Flotas de barcos de propulsión eléctrica transportarán a través de los océanos grandes cantidades de electricidad de origen renovable almacenada en baterías alojadas en contenedores, conectando redes energéticas, islas y parques eólicos en todo el planeta. El primer prototipo comenzará a navegar en 2026.
El primer buque cisterna Ark 100 tendrá propulsión eléctrica, contará con una eslora (longitud) de 140 metros y llevará 96 grandes baterías marinas alojadas en contenedores, con una capacidad total de almacenamiento eléctrico de 241 megavatios hora (Mwh), según su constructor, la firma japonesa Power X.
Estos barcos transportarán, en unas baterías con bajo riesgo de sobrecalentamiento y incendio denominadas LPF, la electricidad de origen fotovoltaico y eólico generada en las “granjas” de paneles solares y los “parques” de turbinas de viento, hasta las islas y ciudades o regiones con alto consumo de electricidad.
Este sistema abre la posibilidad de poner en marcha nuevos parques eólicos marinos en áreas donde es muy complejo y costoso desplegar cables submarinos e instalar infraestructuras de transformación y trasmisión eléctricas, ya que podría transportar por mar la electricidad producida por los aerogeneradores.