La revolución contra la religión

En sus ediciones del lunes 21 y el martes 22 de agosto corriente LA PRENSA ha publicado un reportaje en dos partes sobre la similitud de las persecuciones contra la Iglesia católica en Cuba y Nicaragua.

Es la fobia revolucionaria a la religión. Como se sabe, la fobia es una “aversión exagerada a alguien o algo” y en tanto que problema mental la psiquiatría la define como un “temor angustioso e incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones, que se sabe absurdo y se aproxima a la obsesión”.

  De la comparación de la fobia y persecución religiosa en Cuba y Nicaragua se deduce claramente la vinculación entre lo político y lo siquiátrico que hay en este caso, la tribulación más grande que ha sufrido la Iglesia católica en ambos países.

  Por supuesto que esto no es algo  exclusivo de Cuba y Nicaragua, cuyos regímenes autoritarios se declaran ellos mismos como “hermanos”.

 Todas las revoluciones de la época moderna (salvo la americana del siglo 18), se declararon y han actuado como enemigos mortales de la religión y del mismo Dios. Comenzando con la Revolución de Inglaterra en el siglo 17, cuyos líderes en su persecución a los creyentes cristianos condenaron a muerte a monseñor William Laud, el arzobispo de Canterbury que en la religión católica anglicana equivale al papa de la Iglesia católica romana.

 La Revolución Francesa de 1879 fue peor que la inglesa, pues asesinó a entre 35 mil y 40 mil creyentes cristianos, católicos en su gran mayoría, incluyendo a muchos obispos, sacerdotes y monjas.

Todas las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas por la Revolución Francesa. Suprimió las órdenes religiosas. Los revolucionarios destruyeron las imágenes sagradas, incluyendo la cruz de Cristo. Convirtieron los templos en cuarteles, almacenes, caballerizas y otros establecimientos de uso militar y civil. Y entre muchas barbaridades más, abolieron la religión y la sustituyeron con un culto ateo a “la Diosa razón”.

La Revolución Mexicana de 1910 hizo lo mismo que la francesa, al extremo de que provocó una insurrección popular que fue llamada “la guerra cristera” que terminó aplastada a sangre y fuego.

 Los comunistas bolcheviques rusos que asaltaron el poder a principios de noviembre de 1917 no se quedaron atrás de sus antecesores revolucionarios ingleses, franceses y mexicanos. La Revolución Rusa proclamó oficialmente la doctrina del “ateísmo científico” y atacó ferozmente a la Iglesia ortodoxa y a las demás religiones que profesaban los pueblos del imperio ruso, con la pretensión de erradicar la fe de la conciencia de las personas.

 La Rusia comunista se instituyó en 1922 como Unión Soviética, se definió como un Estado ateísta, prohibió todos los cultos religiosos y persiguió ferozmente a quienes a escondidas o clandestinamente se atrevían a practicar sus ritos religiosos.

 Lo mismo ocurrió con la Revolución China de 1949. El Partido Comunista instauró un Estado ateo, igual que el soviético. Miles  de obispos, sacerdotes y religiosas fueron asesinados, o recluidos en campos de trabajo forzado. Hasta hoy la religión y en particular la Iglesia católica siguen siendo perseguidas, obligadas a someterse al Partido Comunista que se arroga el derecho de nombrar a los obispos y el Vaticano solo tiene derecho a confirmarlos.

  Prácticamente lo mismo han hecho las demás revoluciones, como las de Corea del Norte y Vietnam, y por supuesto las de Cuba y Nicaragua.

 La gran excepción fue la Revolución Americana que proclamó la independencia de los Estados Unidos (EE. UU.). Aparte de algunos conflictos  con la jerarquía de la Iglesia anglicana local, por su fidelidad al poder colonial de Inglaterra, la revolución marchó de la mano con la religión para sustentar la libertad de los pueblos de las antiguas colonias británicas. “En Norteamérica —escribió Alexis de Tocqueville— la religión es la que lleva a la luz y la observancia de las leyes divinas es la que conduce al hombre a la libertad”.

En eso radica la excepcionalidad de EE. UU. Allí de verdad que no hubo contradicción entre revolución y religión, las que más bien se unieron para alumbrar el nacimiento de la democracia y la consagración de la libertad.

COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Los primeros colonos de Norteamérica buscaban la libertad religiosa q les era negada en Europa. Con todo y su libertad religiosa en su Constitución política los presidentes en su juramentación colocan su mano izquierda sobre una Biblia.

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