Éxito en el exilio: estos nicaragüenses lo lograron 

Un joven que se graduó con honores, una cantautora que ganó un importante premio, un exreo político con un negocio exitoso, un neurocirujano que ejercerá en Canadá y una mujer que pasó de perseguida política a empresaria. Estas son historias de nicas que han resurgido en el exilio

El neurocirujano Jairo Gutiérrez Vargas ejercerá su profesión en Canadá.

De Nicaragua a Canadá 

Jairo Gutiérrez Vargas es un neurocirujano que solía ofrecer sus servicios en hospitales públicos de Nicaragua. También impartía clases en la UNAN-Managua. Pero su vida comenzó a cambiar el 18 de abril de 2018, cuando a su centro de trabajo llegaron ancianos heridos por turbas en la protesta de Camino de Oriente. 

En los siguientes meses continuarían llegando pacientes heridos en las manifestaciones antidictadura y Jairo tomó la decisión de atenderlos, en contra de las orientaciones superiores alineadas con las órdenes del Ministerio de Salud (Minsa). Lo tacharon de rebelde y tuvo que renunciar a su trabajo en un hospital del Seguro Social. Del otro fue despedido y también perdió su empleo en la UNAN-Managua. 

Como si eso hubiera sido poco, a finales de febrero de 2022 el médico fue atacado en la calle por tres desconocidos que le dieron una golpiza. Debido a que los agresores no le robaron nada, Jairo interpretó que se trataba de simpatizantes del Frente Sandinista que buscaban intimidarlo para que dejara de atender a manifestantes heridos, pues tras ser despedido del Minsa se unió a la Unidad Médica Nicaragüense. 

En marzo de 2022 finalmente salió del país que le había dado la espalda, llevándose consigo sus títulos de medicina, “por si acaso”. En Canadá pasó por un proceso de un año para ser convalidado como médico y luego de aprobar los debidos exámenes, está a un paso de ejercer en el país norteamericano y ya lo han contactado desde varias provincias canadienses. Una vez que reciba su residencia federal, practicará su profesión sin problemas y sin órdenes partidarias. 

Ceshia Ubau y Lucía Pineda Ubau.

La voz de las Ubau 

Ceshia Ubau no se considera a sí misma una exiliada política, sino una exiliada voluntaria que en 2018 se fue de su país natal con el objetivo de crecer como persona. La cantautora nicaragüense es prima de la periodista Lucía Pineda Ubau, quien fue rea de conciencia de la dictadura Ortega Murillo. 

Ambas rehicieron su vida en Costa Rica, donde han tenido la libertad necesaria para practicar lo que les apasiona. Allá han alzado su voz, Ceshia a través de la música y Lucía por medio del periodismo. 

En 2019 Lucía recibió el Premio Internacional Coraje en Periodismo, otorgado por la International’s Media Foundation. También obtuvo el Premio Internacional a la Libertad de Prensa, entregado por el Comité Internacional para la Protección de los Periodistas. Desde el exilio sigue a cargo de 100% Noticias, uno de los medios de comunicación digitales más importantes de Nicaragua. 

Mientras tanto, Ceshia triunfa como cantautora. En septiembre de este año ganó el galardón a Mejor Sencillo en los premios ACAM de la Asociación de Compositores y Autores Musicales de Costa Rica. También los realizadores de su disco Luz fueron premiados en la categoría “Productores del Año”. 

Eveling Morales vive de lo que ama hacer.

Cocinera en Costa Rica 

Con el estallido de la crisis de 2018, Eveling Morales se vio obligada a salir de Nicaragua junto con sus tres hijos y su pareja. El destino elegido fue Costa Rica. Allá Eveling decidió que seguiría haciendo lo que mejor sabe hacer: cocinar. No en balde estudió Gastronomía y Cocina Hotelera Internacional. 

Todo comienzo es difícil, más cuando se intenta arrancar desde cero en el país más caro de Centroamérica. Eveling inició con una parrilla que instalaba afuera de su casa, ahí asaba carne al mejor estilo de una fritanga nicaragüense. 

Hoy día tiene su restaurante Eve’s Gourmet, especializado en asados y ubicado en el centro comercial El Pueblo, en San José. También ofrece especialidades nicaragüenses, como quesillo, fresco de cacao y sopa de queso, cuando es temporada. El negocio es rentable y ya tiene dos años. 

José Morales se graduó con honores en Costa Rica.

Estudiante con honores 

Cuando las protestas contra el régimen de Daniel Ortega estallaron en Nicaragua, José Morales estudiaba el cuarto año de Comunicación y Relaciones Públicas en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC). Al igual que centenares de jóvenes universitarios, salió a manifestarse pacíficamente a la calle. Luego formó parte del movimiento estudiantil y eso acabó llevándolo al exilio. 

Debido a la persecución de la que fue blanco el estudiantado, Morales se puso a salvo en Costa Rica, donde buscó alternativas para continuar sus estudios. Así se enteró de que la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit) estaba ofreciendo becas para jóvenes nicaragüenses en situación de exilio forzado. 

Luego de aplicar y someterse a las debidas entrevistas, en mayo de 2019 fue aceptado por la universidad, seis meses después de su solicitud. Tomó la carrera de Publicidad porque era lo más cercano a Comunicación y cuatro años después se graduó con honores, recibiendo el Cum Laude Probatus. 

Desde finales de 2022 trabaja para una empresa publicitaria en Costa Rica, la misma en la que realizó su pasantía, relató recientemente a Divergentes. 

El exreo político Snayder Suazo se reinventó en Costa Rica.

Negocio exitoso 

La violencia estatal del régimen Ortega Murillo empujó a Snayder Suazo Báez a emigrar a Costa Rica. En Nicaragua tenía varios negocios, además de su formación como psicólogo clínico, pero allá tuvo que lavar carros y hacer de guarda de seguridad, relató en junio de este año a Voz de América. 

A pesar de ser chinandegano, Snayder coordinó acciones de resistencia en la Universidad Centroamericana (UCA) para realizar protestas fuera del recinto universitario, dice Divergentes. Debido a ello, su casa fue rafagueada por paramilitares y el 19 de octubre de 2018 el joven de 25 años cayó en las cárceles de la dictadura. Estuvo preso durante cinco meses. 

Al salir libre, en abril de 2019, volvió a involucrarse en movimientos estudiantiles, pero una nueva orden de captura lo envió al exilio en marzo de 2020. 

Sus familiares radicados en Estados Unidos lo apoyaron con remesas. Gracias a ello pudo empezar un pequeño negocio que despegó durante la pandemia de covid-19. Compró una máquina de serigrafía para imprimir imágenes sobre camisetas, tazas, gorras y otros artículos que comercializa a través de Marketplace. Pese a que la competencia es grande, el emprendimiento va bien y Snayder tiene muchos planes para crecer en ese y otros rubros.

 

La empresaria nicaragüense Sarah Salgado.

Triunfar en Estados Unidos 

En 2018 Sarah Salgado, originaria de Sébaco, participó en marchas antigobierno y esparció chimbombas azul y blanco por las calles de su ciudad, además de apoyar con ropa, comida y dinero a los muchachos que estaban en los tranques. Cuando su familia recibió amenazas escritas y la casa de su madre fue rafagueada tuvo que emigrar con su pareja y sus tres hijos, entonces de 7, 5 y 1 año. Su historia se ha publicado en varios medios de comunicación nacionales y extranjeros. 

Luego de seis meses de travesía, en los que sufrió intentos de estafa y secuestro y el abuso de su entonces esposo, finalmente se asentó en Miami, Florida. Allá su familia no tenía nada, pero nadie los llamaba “tranqueros” o “delincuentes”. 

Trabajó en limpieza en un restaurante y como cajera de un supermercado, pero también debía cuidar de sus tres niños y eso la llevó a perder varios empleos. No obstante, en medio de la adversidad, o quizá por eso mismo, pudo ahorrar un poco y se le ocurrió emprender vendiendo cosméticos, joyas y lencería desde casa. Le fue tan bien que sacó su propia línea de labiales bajo la marca Sarah Collections. 

Además, en sus horas libres hacía uber y obtuvo una licencia para vender seguros. A través de internet conoció a una colombiana que la llevó a cursos de capacitación que la ayudaron a fundar el negocio Salgado the Best in Credit Repair and Associates LLG. Gracias a esta empresa, que se encarga de limpiar récords crediticios, pudo comprar su casa.

A sus 36 años tiene dos negocios y va por más. 

La Prensa Domingo

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