Después de una temporada abreviada por las lesiones, Jonathan Loáisiga está en Nicaragua. Su labor se redujo a 17 juegos y aunque registró un par de salidas discretas que afectaron su récord, el veloz lanzador pinolero probó de nuevo que es un solvente relevista cuando está con salud, y eso es justo lo que más anhela ahora para asegurar su futuro.
Loáisiga terminó este año con 0-2 y 3.06 en 17.2 episodios en los que admitió 14 hits, seis carreras limpias, con dos jonrones, una base y seis ponches. Su habilidad para generar rolas por el infield se incrementó, pero las lesiones volvieron a reducir su tiempo de juego y eso causó diversas reacciones entre los fanáticos nicas del beisbol.
Antes de su aterrizaje en Nicaragua, LA PRENSA habló con Loáisiga sobre las críticas que recibe a menudo por las dificultades que ha enfrentado con las lesiones, pero quizá el punto más agudo de los cuestionamientos llegó cuando el meteórico tirador pinolero falló en su intento de proteger la victoria que Nicaragua construía ante Israel en el Clásico Mundial del Beisbol.
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Aún así, Jonathan ha percibido el cariño de los aficionados pinoleros, pero también es muy consciente de que existe un sector al que no le agrada para nada. No obstante, asegura que se queda con las personas que reconocen su trabajo y que respete el derecho que tienen todos los demás de cuestionar lo que no les parece apropiado en él.
¿Te sentís apreciado por los nicaragüenses?
Sí, yo siento el cariño de la gente, como sé también que hay gente que no le tiene cariño a uno, pero eso es parte del beisbol, de la vida, diría yo. Sé que cuando las cosas salen bien, hay aplausos, hay muchos reconocimientos, pero cuando uno falla o comete un error, te dicen que sos malo, que no merecés estar en las Grandes Ligas y muchas cosas más.
¿Cómo lidiás con las críticas duras?
A veces veo algunos comentarios, pero luego dejo de prestarles atención y me enfoco en los señalamientos positivos. Al final, el que está lanzando y compitiendo es uno, entonces, eso de los comentarios negativos trato de no ponerles mente y seguir haciendo mi trabajo. Eso es como cuando tenés una salida mala, tenés que darle vuelta a la página rápido.
¿Cómo te sentiste cuando fallaste en el Clásico Mundial?
Me sentí muy mal porque tuve en mis manos la oportunidad de clasificar a Nicaragua para el próximo Clásico sin tener que ir a una eliminatoria. Me sentí mal porque le fallé al país, les fallé a los muchachos también. Ellos estaban emocionados. Se ganaba 1-0 y pensaron ‘viene Jonathan y la victoria está segura’, pero les falle a todos.
¿Qué fue lo que pasó en ese momento?
No llegué en mí día. No tuve suerte. Me dieron unos batazos hacia la banda contraria y eso me mató a mí y afectó al equipo de Nicaragua. Recuerdo que Carlos Mendoza (el coach de banco de los Yanquis), quien andaba con Venezuela, me dijo: tenés que lanzar pegado contra los zurdos, la bola afuera solo te la empujaron e hice ese cambio este año.
¿Y pasaste tus días afectado tras tu falla?
Sí, pasé mis días con eso en la mente, me sentía mal, pero llegó un determinado tiempo en el que tuve que moverme hacia el frente, además, ya la temporada se estaba acercando y ya eso pasó, porque, aunque me lamente lo que pasó, pasó y eso no lo voy a regresar. Hubiera deseado que todo hubiese sido distinto, pero no se pudo y es una pena.
¿Qué les dirías a los jóvenes de Nicaragua?
Mi consejo es que nunca se den por vencidos, que sean disciplinados porque eso es algo que nos falta mucho en Nicaragua y ahí me incluyo yo también porque cometo mis errores. Que estudien y jueguen a la misma vez. Que, si alguien les dice que no pueden hacerlo, que se esfuercen más y que le demuestren a esas personas que son capaces de salir adelante.
Vos has pasado por muchos tropiezos, ¿no?
Un montón, pero siempre tengo la esperanza de que voy a mejorar, como ahora con esto de la última lesión que me afectó al final de la temporada. Voy a cuidarme y tengo que viajar para un chequeo y espero que todo salga bien. Pero no hay que rendirse. Hay que utilizar las críticas como una motivación para ser mejor en todo.