva, chinelas crocs, camiseta deportiva, audífonos y anteojos. Parece un joven común y corriente, pero lo cierto es que es el mejor del mundo en una rama del taekwondo llamada poomsae. 

Según el ranking mundial de poomsae, Elián es el número uno del mundo con 195.97 puntos. Le sigue el estadounidense Ryan Real con 190.46 puntos y más atrás el holandés, Joel Van Der Weide con 170.56 puntos y el surcoreano Wan Jin Kang, con 161.08. El poomsae es una categoría que consiste en ejecutar una combinación de movimientos defensivos y ofensivos contra adversarios imaginarios y los jueces valoran la técnica, ritmo, velocidad de los ataques y otros elementos.

Sus últimas medallas ganadas fueron dos de plata en los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile, celebrados en octubre de 2023, en los cuales participó en individual masculino y pareja mixta junto a Ingrid Darce, quien se convirtió en la primera mujer nicaragüense en ganar una medalla en esta competición.

Ingrid Darce y Elián Ortega junto a su entrenadora. LA PRENSA/CORTESÍA/ CON

Además de ser el mejor del mundo y subcampeón panamericano, Elián ya era el campeón centroamericano al ganar la medalla de oro en Managua 2017 y repetir la presea dorada en San Salvador 2022 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Desde hace tiempo dejó de tener rivales a su nivel en la región, y más bien compite contra otros de Norteamérica, Sudamérica y Asia.

“No estaría donde estoy sin mi familia”, señala. Su padre, Martín Ortega, falleció hace dos años y medio, y Elián hasta hace poco se ha venido dando cuenta del esfuerzo que hacía junto a su madre Mayra Velásquez para pagarle inscripciones a torneos, boletos de avión, hospedaje y demás necesidades. “Yo solo preguntaba que si iba a ir o no, pero no me daba cuenta de todo el esfuerzo que había detrás”, señala.

No siempre fue bueno

Para llegar a convertirse en el mejor del mundo, Elián dice que todo ha sido en base a disciplina. “El mejor no era. Talento, no tengo. Simplemente ha sido cuestión de disciplina”, pero también sacrificio, señala.

A sus 23 años, Elián no es un joven que haya ido a muchas fiestas ni que haya disfrutado de su juventud como un adolescente común. Ni siquiera aparece en la foto de su graduación con sus compañeros de bachillerato del colegio Teresiano porque ese día, tenía que ir a entrenar.

Elián comenzó en el taekwondo a los 10 años. Su madre, Mayra Velásquez, lo llevó junto a su hermano a la academia Impacto para que aprendiera. Para entonces él no tenía mucho interés en este arte marcial. “Yo empecé meramente recreativo. Jamás pensé que iba a llegar a competir ni nada”, comenta, y recuerda que a esa primera clase llegó vestido con un short grueso y una camiseta estilo polo, vestimenta que no es adecuada para el entrenamiento del taekwondo.

Elián cuando era pequeño y recién empezaba en el taekwondo en la academia Impacto. CORTESÍA

Para aquellos años, a Elián lo que le gustaban eran los video juegos. Podía pasar horas con el control del Playstation en la mano y frente al televisor. A veces fingía estar dormido para no ir a clases de taekwondo, confiesa. Hubo varias ocasiones en las que el joven ya no quería continuar, pero su familia le insistió en que no podía abandonar el taekwondo.

Fue hasta los 15 años cuando Elián comenzó a tomarse el taekwondo en serio. Su profesor, Dennis Berdugo, armó un equipo para competir en un torneo mundial celebrado en Lima, Perú, en 2015 y escogió a Elián para que formara parte del mismo.

LEA TAMBIÉN: La buena hora del futbol nica

Aunque el joven ya había participado en otros torneos en Honduras, El Salvador y Costa Rica donde en todos había perdido, ninguno le pareció tan importante como el de Perú, de manera que empezó a entrenar más de la cuenta. “Entrenaba como una persona anormal completamente”, señala. Incluso, los 24 y 31 de diciembre el joven entrenaba solo en el gimnasio.

Una vez que compitió en  Lima, Elián quedó eliminado en segunda ronda y el resto del equipo no tuvo una participación destacada. Esto desmotivó a muchos miembros del equipo, pero no a Elián. “Pasó una semana y de todo el equipo solo yo llegué a entrenar con mi hermano”, cuenta.

En el centro, Elián Ortega, quien ha representado y ganado varias medallas para Nicaragua. CORTESÍA

“Rigioso” en el podio

La experiencia que tuvo en Perú hizo a Elián tener una especie de epifanía y decidió que quería ser mejor en el taekwondo. Eso solamente lo lograría con entrenamiento de manera que empezó a hacerlo, pero de manera muy intensa.

Entrenaba diario y a veces regañaba a sus compañeros cuando salían a correr y los veía caminando, o que se quedaban comprando algo para comer en una pulpería. “¿Por qué no se toman esto en serio?”, les decía. Por esa razón, a él le llamaban “loco” y “rigioso”. En retrospectiva, Elián dice que ahora entiende que eran jovencitos y que “ahí los tenía que dejar”.

El entrenamiento dio sus frutos. Elián participó en un abierto de taekwondo en Las Vegas, Estados Unidos. Llegaba con mentalidad de competir y ganar contra otros 55 participantes de todo en el mundo y logró clasificarse entre los ocho mejores, que competirían entre ellos para ganar una medalla. Elián consiguió meterse hasta la final y se quedó con la medalla de plata.

Esa es la medalla más especial para él porque, aunque no es de oro, significó el comienzo de lo que vendría después.

Como quería seguir subiendo de nivel, las rutinas de entrenamiento para Elián se hicieron muy exigentes. Salía del colegio a las tres de la tarde, iba al gimnasio una hora y luego corría para entrenar poomsae por dos horas. Como tenía que bajar de peso, comía solamente un puño de semillas y luego se iba a entrenar combate por tres horas en la noche. Terminaba tarde, directo a la cama. Por la mañana, se repetía toda la rutina.

La siguiente competencia fue en Costa Rica. Llegaba confiado tras haber ganado una plata en Estados Unidos y en esta ocasión competiría en poomsae y en combate, sin embargo, las fuertes jornadas de entrenamiento y la necesidad de dar con el peso necesario para el evento, hicieron que Elián llegara deshidratado. Su participación fue discreta. Quedó en sexto lugar en poomsae y eliminado en la primera ronda en combate.

Elián Ortega fue uno de los atletas nicaragüenses que destacó durante los Juegos Centroamericanos Managua 2017. LA PRENSA/ ARCHIVO

Fue un periodo deprimente para él. Había entrenado como nunca y se quedó sin nada. “Ya no quiero seguir en esto”, se dijo, pero no se rindió. Regresó a Nicaragua un domingo y el lunes ya estaba entrenando nuevamente.

Ese mismo año, 2017, llegarían los Juegos Centroamericanos celebrados en Managua, y de los cuales Elián iba a ser uno de los atletas favoritos por ser local. En esa competencia ganó el oro en individual masculino y junto a Stephanie Jerez ganó otro oro en la categoría de pareja mixta. “Me demostré a mí mismo, como niño, que todo esfuerzo tiene su resultado”.

Desde entonces, su carrera ha estado marcada por victorias importantes y ha ganado medallas históricas para Nicaragua, como el oro que consiguió en San Salvador en 2022, y las dos de plata que obtuvo en Santiago de Chile el pasado mes de octubre.

Mejor poomsae

Elian es originario del barrio Quinta Nina, en Managua. Nació el 23 de febrero del año 2000 y actualmente está apunto de finalizar su carrera de Ingeniería en Sistemas en la Universidad de Costa Rica (UCR). Había empezado a estudiar esta misma carrera en la Universidad Centroamericana, pero gracias a una beca que consiguió en 2018, pudo trasladarse al vecino país para continuar con sus estudios.

Además, trabaja para una empresa transnacional como desarrollador de aplicaciones y dice que lo que le falta para terminar su carrera es meramente administrativo, lo cual espera superar el siguiente mes de diciembre. Además de su familia, su novia con la que lleva cinco años de relación, ha sido muy importante en su crecimiento profesional, al igual que su entrenador Carlos Regalado, que según Elián, lo ha ayudado a llegar al nivel más alto de su carrera.

A pesar de sus largas rutinas de entrenamientos, viajes para competir en distintos países y su trabajo, Elián no ha dejado de lado sus estudios. “Ha habido momentos en mi vida en que el deporte ha estado por encima de todas las cosas, pero dejar los estudios nunca ha sido una opción”, señala.

Elián Ortega tiene 23 años y está apunto de graduarse de la carrera de Ingeniería en Sistemas. Óscar Navarrete/LA PRENSA

Desde noviembre de 2019, Elián decidió de manera estratégica que se dedicaría exclusivamente al poomsae y dejaría de combatir. “Fue una decisión realista”, explica, pues él es pequeño de estatura y otros peleadores pueden sacarle ventaja por su estructura corporal. En poomsae, la clave es verse fuerte, señala, y es en donde ha obtenido mejores resultados.

Hay quienes minimizan esta rama del taekwondo porque puede no ser tan vistosa como los combates, pero Elián considera que se trata de desconocimiento del deporte, pues, en Corea, la cuna del taekwondo, se practica más el poomsae que el combate. “Si fuera tan fácil, ¿por qué nadie más lo hace?”, se pregunta, e insiste: “Mi medalla en los Juegos Panamericanos suma exactamente igual que la que pueden ganar 11 jugadores de futbol o las que puedan ganar no sé cuántos de beisbol”.

A sus 23 años, Elián comienza a pensar en su retiro. Explica que el poomsae es muy lesivo y se necesita de flexibilidad. Las lesiones en caderas, ligamentos, rodillas, tobillos y demás partes del cuerpo son comunes a su edad. Sin embargo, aclara, no será un retiro definitivo, si no que bajará la intensidad de sus entrenamientos y la participación en competencias.

Por ahora, el poomsae no es una disciplina que se practique en los Juegos Olímpicos, la máxima competición deportiva del mundo, sin embargo, Elián comenta que para la edición de 2028 a celebrarse en Los Ángeles, Estados Unidos, hay muchas probabilidades de que finalmente la incluyan.

Si esto llega a suceder, Elián dice que no puede retirarse sin participar en esta competición por lo cual su retiro tendrá que esperar.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí