El opositor y ex preso político desterrado, Félix Maradiaga, forma parte de una cruzada por la libertad de los presos políticos del mundo, que intenta hacer conciencia internacional no solo del sufrimiento de estos, sino también de las afectaciones para sus familias.
Como parte de este esfuerzo, Maradiaga escribió un artículo en conjunto con Jianli Yang, académico chino y ex preso político perseguido por el Partido Comunista de China, titulado: «Por qué debemos apoyar a los presos políticos», publicado por EU Political Report.
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El artículo resume una «estrategia global para enfrentar el uso del arresto arbitrario de disidentes como arma política por parte de las dictaduras». En general, el escrito demanda un «amplio apoyo internacional» para enfrentar la encarcelación de opositores en los países con regímenes autoritarios.
Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, actualmente hay más de un millón de presos políticos en todo el mundo. Solo en Nicaragua hay casi 100 personas prisioneras por la dictadura, luego de haber liberado y desterrado a 222 hacia Estados Unidos, para luego quitarles la nacionalidad y sus bienes.
Cimientos para el cambio democrático
Maradiaga y Jianli Yang plantean en el escrito que se deben cumplir cuatro condiciones necesarias simultáneamente para que haya una posibilidad de lograr un cambio democrático significativo:
(1) Debe haber un fuerte descontento entre las masas con el status quo político del régimen;
(2) Debe surgir una oposición democrática viable como resultado del descontento popular;
(3) Debe producirse una ruptura política dentro del régimen autocrático; y
(4) Debe haber un amplio apoyo internacional. Las democracias del mundo deben creer que la oposición prodemocracia del régimen es viable y, por lo tanto, estar dispuestas a apoyar la democratización del país sobre la base de valores liberales universales, así como por consideraciones estratégicas.
Construir una oposición democrática
A la vez, los activistas resaltaron la importancia de «construir una oposición democrática viable en todos los países, para lo cual es clave contar con un grupo de líderes reconocible y relativamente estable».
«Los líderes deben ser libres, porque quienes están presos poco o nada pueden hacer al respecto. Por lo tanto, abogar por la liberación de los presos políticos es un paso esencial para establecer una oposición democrática viable y, a su vez, lograr un cambio democrático», expresaron en el artículo.
Aunque la estrategia se centra en los casos de China y Nicaragua, por la experiencia particular de ambos, explicaron que encarcelar a los opositores es una táctica de represión que se replica en Rusia, Cuba, Bolivia, Venezuela y muchos otros países.
«En países de todo el mundo, enterrados en celdas de prisión, en tumbas vivientes sin sol, hay decenas de hombres y mujeres concienzudos cuyo único rayo de esperanza es un faro de libertad que solo conocen de las personas dedicadas de las democracias libres».
En Nicaragua, la dictadura de Daniel Ortega y su esposa y cogobernante, Rosario Murillo, mantiene presos a casi 80 personas por expresarse contra su régimen, entre ellos, el caso emblemático del obispo Rolando Álvarez, condenado a 26 años de prisión por «traición a la patria» y otras acusaciones políticas.
«Presos políticos comparten un sentimiento de culpa hacia sus familias»
Los opositores describieron la experiencia de ser preso político, que implica «sufrir condiciones brutales, que incluyen palizas, violaciones, trabajos forzados y abusos psicológicos, durante años o incluso décadas antes de ser finalmente liberados». También se centraron en señalar las afectaciones para las familias de los reos de conciencia.
«Los regímenes autocráticos siempre intentan aprovechar a los seres queridos de los prisioneros, para mantenerlos a raya. Casi todos los presos políticos comparten un sentimiento de culpa hacia sus familias, que a menudo viven en la miseria bajo persecución, vigilancia y dificultades financieras», expresaron los activistas.

En el caso de Félix Maradiaga, durante estuvo preso más de un año, su esposa Berta Valle fue acusada de «traición a la patria» y se vio obligada a vivir en el exilio.
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En el artículo, los activistas mencionaron que los regímenes hacen que los familiares de los presos políticos pierdan sus empleos, para privarlos de apoyo económico, prohíben a los hijos de los presos asistir a la escuela, privándoles de una infancia normal y sin preocupaciones.
«Debemos brindar apoyo moral y asistencia física concreta a los presos políticos y sus familias. Al hacerlo, podemos reducir estratégicamente el costo emocional y financiero de los prisioneros (de hecho, todos los disidentes) y sus familias, que pagan un alto precio por sus creencias, discursos y acciones. Cuanto más baje el precio, más gente se unirá a esta virtuosa lucha por el cambio. Cuando el precio se reduzca hasta el punto en que el trabajo heroico realizado originalmente por los presos de conciencia se convierta en un trabajo que puedan realizar los ciudadanos comunes, el cambio será inevitable, expresa el escrito.
Regresa a Europa
Félix Maradiaga anunció este sábado 4 de noviembre que regresa a Europa, después de una semana de labores de cabildeo en Washington DC, con reuniones bilaterales y actividades marcadas en la jornada del Día Internacional de los Presos Políticos y el Día de Conmemoración de las Víctimas de la Represión Política. El opositor nicaragüense agradeció el apoyo de Freedom House, la embajada británica en Washington DC, y Renew Democracy Initiative.