Derecha o izquierda. Lo que importa es que sean democráticas

Los resultados de las elecciones regionales y locales de Colombia el domingo pasado (29 de octubre), favorecieron al centro y la derecha, y fueron una derrota para la izquierda de ese país, y personalmente para el presidente Gustavo Petro.

Los colombianos eligieron ese día a los gobernadores de los 32 departamentos, los diputados de las Asambleas Departamentales, los alcaldes de los 1,102 municipios y los concejales y ediles —o miembros— de las Juntas Administradoras Locales, que son una especie de puente entre la administración pública y los ciudadanos.

Históricamente se consideró que por voluntad de los ciudadanos Colombia tenía un sistema político cerrado, básicamente bipartidista. Un sistema que no daba oportunidad de acceso al poder a  alternativas distintas a liberales y conservadores, y menos a la izquierda que estuvo comprometida con la violencia armada en la lucha por alcanzar el poder político.

Pero después del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Gobierno de Colombia y las guerrillas comunistas de las FARC, la sensibilidad política de la sociedad colombiana cambió y la izquierda pudo ganar las elecciones regionales y locales de 2019. Y tres años después, en 2022, ganó la elección presidencial llevando como abanderado a Gustavo Petro, un exguerrillero revolucionario y viejo zorro del izquierdismo colombiano.

Pero el gobierno de Petro se desgastó rápidamente. La alianza parlamentaria con el centroderecha que formalizó después de su elección, a fin de poder impulsar las reformas estructurales propuestas en su programa de gobierno, se disolvió también muy pronto por múltiples razones, entre otras la de no moderar los cambios que pretende, la agresividad de su oratoria y la incapacidad de contener la actividad delincuencial común y política.

De manera que las elecciones intermedias del 29 de octubre vinieron a ser como un plebiscito sobre el gobierno de Petro y la izquierda, del que salieron derrotados perdiendo la mayoría de los  gobiernos municipales y regionales.

La derrota de la izquierda fue acogida con gran alegría por la derecha de Colombia y América Latina, y con la comprensible frustración de la izquierda colombiana y latinoamericana.

Sin embargo, desde una perspectiva democrática independiente, gane la izquierda o la derecha lo más importante es que sea por medio de elecciones libres y competitivas; y que ejecuten sus programas de gobierno respetando las instituciones democráticas y la libertad.

El líder chino ya fallecido, Deng Tsiao Ping, cuando presentó sus propuestas de reformas estructurales en China comunista, sentenció que “no importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones”. O sea que el sistema socioeconómico y político funcione bien, independientemente de cómo se le llame o se le quiera llamar.

Lo mismo se puede decir ahora, en América Latina: que no importa si gobierna la izquierda o la derecha, un Petro en Colombia o un Milei en Argentina, un Lula en Brasil o un Noboa en Ecuador, si así lo quieren los ciudadanos y votan por ellos voluntaria y mayoritariamente.

En todo caso lo más importante es que gobiernen respetando la libertad política y económica, la democracia representativa, el Estado de derecho y los derechos humanos.

COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Es la vision que yo desde la optica la social democracia aspiro. Pero para muchos muchos de nuestros paisanos, es no una pildora amarga si no una cápsula de cianuro. Para ellos, todo lo que simpatizo con la revolución de los 80, debe ser proscrito. Un puto de vista radical porque el que nunca simpatizó por lo menos 24 horas con la revolución fueron los sapis de somoza y los zancudos conservadores.
    De ahí en adelante en algún monento de los 80’s la gran mayoria de lis nicas y el mundo vio a la revolución con simpatía. No se llenaron lad espectarivas peto esto no nos puede condenar al ostracismo.

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