Otra fe de vida del obispo Álvarez

Se le llama fe o prueba de vida a la demostración de que una persona existe, o que está viva, mediante su presentación personal o de documentación sobre todo gráfica y de video que lo acredite.

Algo parecido ha hecho el régimen con monseñor Rolando Álvarez, el obispo prisionero político y de conciencia que desde febrero de este año purga en la cárcel de Tipitapa una sentencia de más de 26 de prisión. Y al mismo tiempo ha pretendido demostrar que lo tiene en condiciones carcelarias “preferenciales”.

En la noche del martes 28 de noviembre los medios de comunicación y propaganda oficialista difundieron 34 fotografías y un video que muestran al obispo de Matagalpa en un espacio que no parece una celda sino una confortable habitación de hotel. Es la segunda vez que lo presenta en los nueve meses de cárcel que lleva sufriendo monseñor Álvarez. La primera fue el 25 de marzo pasado, cuando fue exhibido recibiendo la visita de sus hermanos en otra estancia de apariencia acogedora.

Significativamente, el  régimen divulgó las nuevas imágenes de monseñor Álvarez un día después de que cumpliera, en la cárcel, 57 años de edad; y de que el Premio Carisma que la Conferencia Española de Religiosos (Confer) le concedió en abril pasado, le fuera entregado en su nombre al periodista nicaragüense de temas religiosos, Israel González Espinoza.

Cabe destacar que en la nota informativa que acompaña la presentación de las fotos y el video con las imágenes del obispo prisionero, el régimen lo llama Rolando Álvarez a secas, desconociendo su dignidad eclesiástica episcopal y su título honorífico de monseñor. Sin embargo, el Estado puede tenerlo prisionero, pero no  despojarlo de su investidura religiosa.

En la nota informativa que acompañó las imágenes de monseñor Álvarez, se dice como un sarcasmo que el régimen lo seguirá “resguardando en las condiciones que aseguren sus derechos en todos los sentidos”. Pero el primero de todos los derechos del obispo es que lo dejen en libertad, porque no ha cometido delito.

Los representantes de la oposición en el exilio calificaron la presentación de las imágenes del obispo prisionero como una manipulación. Mientras que el obispo auxiliar de Managua que también está exiliado en Miami, monseñor Silvio Báez, cuestionó su autenticidad y expresó que el obispo Álvarez “debe ser liberado de inmediato y sin condiciones”.

Por supuesto que lo mejor para todos, hasta para el mismo régimen aunque sus líderes y seguidores no lo puedan entender, sería que dejaran en libertad a monseñor Rolando. O, cuando menos, para que la opinión pública nacional e internacional crea que en realidad las condiciones carcelarias en las que se encuentra el obispo de Matagalpa son “preferenciales”, el Gobierno debería invitar a una delegación de la Cruz Roja Internacional, o de la Conferencia Episcopal de Nicaragua para que lo visite en la prisión, hable con él y dé fe de su verdadera situación carcelaria.

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