Ana Margarita Vijil y Tamara Dávila se han sumado a la lista de excarcelados políticos, exiliados y desterrados que por esa cruel fuerza mayor no pudieron estar al lado de sus seres más queridos al momento de su muerte, ni acompañarlos en sus servicios funerarios
Doña Josefina Gurdián de Vigil, madre y abuela respectivamente de Ana Margarita y Tamara, murió el domingo 27 de agosto en Managua, después de haber sufrido una grave enfermedad durante muchos años. Ella era muy conocida, no solo por haber sido madre y abuela de las dos lideresas democráticas antes mencionadas, sino también porque con el nombre mediático de “Doña Pinita” popularizó un programa de cocina en la televisión y fue una dinámica emprendedora empresarial.
Entre las otras personas excarceladas políticas que ahora están en el destierro y el exilio, y por eso no pudieron estar junto a sus madres y/o padres en los momentos de su fallecimiento y funerales, podemos mencionar a Max Jerez, José Adán Aguerri (quien perdió a madre y padre), Michael Healy, Chester Membreño, Wilfredo Balmaceda y Uriel Pérez. A ellos, el inmenso dolor sentimental que les causó la muerte de sus seres más queridos, se les aumentó y agravó porque no se les permitió acompañarlos en esos momentos supremos y finales.
Para ellos ha sido duelo sobre duelo, el dolor del luto agravado por el de la crueldad de algunos seres humanos que solo por eso son especiales. Pues ni en las especies más feroces los animales irracionales son crueles y despiadados como algunas personas deshumanizadas.
Se le llama empatía a la capacidad de identificarse con los demás y compartir sus sentimientos, sus penas y alegrías, una cualidad esencialmente humana, pero de la cual carecen algunas personas que al parecer disfrutan con el dolor ajeno. En este contexto, el duelo en su sentido de luto es la aflicción y el dolor sentimental que se siente ante la muerte de otras personas, sobre todo de las más cercanas y queridas. Pero por la singularidad de los individuos los hay también que son insensibles ante el dolor o los males ajenos.
Es “pápensele duelos”, como dice una antigua expresión de la lengua española que prácticamente nadie usa y la cual significa indiferencia ante los males y sufrimientos de los demás.
El pensador inglés Adán Smith, más conocido por su doctrina económica, publicó en 1759 una obra monumental titulada Teoría de los sentimientos morales, en la cual explicó de manera científica el sentido de la moral, de la empatía y la simpatía, demostrando la concordancia del egoísmo natural del individuo —que es una fuerza interior que lo impulsa a progresar— con la convivencia humana y la búsqueda del beneficio social.
Se explica en el prólogo de dicha obra que “simpatizamos con el dolor y el placer ajenos no por una comunión con los afectos del otro, sino porque nos damos cuenta de la situación en que se encuentra y juzgamos sus sentimientos y emociones adecuados a la situación. Así, pues, la simpatía no surge de la percepción de los sentimientos ajenos, sino de la percepción de una situación; y, al percibirla, nos ponemos en el lugar del otro, y compartimos con él su placer o su dolor…”
Se puede decir que la empatía es una cualidad virtuosa de la naturaleza humana, que en nuestro caso se asocia con el mandamiento cristiano de amar al prójimo, pero el que lamentablemente no es compartido por todas las personas.
En cualquier caso, enviamos nuestro sentimiento de pesar a Ana Margarita Vijil y Tamara Dávila, por la irreparable pérdida de su madre y abuela. Y a todos los demás excarcelados y desterrados políticos antes mencionados, quienes tampoco han podido acompañar a sus seres más queridos en el momento supremo de la muerte, aunque sea tardíamente les hacemos llegar también nuestras condolencias.