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Minuto cinco de juego en Kingston. Nicaragua contra Jamaica en un partido de clasificación a la Copa Mundial de Rusia 2018. Manuel Rosas se para frente al punto penal y acomoda el balón. Es un gol casi cantado desde que un defensor jamaiquino tocó con el brazo el esférico dentro del área y el árbitro sin dudar marcó el castigo.
El arquero jamaiquino André Blake se mueve tímidamente hacia su izquierda y Rosas ejecuta hacia la derecha. Celebran los nicas el primer tanto y tres minutos más tarde, en una jugada de contragolpe, Carlos Chavarría recibe el balón en el medio delcampo, avanza unos metros y antes de que llegue un defensor a estorbarle, dispara cruzado hacia la derecha. Blake se estira, pero se queda corto. El balón pega en el poste y se guarda en la red. Ya es 2-0 para Nicaragua en ocho minutos.
Este ya es un resultado histórico, pero falta mucho partido por jugar. Ambos equipos libran una batalla en el centro del campo por el control del balón y al minuto 47 del segundo tiempo, un error en la salida de Adrian Mariappa es aprovechado por Juan Barrera que desborda por la banda izquierda hasta el fondo de la línea dejando a un defensor en el suelo, lanza un centro rasante que cruza el área chica y encuentra el pie derecho de Luis Galeano que solamente empuja el balón hacia la red. 3-0.
Nadie puede creerlo. Ni en Managua ni en Kinsgton. Nicaragua está goleando a una de las selecciones más fuertes de la región. Pero Jamaica responde. Darren Matocks gambetea de frente al defensor nicaragüense Jason Casco y anota desde el borde del área al minuto 68, y más tarde, al 77, tras un tiro de esquina y una disputa del balón en el área nica, Mariappa anota el segundo para los caribeños.
Ese sería el marcador final del partido aquel 4 de septiembre de 2015. Ganaba Nicaragua tres goles por dos, y despertó la ilusión de que el siguiente partido se le pudiera vencer a Jamaica nuevamente y avanzar en la ronda eliminatoria para Rusia 2018.
Pero este partido fue más que eso. Era la primera vez en mucho tiempo que la selección nacional demostraba que podía jugar y competir a un alto nivel. Para un periodista deportivo que ha seguido a la selección por varios años y que solicita anonimato «ese fue el primer gran acercamiento de la afición” con la selección.

De aquel partido ya hace más de ocho años y Nicaragua lleva un proyecto encaminado a mejorar. La selección masculina compite y ha logrado el ascenso sin perder un solo partido a la Liga A, en la Liga de Naciones de la Concacaf.
La bonanza también alcanza a clubes como el Real Estelí que este próximo martes 28 de noviembre jugará la ida de la final de la Copa Centroamericana contra el Alajuelense, después de haber vencido a todos los campeones de Centroamérica. Este ya es un hecho histórico para el futbol nica. Hasta hace algunos unos años el reto era evitar la goleada.
El momento del Real Estelí
El Real Estelí es la base de la selección. Tiene muchos años siéndolo, y en comparación a otros equipos nicaragüenses, es el que mejor proyecto futbolístico muestra. “Hace unos diez o quince años dije que el Real Estelí era lo más parecido a un equipo profesional por el sistema de trabajo que tiene y porque han estado en desarrollo constante”, señala Edgard Rodríguez.
También tienen mucho que ver los ingresos económicos de este equipo, explica el periodista deportivo anónimo. En este momento que el Real Estelí jugará la final de la Copa Centroamericana tiene asegurado poco más de medio millón de dólares, y en caso de que se corone, recibirá 720,000 dólares. Eso ya le da mucha ventaja sobre otros equipos que no tienen grandes ingresos para invertir en infraestructura o en la compra de jugadores.
Por otro lado, se conoce que el Real Estelí es el equipo mimado de Fidel Moreno, el secretario general de la Alcaldía de Managua y lugarteniente de Rosario Murillo. Fue presidente del club por 14 años, pero ya no figura en la estructura del equipo porque la sanción que le impuso Estados Unidos en 2018 no le permitiría al Real Estelí operar con normalidad.
“Si bien es cierto, el Real Estelí es el mejor equipo de Nicaragua, también es cierto que no compite en igualdad de condiciones”, señala una fuente vinculada a la Liga Primera de Nicaragua y que solicita no ser citado.

Otros equipos como el Cacique Diriangén tiene la influencia del nieto de la pareja presidencial, Rafael “Payo” Ortega, mientras que el Walter Ferreti, es el equipo que pertenece a la Policía. Ninguno de estos tiene la capacidad económica ni futbolística que tiene el Real Estelí.
Según la fuente, el Real Estelí es el equipo que mejor paga a sus jugadores en Nicaragua y tiene capacidad para contratar futbolistas extranjeros y, encima de eso, hacer que se queden por un año o dos. “Y todavía si no rinden esos jugadores, los descartan y ya está. Nadie más puede hacer eso acá”.
Edgard Rodríguez, señala que “hay un respaldo que es claro de donde viene, pero que ha sido manejado inteligentemente porque no es solamente que tienen la plata, si no que han logrado colocar en cada sitio a personas con mucho conocimiento que les permite conseguir a buenos jugadores”.
Cambio de mentalidad
Hace 10 años, “lo primero que uno pensaba es que nos iban a golear. No había esa esperanza de poder ganar”, comenta el periodista deportivo que solicita anonimato. Eran goleadas de más de tres goles, como el cuatro a cero que metió Panamá a Nicaragua en la Copa Oro de 2009; el cinco por cero que le metió Guatemala en un amistoso en septiembre de 2010; o el tres a cero con el que ganó Saprissa al Real Estelí en 2014 en la Copa de Campeones de Concacaf.
El periodista deportivo Edgard Rodríguez detalla que antesnadie en la región quería jugar contra Nicaragua o equipos nicas porque no eran competitivos, pero todo eso cambió con la llegada del costarricense Henry Duarte a la dirección técnica de la selección. Es a él a quien se le atribuye el cambio del futbol que se juega en Nicaragua.
Duarte asumió como entrenador de la selección masculina en enero de 2015, pero él mismo cuenta que ya conocía a algunos jugadores nicaragüenses y había notado potencial, pero faltaba más ambición futbolística.
“Cuando llegué tuve una reunión con los jugadores y les dije que podemos mejorar si nos disciplinamos, si nos ordenamos en la cancha, si tenemos una idea clara de juego y si tenemos una identidad como selección”, relata Duarte, y les prometió que, si cumplían con estos requisitos, podían llegar a jugar en grandes escenarios, pero todos se voltearon a ver incrédulos. No creían en ellos mismos.
La prensa nacional tampoco creía en la selección. Duarte recuerda que en su primera conferencia de prensa cuando fue presentado como el nuevo entrenador, le dijeron que llegaba a “vender humo”, porque decía que los jugadores nicaragüenses tenían mucho potencial y aunque había cosas que trabajar, se podía llegar largo.

Poco a poco, Duarte se fue empapando del futbol nica, y más que limitaciones fue encontrando virtudes, pero también iba descubriendo malas prácticas de algunos jugadores, comenta, pues había algunos que se creían grandes figuras y fingían lesiones para no entrenar. Eso le molestaba.
Edgard Rodríguez señala que para entonces “el futbolista nicaragüense se creía sin posibilidad de jugar fuera de nuestras fronteras, pero cuando vino Duarte los estimuló y los animó. Incluso Juan Barrera fue a jugar a Austria y otros como AriagnerSmith que están jugando en Europa del este”.
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Cuando Duarte llegó en 2015 había solo dos nicaragüenses jugando fuera del país, y cuando se fue a finales de 2019, había 19.
El periodista deportivo anónimo señala que Duarte, además de la mentalidad de los jugadores, también trabajó en la disciplina, la alimentación y el ejercicio. “Henry Duarte hizo que el jugador creyera en sí mismo y que el aficionado creyera en la selección”, dice.
Para aquel partido contra Jamaica, el entrenador ya tenía casi nueve meses al frente de la selección y la victoria en Kingston fue una de las primeras señales de mejoría del equipo, pero cuatro días después, también se convertiría también en la primera gran desilusión del nuevo proyecto.
Una dura lección
En la cancha habían 11 nicas, pero en todo el Estadio Nacional de futbol de Managua era como si estuvieran los siete millones. La gradería totalmente azul y blanco. Nadie quería perderse lo que podía ser un partido histórico para Nicaragua.
Jamaica empezó agresivo. Tenía que anotar dos goles y que Nicaragua no le anotara para poder avanzar y los jamaiquinos empezaron la tarea temprano.
Al minuto 12, un tiro de esquina puso el balón en disputa en el área nica y al igual que en el primer partido, los caribeños sacaron ventaja de su físico, ganaron un espacio y el portero Justo Lorente no pudo hacer nada para evitar el primer gol visitante de Darren Mattocks.
Nicaragua, golpeada por ese primer gol, trató de jugar mejor y defenderse. Al minuto 26, Juan Barrera hizo un regate que le permitió desbordar por la banda izquierda y dejar atrás al defensor Kemar Lawrence. Barrera llegó con el balón hasta la línea de fondo, mandó un pase retrasado que llegó hasta los pies de Carlos Chavarría y dejó ir un dramático zapatazo con el pie izquierdo que pegó en el travesaño. Se salvaba Jamaica.
Nicaragua dominó todo el partido, pero en los últimos diez minutos el equipo se dedicó a defender el marcador. Tras un saque de banda al minuto 88 que fue mal despejado por la defensa nicaragüense, el jamaiquino Simon Dawkins disparó de volea y anotó el segundo. Ya era muy tarde para que Nicaragua pudiera reaccionar y el sueño mundialista se apagó.

Sin embargo, Nicaragua dejó buenas sensaciones. En la conferencia de prensa posterior al partido, Henry Duarte sacó pecho del equipo. “Los nicaragüenses saben jugar al futbol”, dijo. Ocho años más tarde, el entrenador costarricense sigue recordando con mucha nostalgia ese partido.
“No sabe cuánto me dolió la derrota”, comenta y cree que lo más importante es que “los jugadores se dieron cuenta que se podía ganar, que se podía tener futuro y que había potencial”.
Desde entonces nada volvió a ser igual en el futbol nicaragüense, señala el periodista deportivo, sobre todo porque el futbol empezó a tener apoyo económico de la empresa privada y del régimen de Daniel Ortega.
Aunque Henry Duarte haya dejado la dirección técnica de la selección de Nicaragua, él dice que sigue pendiente de los partidos, de los procesos, y también de los clubes. Se le infla el pecho cuando ve al Real Estelí avanzar en los torneos internacionales, sobre todo porque él dirigió a varios de los jugadores y promovió a otros que hoy son jóvenes promesas. “Yo soy la persona más orgullosa de ver todo lo que está pasando”.
“Una copia del régimen”
No todo ha sido color de rosa en el futbol nicaragüense. La cronista deportiva y exjugadora de futbol, Loanny Picado, señala que en Nicaragua la dirigencia futbolística es “casi una copia del régimen de turno”, por la manera en que se manejan las cosas en la Federación Nicaragüense de Futbol (FENIFUT).
A criterio de Picado, en Nicaragua persiste el modelo que implantó el expresidente de FENIFUT condenado en Estados Unidos por corrupción, Julio Rocha, que era dirigir al futbol nicaragüense de manera unilateral. La diferencia con los actuales dirigentes es que ahora hay mucha injerencia del régimen de Daniel Ortega.
“Manuel Quintanilla (actual presidente de Fenifut) recibe órdenes de Fidel Moreno y eso es más que un secreto a voces”, asegura Picado y critica el hecho de que, bajo la dirección técnica del chileno Marcos Antonio Figueroa, en la selección solamente jueguen aquellos con los que él se lleva bien. “Desde esa perspectiva, el futbol no logra avanzar”, señala Picado.
La Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) y la Confederación de Norte, Centroamérica y Caribe de Futbol (Concacaf) deberían estar al tanto de la injerencia del régimen de Ortega en el futbol nicaragüense y ante esto, Nicaragua se arriesga a ser vetada de toda actividad futbolística.
Esto mismo le pasó a Guatemala años atrás. Ese país estuvo suspendido de toda actividad futbolística porque sus dirigentes enfrentaron cargos de corrupción y también por “injerencia de terceros”, según dijo FIFA.
Para Picado, la reciente expulsión de Nicaragua de la pasada Copa Oro 2023 es un llamado de atención a las irregularidades de los directivos de FENIFUT.
Concacaf descalificó a Nicaragua del torneo más importante de la región porque había alineado de manera indebida a Richard Rodríguez en un partido contra Trinidad y Tobago. Rodríguez es un jugador de origen uruguayo que consiguió la nacionalidad nicaragüense de manera expedita.

De acuerdo a la cronista deportiva, pese a que con la llegada de Henry Duarte la selección masculina mejoró y se clasificó a Copa Oro en dos ocasiones, también es cierto que el entrenador “instauró una cultura negativa de nacionalizar a jugadores con la complicidad de Fidel Moreno”.
El mismo Duarte cuenta que él hizo reclutamiento de jugadores que cumplieran requisitos para jugar con Nicaragua en Centroamérica y Estados Unidos y así encontró a varios.
Por otro lado, si en el futbol masculino ha habido crecimiento, esto no ha sucedido de igual manera con la selección femenina. Picado critica que los directivos ven a la selección femenina como un “requisito” porque es lo que FIFA exige a todos los países.
En esto coincide el periodista deportivo que solicita anonimato. “Con las selecciones femeninas hay un contraste porque no tienen la misma calidad de jugadoras”, señala, y a pesar de que hay jugadoras nicaragüenses en Estados Unidos y otros países, algunas no han podido viajar por cumplir con horarios de estudio.
De igual manera, la selección masculina recibe más apoyo económico que la femenina. Los varones en los últimos años incluso han hecho giras por Europa, Asia y Sudamérica para jugar contra selecciones de otros países. En 2019, por ejemplo, jugaron contra Argentina, y este año jugaron contra Uruguay.
La selección femenina no ha tenido fogueos de esa envergadura. “La selección femenina no tiene el mismo apoyo económico que la masculina, pero también y hay que decirlo, que la selección masculina despierta más interés de la afición”, comenta el periodista deportivo.
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