Doctor Jairo Gutiérrez, neurocirujano despedido por atender a manifestantes heridos durante las protestas de 2018. CORTESÍA

El neurocirujano vetado por el MINSA en Nicaragua que ejercerá en Canadá

El MINSA lo vetó “de por vida” por atender a manifestantes heridos durante las protestas de abril de 2018. Sufrió una golpiza en 2022 por fanáticos orteguistas y eso lo obligó a salir al exilio. Logró convalidar sus estudios médicos y ejercerá como neurocirujano en Canadá.

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El doctor Jairo Gutiérrez Vargas salió de Nicaragua en marzo de 2022 con su título de neurocirujano en la mano que pensó no le serviría para nada en el extranjero, pues iba dispuesto a trabajar de lo que fuera para sobrevivir.

Recientemente, Gutiérrez terminó un proceso complejo para convalidar sus estudios en Canadá, país en donde se exilió después de sufrir represalias por atender a manifestantes heridos durante las protestas de abril de 2018, pese a las directrices de negarle la atención a todos los que llegaran heridos por la represión policial.

“Uno como médico debe garantizar la vida porque es el regalo más preciado que hemos recibido de Dios”, dice Gutiérrez al explicar los motivos por los cuáles decidió ir en contra de las órdenes de sus superiores.

Esto le costó su puesto de trabajo y que el Ministerio de Salud (MINSA) lo haya vetado para volver a ejercer en Nicaragua. “Yo estoy en la lista negra del MINSA”, detalla. Para 2021, le volvieron a ofrecer empleo con la condición de que se retractara “según ellos, de todo lo malo que hice”, pero él se negó a regresar y desde entonces le dijeron que se considerara “vetado”.

El doctor Gutiérrez trabajó para hospitales del MINSA y dio clases en la UNAN Managua. CORTESÍA

Un sueño de niño

Desde que era pequeño, Jairo Gutiérrez Vargas soñaba con ser médico y ese sueño empezó a alcanzarlo cuando entró a estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) en 1998. Para entonces tenía 18 años.

Al tercer año de la carrera se iba a meter a los centros de salud a ayudar con canalizaciones, poniendo medicamentos, entre otras cosas. Para 2005, se graduó como médico general y trabajó por dos años en el hospital de Nueva Guinea. En 2008 regresó a Managua y decidió estudiar la especialidad de Neurocirugía en el hospital Antonio Lenín Fonseca, de la cual se graduó en 2014.

Una vez que terminó la especialidad, comenzó a trabajar para el Ministerio de Salud (MINSA) y empezó a dar clases de Medicina en la UNAN Managua. Durante todo el tiempo que trabajó en los hospitales del MINSA, dice que nunca se involucró en actividades partidarias y que siempre trataba de mostrar su inconformidad cuando miraba alguna anomalía en la atención pública.

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El día que estallaron las protestas, el 18 de abril de 2018, Gutiérrez relata que él estaba de turno en un hospital del Seguro Social cuando empezaron a llegar los primeros heridos que habían sido agredidos en Camino de Oriente. La mayoría, cuenta, eran ancianos mayores de 60 años y una buena parte del personal médico que los estaba atendiendo estaban sorprendidos e indignados con lo que los ancianos comentaban sobre la protesta.

Una doctora que era una de las superioras del hospital llegó a donde se encontraba el doctor para decirle que no pusiera en el expediente de los pacientes que habían sido agredidos en una protesta.

–¿Y entonces qué pongo? – preguntó Gutiérrez

–Lo que usted quiera. Menos eso

Como quedó inconforme con la indicación que le dieron, Gutiérrez escribió en los expedientes que “por orientación de la dirección, omito describir los eventos en los que se vieron involucrados los pacientes”. Días después, lo mandaron a llamar de la dirección de ese hospital y un comité lo sancionó económicamente y le anexaron una carta a su expediente laboral.

El doctor Jairo Gutiérrez ahora se encuentra exiliado en Canadá. CORTESÍA

Las protestas continuaron en los días posteriores, los heridos seguían llegando y Gutiérrez, a como podía, trataba de atenderlos pese a la negativa de sus superiores. “Los heridos iban llegando y había cierta negativa en atenderlos y yo me puse en contra de esa política. Eso fue visto como un acto de rebeldía y me trajo muchas consecuencias desde el punto de vista laboral hasta que tuve que renunciar de uno de mis trabajos y del otro fui despedido.”, señala. También fue despedido de la UNAN Managua.

Exilio

A finales de febrero de 2022, el doctor Gutiérrez fue atacado por tres personas desconocidas en el barrio Monseñor Lezcano, que lo interceptaron y le propinaron una golpiza. “Estaba saliendo de una farmacia y no me dejaron montar a mi vehículo y sin mediarpalabras me atacaron dos personas por la espalda y otro de frente. No reconocí a ninguno”, relata.

Como los tres sujetos no le robaron nada, él supuso que se trataba de simpatizantes del régimen de Daniel Ortega que buscaban intimidarlo para que no siguiera ayudando a las personas que habían sido víctimas de la represión, pues tras ser despedido del MINSA, se unió a la Unidad Médica Nicaragüense y empezó a brindar atención médica privada a las víctimas de la represión que no eran atendidas en los centros hospitalarios.

El doctor Gutiérrez con una ceja herida después de la golpiza que recibió en 2022. ARCHIVO

Tras la golpiza, el doctor Gutiérrez fue al Distrito II de la Policía a interponer la denuncia, pero los agentes policiales no quisieron atenderlo, e incluso, comenta que fue al Instituto de Medicina Legal, pero le dijeron que no tenía nada. Eso terminó de confirmar sus sospechas: fue un acto dirigido en su contra, dice, sobre todo porque días antes le había sucedido lo mismo a su colega, el doctor José Luis Borgen, también miembro de la Unidad Médica.

Por esa razón, Gutiérrez optó por el exilio, pues quería resguardar su vida y su integridad física, así que en marzo de 2022 salió rumbo a Estados Unidos y meses después se movió hacia Canadá en busca de mejores oportunidades. “En un momento me tocó tener tres trabajos para poder sobrevivir”, resalta.

Neurocirujano en Canadá

El doctor Gutiérrez comenta que las opciones que tienen los migrantes nicaragüenses fuera del país es trabajar en construcción, trabajo doméstico o como conductores de plataformas de transporte y él estaba dispuesto a hacer lo que le saliera, pero decidió llevarse sus títulos de Medicina, “por si acaso”.

Cuando llegó a Canadá, cuenta, no quiso quedarse de brazos cruzados y dejar atrás todo su conocimiento como neurocirujano, así que con ayuda de otras personas se puso a averiguar lo que tenía que hacer para convalidar sus estudios y continuar ejerciendo su profesión.

Gutiérrez tuvo que certificar todos sus títulos universitarios, afiliarse al Colegio Médico de Canadá, verificar si launiversidad en la que estudió es reconocida en ese país,contratar un notario y hacer algunos exámenes, los cuales son en inglés. Para hacer todo ese proceso dice que gastó 5,000 dólares americanos. Todo el proceso tardó un año.

Por el momento, el doctor Gutiérrez está esperando obtener su residencia federal de Canadá, que es el último requisito que le hace falta para poder ejercer su profesión sin problemas. Él ya tiene la residencia provincial de Quebec, que es la zona en donde está viviendo, y solamente le falta la residencia federal.

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