La tarde del 21 de agosto, la activista estudiantil Joseling Mayela Campos Silva fue sustraída de su casa de habitación en Veracruz, Carretera a Masaya, por personas vestidas de civil. Además, también secuestraron a su pareja, Josseth Daybi Miranda Rodriguez, veterinario de oficio.
Antes de ser detenida ilegalmente, la joven grabó un video donde afirmaba que sería arrestada.
Familiares de Campos Silva denunciaron que fueron a buscarla al Distrito Tres de Managua, donde han llevado a los prisioneros por razones políticas desde finales de 2021 para luego trasladarlos a otros sistemas penitenciarios. Aún no se conoce el paradero de la activista.

Campos Silva es estudiante de III año de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). En 2018 se había sumado a las protestas para demandar la autonomía universitaria y denunciar los crímenes cometidos por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Además, esta joven es activista-feminista.
De manera extraoficial LA PRENSA conoció que personas de civil se habían acercado a la vivienda de estos jóvenes simulando ser de una microfinanciera. Buscaban a un hombre con una dirección diferente a su casa de habitación. Luego de identificar que Campos residía ahí, procedieron con el secuestro.
Jóvenes detenidas
El pasado 19 de agostos las activistas feministas y estudiantiles Adela Espinoza Tercero y Gabriela Morales también fueron detenidas por agentes de la policía orteguista.
Espinoza Tercero, de 26 años, es licenciada de la carrera de Comunicación de la recién incautada Universidad Centroamericana (UCA) y madre de dos menores de edad. Morales fue sustraída de su casa de habitación por agentes policiales vestidos de civil, estos iban acompañados de un CPC (Comité del Poder Ciudadano) del sector del barrio.
Familiares de Espinoza pudieron verla este mediodía en el Distrito Tres de la Policía cuando llegaron a dejarle el almuerzo. «Fue por casualidad, no pudimos decir nada, pero al menos sé que está viva», indicaron.
Movimientos estudiantiles condenan esta nueva detención y exigen que se respete su integridad y su liberación inmediata. Un exreo político comentó a LA PRENSA que la conexión de estas detenciones es la confiscación de la Universidad Centroamericana (UCA).
Esta alma mater fue acusada de terrorismo por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. «Funcionó como centro de terrorismo, aprovechándose de las condiciones creadas con mentiras, para elevar los niveles de violencia y destrucción, organizando grupos delincuenciales armados y encapuchados que emplearon métodos terroristas», afirmó la dictadura.