El miércoles 22 de noviembre LA PRENSA reprodujo un reportaje de BBC Mundo sobre la señora Victoria Villarruel, vicepresidenta electa de Argentina. Ella es duramente criticada por los políticos y periodistas de la izquierda peronista que perdió la elección presidencial del 19 de noviembre recién pasado y entregará el poder el próximo 9 de diciembre.
Villarruel ha sido la impulsora de una campaña por lo que ella llama “la memoria completa”. O sea, que el tributo histórico de la nación no sea solo a las víctimas del terrorismo de Estado que practicaron las dictaduras militares, de extrema derecha, sino también para las víctimas del “otro terrorismo”, el de izquierda que practicaron las organizaciones terroristas Montoneros (de la corriente peronista) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), del comunismo trotskista.
También Milei ha hablado sobre este tema. “Estamos absolutamente en contra de una visión torcida de la historia”, ha dicho el presidente electo de Argentina. Él reconoce que las dictaduras militares cometieron crímenes horrendos que han sido castigados por la justicia. Pero los terroristas de izquierda también cometieron muchos asesinatos y ni siquiera fueron investigados, ni juzgados y mucho menos condenados.
Milei critica que la izquierda argentina manipula la historia, al asegurar que fueron más de 50 mil las personas desaparecidas por la represión de las dictaduras militares. A pesar de que la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep) creada por el gobierno democrático de Raúl Alfonsín y presidida por el eminente escritor Ernesto Sábato, documentó en un informe que presentó en septiembre de 1984 que fueron 8,961 las personas desaparecidas durante el régimen militar.
Por su parte, la ahora vicepresidenta electa Victoria Villarruel creó en 2006 el Centro de Estudios Jurídicos sobre el Terrorismo y sus Víctimas, que documentó los casos de 1,094 víctimas mortales del terrorismo, que no eran militares muertos en combate.
En realidad, una justicia ideologizada o politizada que ve y juzga desde una perspectiva ideológica, en este caso la de izquierda, no es verdadera justicia y por tanto no es moralmente aceptable.
La justicia, se dice en acreditados textos literarios y jurídicos, es “un principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. Según el derecho y la razón”. A la justicia se la representa simbólicamente como una dama con una venda en los ojos, una balanza en una mano y una espada en la otra, precisamente para indicar que ella actúa sin hacer distinciones, que examina y pesa el derecho de las partes a las que juzga y sentencia sin discriminar ni favorecer a nadie por razón social, económica, ideológica o política.
De manera que en el caso de los crímenes políticos que se cometieron en Argentina en los años 70 del siglo pasado, lo justo es que se juzgue y castigue a los criminales de los dos bandos; y que la memoria histórica honre a todas las víctimas del terrorismo, de la derecha extrema y de la ultraizquierda.