El régimen de Nicaragua ha cancelado la personería jurídica del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y confiscado todas las instalaciones académicas y funcionales de su campus Francisco de Sola, situado en la zona de Montefresco, al sur de Managua.
El Incae fue establecido en Nicaragua en junio de 1969, como segunda sede de la institución académica después de la de Costa Rica. El Incae había sido creado en 1963 por iniciativa de los presidentes de Centroamérica y Estados Unidos (EE.UU.), durante una visita del primer mandatario estadounidense John F. Kennedy a Costa Rica para reunirse con los gobernantes centroamericanos, incluyendo al de Panamá.
En ese tiempo EE.UU. estaba impulsando la Alianza para el Progreso, un programa del presidente Kennedy de cooperación para el desarrollo económico y social de los países de América Latina y el Caribe. Cuba fue invitada a participar, pero su dirigencia revolucionaria prefirió alinearse con la Unión Soviética que lideraba el sistema de Estados comunistas.
A la luz de la Alianza para el Progreso los gobiernos y las comunidades empresariales centroamericanas decidieron que para impulsar el progreso económico era necesario promover una educación de la más alta calidad en el ámbito de los negocios. Y con ese fin crearon el Incae, con el respaldo de EE.UU. y de la reconocida entidad académica estadounidenses Harvard Business School.
Desde su fundación en 1969, en el Incae de Nicaragua se formaron más de cuatro mil profesionales nicaragüenses y centroamericanos, de los más capacitados y exitosos ejecutivos de negocios, líderes de la empresa privada y funcionarios de economía y finanzas del sector público.
Como institución académica el Incae de Nicaragua fue ajeno a los asuntos políticos. Sin embargo, con el ánimo de contribuir a la búsqueda de una solución de interés nacional a la grave crisis socioeconómica y política que estalló en abril de 2018, el Incae facilitó sus instalaciones para que se realizara allí el segundo diálogo nacional del gobierno con la oposición, en mayo de 2019.
Por cierto que en el diálogo del Incae el gobierno y la oposición firmaron varios acuerdos fundamentales que hubieran podido poner fin a la crisis y restablecido la concordia nacional. Sin embargo, antes de que concluyeran las negociaciones la oposición abandonó la mesa de diálogo como protesta por el asesinato en la cárcel del opositor Eddy Montes, exigió que todos los presos políticos fueran liberados de inmediato; y llamó a un paro nacional contra el régimen. Por su parte este aprovechó la oportunidad para no cumplir los acuerdos que ya había firmado con la oposición.
Algunos analistas opositores consideran que la cancelación del Incae es un ajuste de cuentas del Estado con la institución académica, por su participación en la búsqueda de una solución democrática de la crisis, por eso mismo contraria al interés del régimen de perpetuarse en el poder.
Probablemente así es. Pero también es parte del proceso de liquidación de las instituciones independientes de la educación superior, y de la sociedad civil, en general, que se ha venido ejecutando en los últimos años.
Por eso en el título de este editorial decimos que el Incae de Nicaragua cayó, del verbo caer, porque ha sido liquidado igual que anteriormente lo fueron la UCA, la Upoli y otros prestigiosos centros académicos. Y el Incae también calló, del verbo callar, porque el régimen ha silenciado su autorizada y excelente voz educativa libre e independiente.