María de la Concepción lleva casi 10 años pagando un crédito hipotecario, que está a punto de cancelar. Su saldo pendiente ronda los 1,500 dólares, de 40 mil cuando agarró su casa con una urbanizadora en Managua. En los últimos años la joven se ha propuesto acelerar el pago de su crédito hipotecario, haciendo adelantos extraordinarios al principal, sin saber que esa estrategia hoy le daría un alivio del que pocos pueden disfrutar en un contexto de incrementos sostenidos en las tasas de interés.
La cliente bancaria sabía que debía apurar el pago de su deuda, porque cuando contrató el préstamo no pudo conseguir una tasa fija, sino que es variable, es decir se mueve según el comportamiento de las variaciones internacionales, que no han dejado de subir en los últimos dos años.
Según su contrato, cada tres meses el banco hace una revisión de su tasa de interés y la ajusta según se haya movido la referencia internacional. En los últimos dos años le han notificado seis alzas consecutivas en su tasa base, que fue de 9 por ciento, lo que ha ocasionado que la misma supere el 12 por ciento anual sobre el saldo adeudado.
La última notificación le llegó la semana pasada. «Por este medio nos permitimos informarle la variación de tasa de interés de su préstamo. Lo anterior es conforme al contrato de crédito suscrito con el Banco. Le rogamos tomar nota de la nueva cuota al momento de realizar el pago y a la vez recordarle que en caso de tener cargos adicionales, deben ser sumados a dicha cuota antes referida».
El nuevo ajuste implicó que su tasa pasara de 12.3888 a 12.5655 por ciento, con lo que su cuota se movió de 14.57 dólares a 16.46 dólares, es decir 1.89 dólares adicionales a partir de noviembre próximo. El haber hecho pagos extraordinarios en años pasados está permitiendo a María sobrellevar estos tiempos de incrementos en el costo del crédito, no solo en el mundo, sino también en Nicaragua.
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Crédito a largo plazo se encarece
Un aumento de tasas que está golpeando no solo a los créditos ya vigentes, sino también a los préstamos que ofrecen los bancos y financieras, según reflejan cifras del Banco Central de Nicaragua, que muestran que la tasa promedio de un préstamo en dólar ha pasado de 9.82 por ciento en diciembre pasado a 10.13 por ciento hasta agosto de este año.
Y si bien la variación ha sido de décimas, lo cierto es que cuando se calcula sobre los saldos pendientes, los dólares de más que se deben pagar por dichos ajustes resienten el bolsillo del deudor, que devenga salario en córdobas.
Solo María, por ejemplo, deberá pagar adicionalmente a su cuota 68 córdobas más sobre un saldo que es bajísimo, respecto a otros préstamos que están en el mercado vigente y cuyas cuotas están siendo ajustadas según las condiciones establecidas en los contratos, principalmente en préstamos comerciales, personales, tarjetas de crédito, etcétera.
El 80 por ciento de los préstamos en Nicaragua se entregan en dólares. Los números del Banco Central reflejan que los créditos en esa moneda a largo plazo son los que más han subido, respecto a los que se entregan a corto plazo.
En los préstamos en dólares a largo plazo, la tasa pasó de 10.34 por ciento en diciembre a 11.85 por ciento en agosto de este año. Cabe mencionar que este año el nivel más alto se reportó en junio, cuando se ubicó en 13.06 por ciento, lo que refleja el impacto de las alzas en los créditos.
Es más barato financiarse con un préstamo en moneda extranjera con plazo corto. En agosto de este año, la tasa de este se ubicó en 8.68 por ciento, un poco más asequible respecto al 9.50 por ciento en diciembre pasado. Cabe mencionar, no obstante, que a lo largo de este año, este tipo de préstamos ha subido a un máximo de 9.11 por ciento en febrero pasado.
Variación por sector
¿Cómo se están moviendo los principales créditos a sectores claves para la economía?
A largo plazo, el crédito para el sector agrícola pasó de 8.66 por ciento en diciembre a 9.52 por ciento en agosto de este año, por lo que resultaba más barato financiarse con préstamos en dólares a corto plazo, aunque este también ha subido, pasando de 8.54 por ciento a 8.85 por ciento, en el periodo de referencia.
El crédito personal, por ejemplo, que es clave para mover consumo, en dólares a largo plazo pasó de 15.42 por ciento a 16.16 por ciento. Si el préstamo en esa moneda es a corto plazo, este sí se ha abaratado, de 17.18 por ciento a 16.67 por ciento.
Si está en el ámbito comercial, estos préstamos a largo plazo en dólares pasaron de 8.40 por ciento a 9.44 por ciento en agosto de este año. A corto plazo se movieron de 9.84 por ciento a 8.55 por ciento, lo que refleja que la banca está dispuesta a prestar sobre todo a ese plazo a un costo más asequible.
El crédito ganadero a largo plazo en dólares también experimenta alza. Este pasó de 10.77 por ciento a 11.53 por ciento. En tanto si es a corto plazo, este se movió al alza, pasando de 10.71 por ciento a 11.18 por ciento.
Por su parte, los préstamos para la industria son de los pocos que han escapado de las alzas. A largo plazo este pasó de 7.72 por ciento en diciembre a 7.22 por ciento en agosto de este año. Y si es a corto plazo, de 7.23 por ciento a 7.21 por ciento en el periodo de referencia.
Y finalmente el crédito hipotecario en moneda extranjera a largo plazo pasó de 8.13 por ciento a 8.05 por ciento y si el plazo es corto, el interés pasó de 8.31 por ciento a 8.74 por ciento, es decir que con excepción de los demás préstamos, en este caso es más barato contratar un crédito a largo plazo.