“Dime con quién andas…”: los polémicos amigos de Ortega 

El capo colombiano Pablo Escobar y los dictadores Muamar Gadafi, Sadam Husein y Kim Jong-un figuran en la lista de “amigos” deDaniel Ortega. Así han sido sus relaciones con estos y otros controvertidos personajes.

En la lista de amigos políticos de Daniel Ortega suelen aparecer personajes que practican el caudillismo, la represión y la violación sistemática de los derechos humanos, como los hermanos Castro en Cuba; Vladimir Putin en Rusia y Hugo Chávez Frías en Venezuela. Sin embargo, algunas de sus “amistades” destacan por ser especialmente controversiales. 

Estos son personajes con los que Ortega ha entablado polémicas relaciones, entre ellos el capo colombiano Pablo Escobar y dos expresidentes salvadoreños prófugos de la justicia. 

Delegación palestina 

Apenas dos días después del ataque sin precedentes del grupo extremista Hamás a Israel, el pasado 9 de octubre el régimen de Daniel Ortega recibió en Nicaragua a una delegación palestina. Ramzi Rabah, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), fue recibido por Denis Moncada, ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura en medio de la escalada del conflicto israelí-palestino.

No es la primera vez que Ortega toma parte en un conflicto ajeno. En este caso, su respaldo a la “causa palestina” parece responder al apoyo militar de los palestinos a los sandinistas durante la lucha armada contra Anastasio Somoza Debayle, aunque eso no ha impedido que mantenga relaciones diplomáticas paralelas con el Estado de Israel. 

Daniel Ortega en 2007 con los entonces presidentes venezolanos, Hugo Chávez, e iraní el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad.

“Hermano Ahmadinejad”

En enero de 2007, con Daniel Ortega recién llegado al poder, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad visitó Nicaragua y su homólogo nicaragüense lo llevó en su Mercedes Benz en un tour por los barrios del sur de Managua. Más tarde, en un acto público en tarima enflorada, el iraní recibió frutas, artesanías y la orden Augusto C. Sandino. “Que el mundo sepa que ambos pueblos estarán juntos”, proclamó Ahmadinejad, quien la noche anterior había llamado a Ortega su “hermano y amigo”. 

Presidente desde agosto de 2005, Ahmadinejad se había dado a conocer por su provocador discurso en defensa del derecho de Irán a desarrollar energía nuclear con “fines pacíficos”, su negación del holocausto judío, al que calificaba de “mito”, y su encendida oratoria contra Estados Unidos e Israel. Del primero decía que era una “representación demoniaca” y del segundo, que debía ser borrado del mapa global. 

El régimen de Ortega continuó su acercamiento a Teherán y para 2013, año en que Ahmadinejad salió del poder, la lista de proyectos prometidos por Irán a Nicaragua ya rondaba los mil millones de dólares. Las promesas incluían construcción de viviendas y centros de salud, proyectos de agua potable y saneamiento e inclusive un puerto de aguas profundas en Monkey Point, por un monto de 350 millones de dólares. Sin embargo, solo se concretó la construcción de un centro de salud en Villa Libertad, Managua. 

Hasta la fecha Nicaragua e Irán han suscrito al menos 14 convenios y acuerdos bilaterales en materia de desarrollo económico e inversiones en agricultura e industria, pero el estrecho vínculo político no se ha materializado en un verdadero intercambio comercial o de inversiones. 

El padrino Gadafi 

Muamar Gadafi comenzó como revolucionario y terminó como dictador. Instaló en Libia un régimen que duró nada menos que 42 años, desde septiembre de 1969 hasta octubre de 2011, cuando fue capturado y ejecutado por rebeldes antigadafistas. Aunque se le reconoce el desarrollo económico de su país, también se sabe que su régimen se caracterizó por una excesiva opulencia, violaciones a los derechos humanos, censura, tortura, persecución a los opositores políticos y ferocidad contra los civiles. 

Daniel Ortega fue una especie de “ahijado” económico del polémico dictador libio. La relación entre ambos inició en los años setenta, poco después de que Gadafi tomara el poder en Libia a través de un golpe de Estado. Su régimen apoyó militarmente a los guerrilleros que intentaban derrocar a Somoza y, cuando los sandinistas llegaron al gobierno, el Estado libio continuó ayudando al Estado nicaragüense. Sin embargo, cuando Daniel Ortega perdió las elecciones de 1990 la relación con Gadafi se volvió de carácter personal. 

En 1998 Ortega reconoció en entrevista con el periodista Fabián Medina que recibía “una mesada” de parte del dictador libio. “El coronel Gadafi ha sido un soporte muy importante todos estos años”, dijo. Más tarde, en marzo de 2007, aseguró que en los últimos 16 años se había reunido una o dos veces al año con “el hermano Muamar Gadafi” y ese mismo año, en junio, asistió con toda su familia a la boda de un sobrino de Gadafi en Libia. 

De acuerdo con diversas publicaciones, la última visita de Ortega a su padrino fue la que realizó en diciembre de 2008. Según cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks, en esa ocasión Ortega habría llegado a “llorar sobre los hombros de Gadafi” y a “extender sus manos para recibir contribuciones” que el libio ya no estaba dispuesto a dar. No obstante, en febrero de 2011 Libia condonó 195.8 millones de dólares del total de 313.6 millones que Nicaragua le adeudaba.

El 20 de octubre de 2011, milicianos del Consejo Nacional de Transición lo encontraron refugiado en una alcantarilla en las afueras de su ciudad natal, Sirtre. Se entregó sin oponer resistencia y los rebeldes lo mataron casi de inmediato. La foto de su cadáver ensangrentado le dio la vuelta al mundo. 

“La forma en que murió Gadafi, atrapado en un desaguadero y ejecutado ahí nomás, debe haber provocado un trauma a Daniel Ortega, ver morir así a alguien que él consideraba todopoderoso”, dijo Julio López Campos, director de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista en los años 80, en un reportaje publicado por Infobae en julio de 2023.

Las últimas imágenes del dictador libio Saddam Husein, antes de ser ahorcado en 30 de diciembre de 2006.

Solidaridad con Husein 

Sadam Husein gobernó Irak desde 1979 hasta la toma de Bagdad por tropas de Estados Unidos el 9 de abril de 2003. Luego de eso vivió como prófugo durante ocho meses hasta que, el 13 de diciembre de ese año, soldados estadounidenses, los capturaron en un refugio subterráneo no muy lejos de su aldea natal.

En Nicaragua su amigo Daniel Ortega se solidarizó con él, declarándose en desacuerdo por la posible apertura de un proceso judicial contra el dictador iraquí. “Consideramos que se está cometiendo una barbaridad. Él es un presidente que no ha sido botado por su pueblo. Si ha sido botado por su pueblo, ahí sí cabría abrirle un proceso, pero no ha sido botado por su pueblo, ha sido botado por una intervención extranjera. Está siendo juzgado por un gobierno de ocupación, encabezado por un yanqui, entonces no podemos hablar de que ahí se está aplicando justicia. Sencillamente Sadam Husein sigue siendo el presidente de Irak, destituido por una invasión extranjera”, expresó un indignado Ortega. 

El entonces secretario político del Frente Sandinista había estado dos veces en Bagdad desde su derrota electoral ante doña Violeta Barrios de Chamorro. Una en 1990 y otra en 1993, de acuerdo con el Centro de Información y Documentación Internaciones en Barcelona (CIDOB).

Al final Sadam Husein sí enfrentó un proceso judicial y lo hallaron culpable de “crímenes contra la humanidad”, por la muerte y tortura de 148 iraquíes chiíes en 1982. Al amanecer del 30 de diciembre de 2006 murió en la horca a la edad de 69 años, en una ejecución que se grabó con un teléfono móvil y se difundió por la cadena televisiva Al Iraqiya. 

Entre los crímenes que se le adjudican a Hussein también está la matanza de más de cinco mil kurdos iraquíes, bombardeados con gases en marzo de 1988, en el nordeste del país. Los aviones sobrevolaron la zona durante cinco horas, derramando una mezcla de cianógeno, gas mostaza y gases neurotóxicos. La mayoría de las víctimas del ataque químico fueron mujeres y niños.

Por otro lado, en 1980 Husein empezó una guerra contra Irán que duró ocho sangrientos años y en agosto de 1990 invadió Kuwait, dando inicio a la Guerra del Golfo. De acuerdo con el sociólogo y exministro de Educación Humberto Belli Pereira, en su artículo “Los amigos de Ortega”, el líder del Frente Sandinista visitó a Husein en 1990 precisamente para manifestarle su solidaridad en la víspera de la Guerra del Golfo. 

Pablo Escobar 

El famoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar también se cuenta entre las amistades que ha tenido Daniel Ortega. Después de ordenar el asesinato del ministro de Justicia de Colombia Rodrigo Lara Bonilla, el 30 de abril de 1984, Escobar no se sentía seguro en Panamá y aceptó la propuesta que los sandinistas le hicieron llegar por medio de guerrilleros colombianos: “Acogerlo a él, a otros capos y a sus familias, a cambio de ayuda económica para enfrentar el bloqueo impuesto por Estados Unidos”, relata Sebastián Marroquín en el libro “Pablo Escobar: Mi padre, las historias que no deberíamos saber”. 

“El acuerdo incluía el permiso para utilizar algunas regiones de Nicaragua para continuar el tráfico de cocaína”, asegura Marroquín. Según él, recorrieron el país en un helicóptero del Ejército para explorar posibles rutas para el tráfico del polvo blanco y, mientras tanto, se utilizó el aeropuerto de Los Brasiles para esos fines. Hay una foto de Escobar en Nicaragua cargando cocaína en un avión. Se tomó el 25 de junio de 1984. 

Jhon Jairo Velásquez, mejor conocido como “Popeye”, quien trabajó como jefe de los sicarios de Escobar también aportó algunos datos sobre la relación entre Ortega y el narcotraficante. Relató que, en una ocasión, estando en una base militar el guerrillero colombiano Iván Marino Ospina, Daniel Ortega y Pablo Escobar, el capo les propuso el juego de dispararle a una botella a 30 metros de distancia para ver quién tenía mejor puntería. Ganó Escobar. 

Más cerca de Norcorea 

Este año Daniel Ortega ha consolidado su relación diplomática con el régimen más totalitario del planeta: la dictadura de Corea del Norte, actualmente presidida por Kim Jong-un, el tercero de los Kim que han “reinado” en ese país. 

Ambas dictaduras se vienen haciendo guiños desde hace un tiempo, pues Corea del Norte tiene un pasado con el sandinismo, al que apoyó en la lucha contra Somoza y durante los años ochenta. En 2021, por ejemplo, el dictador norcoreano felicitó a Ortega por su “victoria” en unas elecciones presidenciales donde no tuvo competencia alguna, pues todos los candidatos de la oposición se encontraban presos o exiliados. También expresó su deseo de estrechar lazos de cooperación entre ambos países.

En 2023 ambas dictaduras continuaron “echándose flores”. Kim Jong-un envió una felicitación por el 44 aniversario de la revolución sandinista y Ortega aprovechó para acercarse más al régimen norcoreano, con el que ya comparte inquietantes semejanzas, como el culto a la personalidad, el autoritarismo, las tendencias dinásticas y la persecución del periodismo independiente. 

“Estuvimos reunidos con el embajador o representante del hermano Kim Jong-un, quien nos mandó un hermoso mensaje también, y asumimos el compromiso de abrir embajadas”, expresó Rosario Murillo, primera dama, vicepresidenta y vocera de la dictadura, en declaraciones a medios oficialistas.

Cuatro meses después, el pasado 5 de octubre, Murillo informó que el dictador Kim Jong-un aprobó que Nicaragua instale una embajada en la ciudad de Piongyang, capital de Norcorea. Aún se desconoce quién asumirá la tarea. 

En el ángulo inferior derecho de la foto, se aprecia a Pablo Escobar y el agente de DEA Barry Seal mientras se monta un cargamento en el avión C-123, el 25 de junio de 1984 en el aeropuerto Los Brasiles. Estas fotos se usaron como pruebas para demostrar la conexión de Nicaragua con el narcotráfico.

Prófugos 

Así como desnacionaliza y destierra a sus opositores políticos, la dictadura de Daniel Ortega recibe con los brazos abiertos a extranjeros prófugos de la justicia de sus países. 

En diciembre de 2020 el expresidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén ingresó a Nicaragua por vía terrestre, escapando de su país, donde se le acusa de lavado de dinero, peculado y enriquecimiento ilícito. A pesar de que tiene una orden de captura internacional, no puede ser extraditado, pues desde el 30 de julio de 2021 es nicaragüense, aunque no cumplió los requisitos establecidos por la ley para obtener la ciudadanía nica. 

La amistad con Ortega viene de la década de los ochenta, cuando Sánchez Cerén era un comandante del Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional (FMLN), aliado del Frente Sandinista, por lo que frecuentaba Nicaragua y se reunía con los comandantes sandinistas. El ahora prófugo de la justicia, fue vicepresidente de El Salvador de 2009 a 2014 y presidente de 2014 a 2019. 

Otro prófugo refugiado por Daniel Ortega es el expresidente salvadoreño Mauricio Funes, también del FMLN. Sobre él pesan seis órdenes de captura por los mismos delitos que se le imputan a Sánchez Cerén. Ambos conformaron la fórmula presidencial que gobernó en El Salvador de 2009 a 2014, periodo en el que están sentadas las acusaciones. 

Funes también se nacionalizó como nicaragüense y en 2019 se conoció que tanto él como su hijo Diego Funes recibían megasalarios salidos del presupuesto del Ministerio de Relaciones Exteriores. Entre ambos sumaban 137,250 córdobas mensuales, una cifra que contrasta enormemente con el salario mínimo promedio de Nicaragua: 8,375 córdobas.

La Prensa Domingo

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