La activista Brenda Lee Baldelomar, detenida en el contexto represivo de la conmemoración de los cinco años de lucha ciudadana, cumple 155 días en las celdas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Esta opositora tiene 48 años de edad, su familia había denunciado que padece múltiples enfermedades y las autoridades carcelarias no le permitían el ingreso de medicamentos.
La preocupación de los cercanos a Baldelomar es que ella tiene problemas de salud crónicos, como presión alta, afectaciones en el colon, corazón y migraña. Además, esta presa política se dirigía a una consulta el 17 de abril de 2023 cuando fue detenida por agentes de la Policía en horas de la tarde, en el departamento de Chinandega, de donde es originaria. Posteriormente fue trasladada al Distrito Tres de Managua.
“Causa molestia porque ella no ha cometido ningún delito, a uno le da cólera. Han estado jugando con uno”, aseveró uno de los hijos de esta presa política a LA PRENSA. La familia ha pasado por momentos de incertidumbre porque las autoridades carcelarias al servicio del régimen no les han brindado información clara sobre la situación de su madre. Actualmente se encuentra en la Cárcel de Mujeres La Esperanza.
Brenda Lee Baldelomar fue integrante del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), pero dejó de participar de manera organizada en la política partidaria. Sin embargo, esto no la detuvo para sumarse a la demanda de libertad y justicia para Nicaragua, además de denunciar los crímenes cometidos por la dictadura.
Presas políticas en aislamiento
El Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas en su informe publicado en el mes de septiembre contabilizó la existencia de 16 presas políticas en las cárceles de Daniel Ortega. La mayoría de estas se encuentran en La Esperanza. Samantha Jirón, ex presa política, afirmó que las prisioneras se encuentran bajo total aislamiento.
Las privadas de libertad en La Esperanza —solo Martha Candelaria está en el Sistema Penitenciario de Mujeres en Granada— se encuentran en celdas empernadas, donde no entra la luz del sol y el agua de los grifos sale tan caliente que deben esperar un tiempo para poder ingerirla. Además, han confirmado que les niegan el derecho a recibir medicinas y no tienen posibilidad de relacionarse con otras presas políticas.
Estas presas están en nuevas celdas con características similares a la celda de máxima seguridad de la Galería 300, ubicada en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, La Modelo. Son conocidas como “las kirmas” o “ixchen” y antes de la remodelación eran utilizadas para aislar a las presas a manera de castigo o eran ocupadas por reas comunes que habían cometido atrocidades contra niños, para evitar que fuesen agredidas por otras reclusas.