Emprender o morir

Hay libros que me han marcado la vida de muchas maneras. No hablaré de esos viajes literarios como La tregua, de Benedetti o mi favorito Persona normal, de Benito Taibo. Quiero hablar de uno de los libros que me enseñaron a nivel profesional y me cambiaron la vida, Crear o morir, de Andrés Oppenheimer.

Mi carrera profesional, y ahora sé por qué le llaman carrera (uno no para de correr), pasó por varios pliegues del abanico de la comunicación: periodista, editora, relacionista pública, comunicación estratégica y desarrollo de proyectos.

Entre comunicadores y periodistas solemos decir que le hacemos de PTM (Para Todos los Mandados). En ese andar “del timbo al tambo”, aprendí un poquito de edición de audios, videos, locución, diseño gráfico, en fin. Pude entender el flujo de la comunicación en un nivel que no se explica con aquel dibujito de emisor, receptor, mensaje.

Oppenheimer llegó a mi vida en un momento de terror, tenía mucho miedo de lanzar un proyecto propio, una empresa y las pláticas sobre “innovación” eran constantes. No haré el spoiler del libro, creo que es una lectura necesaria para aquellos que, como yo, de pronto se enfrentan al miedo de dejar su lugar seguro, su salario fijo y su horario de 8:00 a 5:00.

Del libro recuerdo mucho el relato de un chef peruano, que aprendió cocina en París y claro llevar al continente americano comida europea sonaba brillante, pero también fue caro. Entonces decidió reunirse con un grupo de chefs peruanos y mejorar sus recetas. El autor al entrevistarlo le plantea de por qué no esconder sus secretos culinarios y al final le explica la importancia de levantar la reputación de la comida de un país, lo que hoy lo ha llevado a tener varios restaurantes en diferentes partes del mundo. Y no podemos negar la fama que tiene la comida peruana.

Me han preguntado cómo levantar el prestigio de la carrera de comunicación. Empecemos por dejar claro que, aunque todos nos comunicamos, no todos somos comunicadores. Estudiamos para entender flujo de información, plataformas para hacer llegar mensajes y otras cosas que no vienen con aprender a hablar y escribir.

Para emprender hay que partir por la lección que me dio mi mamá, “la necesidad es la madre de la inventiva”. Encontré primero la necesidad de mostrar de lo que somos capaces los periodistas en la creación de contenido. Encontré esas oportunidades llamadas “consultorías” y logré unir mis talentos con los de diseñadores, programadores y otros profesionales para terminar la receta.

Los medios nicaragüenses han sobrevivido, resistido y están en proceso de reinventarse. Y reconozco en muchos colegas una figura familiar… el miedo de emprender.

Conozco gente extremadamente talentosa y todos ellos tienen miedo de lanzarse a construir un salario, a ser administradores de ese talento.

Para muchos comunicadores y periodistas es momento de emprender o morir, algunos se exiliaron en países caros y tienen hasta cinco trabajos, pero siempre trabajando para alguien más. Otros desarrollaron sus propios proyectos, pero muy limitados en el campo periodístico, aunque sea con la modernidad del apellido “digital”.

El primer consejo sería unir fuerzas como los chefs y como yo lo hice con profesionales de otras carreras para reposicionar la carrera de comunicación y mostrarle al mundo lo que podemos hacer: mejorar empresas con productos comunicacionales, desarrollar proyectos educativos, y muchas otras cosas que salen de lo tradicional de escribir, locutar y presentar noticias.

El segundo punto es darse cuenta que el talento se administra. Es importante saber cuánto vale una hora de tu tiempo y la de cada miembro de tu equipo, para entender cuánto cuesta generar cada producto. Me encantó una plática con jóvenes de un medio emprendedor, de esos que se formaron en el exilio y me decía que están vendiendo servicios de comunicación, las transmisiones en vivo y hasta calculó qué porcentaje representaba este rubro en el ingreso para sostener el medio de comunicación y pensé “hay esperanza”.

Ellos son una muestra de que se puede emprender para sobrevivir, que pueden administrarse y ser sus propios jefes, que pueden comprender que no es el tema de sentarse a las 8:00 y levantarse a las 5:00, se trata de desarrollar y vender productos, de administrar talentos y de creer en ellos mismos.

La autora es licenciada en Comunicación Social.

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