Valores universales y cultura política

La Embajada de Japón en Nicaragua ha circulado en los medios de  comunicación el Libro Azul Diplomático 2023, editado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de ese gran país asiático, especial amigo de Nicaragua.

Japón ha cooperado generosamente con el pueblo nicaragüense desde hace mucho tiempo, y lo sigue haciendo ahora, en la construcción de infraestructuras viales, escuelas, hospitales y otras obras de progreso y beneficio nacional

El Libro Azul Diplomático 2023 de Japón, impreso en idioma inglés, pero acompañado con una versión resumida en español, es un enfoque general y al mismo tiempo detallado del “Contexto internacional y perspectivas de la diplomacia japonesa”. Expone su visión sobre la situación actual en el mundo y destaca los aspectos fundamentales de la diplomacia japonesa en América Latina y el Caribe.

El Libro Azul Diplomático 2023 reconoce que el orden internacional está enfrentando un serio desafío por el cambio histórico en el balance de poder y la intensificación de la competencia geopolítica. Y que “se está abriendo una era en la que ya no es posible que la comunidad internacional converja bajo un único conjunto de valores y principios”.

Sin embargo, ratifica el compromiso de Japón de “garantizar sus intereses nacionales en los ámbitos político, diplomático, de seguridad y económico…  de mantener y desarrollar un orden internacional basado en valores y principios universales como la libertad, la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho…”

Esta definición de la política internacional y del compromiso global de  Japón contrasta con la posición de China, la otra gran potencia asiática cuya influencia ideológica y política avanza en Nicaragua. Al contrario de Japón, el sistema socioeconómico y político de China es autoritario, niega la libertad, la democracia y los derechos humanos a los que califica como “valores de Occidente” ajenos y opuestos a  los de su propia cultura política y tradición nacional.

Se conoce que la cultura política es definida como el “conjunto de conocimientos, tradiciones, valores, mitos, creencias, juicios de valor, prejuicios, opiniones, prácticas religiosas, percepciones, sensibilidades, hábitos, costumbres, recuerdos históricos y símbolos de una comunidad, una nación o un pueblo que orientan su comportamiento político”.

Sin embargo, ningún país y pueblo vive aislado de los demás y la cultura política de cada uno se asocia y enriquece con los valores universales de la humanidad. Si alguien los contrapone es por su afán de dominar, oprimir y explotar con impunidad a su propio pueblo. Como es el caso del Partido Comunista de China y su líder Xi Jinping, y del presidente de Rusia, Vladímir Putin, para mencionar solo los dos casos  principales de esa oscura y atrasada categoría política.

Los valores y principios universales de la paz, la libertad, la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos están consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y su Declaración Universal de Derechos Humanos. Fueron proclamados con toda su autoridad jurídica, política y moral por los representantes de los Estados fundadores de la ONU. Y todos sus miembros actuales deben respetarlos y cumplirlos. Si algunos no los respetan no es porque sus propios valores nacionales sean superiores a los principios de la paz, el derecho, la justicia y la dignidad humana, sino porque son Estados autoritarios.

En un documento de trabajo de la ONU se consigna que “el valor universal de la democracia no debe ser cuestionado en ninguna parte del mundo. La democracia permite que el poder resida en el pueblo —dice el documento—, de forma que las decisiones se tomen en consenso a través de los representantes en la vida política según la voluntad de la sociedad”.

Eso es civilización, lo contrario es barbarie política.

Al respecto podemos decir que Japón, como se desprende de su Libro Azul Diplomático 2023, es el claro ejemplo de un país asiático con una historia y cultura milenaria, la cual no se contradice sino que se complementa y enriquece con los valores humanos universales.

Lo cierto es que si Japón y otros países asiáticos desarrollados como Corea del Sur y Taiwán, se han impregnado con los valores universales de la libertad y la democracia, y se han empoderado y enriquecido con ellos, lo mismo podría hacer China.

Eso sería grandioso para el pueblo chino que también merece vivir de conformidad con esos valores; que son occidentales, pero también orientales y universales, porque por encima de todo son valores humanos.

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