Nicaragua se ha convertido en uno de los pasos más relevantes para los migrantes que buscan llegar a la frontera entre México y Estados Unidos. Según cálculos basados en datos que recopila el politólogo Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, el 15 por ciento de los migrantes que llegan a las fronteras entre los países norteamericanos pasa por Nicaragua.
Desde hace meses, el país ha funcionado como trampolín para migrantes provenientes sobre todo de Haití, Cuba, Venezuela y de naciones africanas, que buscan llegar a Estados Unidos y que en el año fiscal 2023 —que va de octubre a septiembre— realizaron más cruces que en cualquier otro año, desde al menos 1960.
Cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) del año fiscal 2023 muestran que se registraron 2.4 millones de detenciones en la frontera sur.
Llegada de vuelos a Managua se ha duplicado
El experto Orozco afirmó que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo «hace de la migración un arma contra las democracias», señalando que esta «vende el aeropuerto de Managua como puente a haitianos en ruta a Estados Unidos».
Orozco resaltó que el 60 por ciento de los migrantes que salen de Haití rumbo a territorio estadounidense pasa por Managua. Además, reveló que el número de vuelos diarios que llegan a Nicaragua, provenientes de Haití, Cuba y Providenciales, se ha duplicado desde junio hasta la fecha, pasando de 45 vuelos a 90.
Solo entre agosto y octubre de este 2023, un total de 31,475 pasajeros haitianos han aterrizado en Managua a bordo de 268 vuelos, según cifras que recopila Orozco.
Los vuelos provenientes de Puerto Príncipe, Haití, a Managua, Nicaragua, arriban entre 9 y 15 diariamente, según revisiones realizadas por LA PRENSA a la programación de vuelos divulgada por la Empresa Administradora de Aeropuertos Nacionales e Internacionales (EAAI) en las últimas semanas.
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Estos vuelos que transportan a los haitianos son contratados a nivel privado, mejor conocidos como vuelos chárter, ya que entre ambos países no existe ruta directa, por lo que estos generalmente son solicitados por agencias que reúnen a la cantidad de personas que desean viajar.
Los migrantes pagan entre 800 y hasta 5 mil dólares para viajar a Nicaragua —país al que no necesitan visado— y de ahí emprender su viaje terrestre hacia Estados Unidos.
Esta misma situación se ha documentado para migrantes que llegan de lejanas naciones africanas y, por la facilidad de trámites migratorios, usan Nicaragua como puente.
Los millones de dólares que mueve esta ola masiva de llegadas de migrantes, aunque no todos quedan en manos de la dictadura, generan fabulosas ganancias a Migración y Extranjería de Nicaragua, al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino y a la EAAI, también dirigidas por el orteguismo, que cobran por tarjetas de turistas, uso de terminal y visas.