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La dictadura de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo eliminó la Universidad Centroamericana (UCA) este miércoles 16 de agosto, después de 63 años formando profesionales y aportando a la cultura del país.
La UCA era, como explica la académica María Asunción Moreno a la Revista DOMINGO, más que un centro de estudios superiores. “A lo largo de los años, la UCA se convirtió en un referente no solo en el país, sino también en toda Centroamérica y América Latina, gracias a su compromiso inquebrantable con la excelencia académica y la promoción del pensamiento crítico”, dice la abogada constitucionalista, quien laboró casi dos décadas en la universidad.
El cierre de la UCA representa no solo la pérdida de un edificio físico, sino también la desaparición de un espacio donde las ideas florecían y se transformaban en acciones concretas para el beneficio del país, agregó Moreno.

“Era el centro de estudios más profesional y de más prestigio regional e internacional” de Nicaragua, escribió el diario español El País la poetisa Gioconda Belli.
En un escrito elaborado para el 60 aniversario de la universidad, el también académico Carlos Tünnermann recordó que la UCA se trata de la primera universidad privada en el país y que estableció becas desde sus inicios, gracias a donaciones.
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La universidad nació en 1960 por idea del sacerdote jesuita León Pallais y de exestudiantes del colegio Centroamérica de Granada, propiedad de la Compañía de Jesús o jesuitas, quienes querían que la enseñanza de esa orden sacerdotal no se quedara solo en educación primaria y secundaria, sino que continuara a nivel universitario.
Aunque los terrenos donde fue construida fueron donados por la familia Somoza Debayle, al final de esa dictadura la universidad sufrió la violencia de ese régimen que llegó a su fin en 1979.
Sin embargo, la siguiente dictadura, la sandinista, sería peor que la primera. Los años ochenta del siglo pasado, durante el primer régimen sandinista con Daniel Ortega a la cabeza, fueron muy difíciles para la UCA, que se vio reducida a su mínima expresión.
La pesadilla terminó en 1990 cuando los sandinistas perdieron el poder, pero, el regreso de Daniel Ortega a la presidencia en 2007, resultó ser mortal para la universidad. La desaparición de la UCA a manos de los Ortega Murillo es un recordatorio sombrío de los peligros que acechan cuando la educación se politiza y se utiliza como un instrumento de poder, manifestó María Asunción Moreno.
La Revista DOMINGO acudió a las páginas del libro que cuenta la historia de la UCA, escrito por Enrique Alvarado Martínez, para contarle a sus lectores cómo nació la universidad y cómo murió a manos de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El colegio Centroamérica
La Compañía de Jesús, o jesuitas, llegaron por primera vez a Nicaragua en 1615, pero, a pesar de que fundaron algunas escuelas, fue una estadía efímera de cinco años.
Luego, hubo una larga ausencia de jesuitas en Nicaragua, hasta que llegó otro grupo en 1871, pero, 10 años después, fueron expulsados por el presidente Joaquín Zavala, quien los catalogó como una amenaza contra las ideas progresistas y, además, intelectuales liberales alimentaban un sentimiento antijesuita.
Los jesuitas retornaron a Nicaragua hasta en 1916, cuando un grupo llegó procedente de México, de donde habían sido expulsados.
En Granada fundaron la Escuela Academia del Sagrado Corazón de Jesús, que después se llamó Colegio Centroamérica.
La Escuela Academia inició el primero de septiembre de ese año 1916 con 21 alumnos, divididos en tres grados: segundo, tercero y cuarto. Y el 18 de septiembre comenzaron las clases de inglés, francés y latín.
El 22 de ese mismo mes se abrió la Escuela Dominical para obreros y artesanos, 22 alumnos en total, a quienes se les impartió clases de religión, dibujo e inglés.
A partir de 1918, los jesuitas construyeron un edificio propio para albergar a la escuela, en un espacioso terreno frente al lago de Granada, y empezó a funcionar en 1920.

Para 1927, los jesuitas se instalaron también en Managua y fueron de mucha ayuda para las víctimas del terremoto de 1931.
A partir de 1944, un grupo de exalumnos del Colegio Centroamérica, junto al padre León Pallais, tuvieron la idea de que se debía de construir una universidad jesuita, pero la misma comenzó a tomar forma hasta en 1959, cuando finalmente se decidieron a hacer realidad el proyecto.
Junto a ese proyecto, se ideó también trasladar el Colegio Centroamérica de Granada a Managua. La Universidad Centroamericana (UCA) fue fundada en 1960 y el Colegio Centroamérica fue trasladado a Managua en 1967.
La UCA
La UCA iba a ser construida en Granada, pero al final decidieron que sería en Managua, lo cual dejó resentidos a muchos granadinos. Hasta el propio presidente Luis Somoza Debayle quería que se construyera en Granada, para así evitar que los estudiantes realizaran probables protestas en Managua.
La fecha oficial de la fundación quedó decretada el 23 de julio de 1960, aunque fue hasta el 13 de agosto que salió publicada en La Gaceta. Las primeras clases se impartieron en 1961.
El edificio de la universidad se construyó en terrenos valorados en un millón de córdobas y donados por la familia Somoza Debayle, 10 manzanas en total, que es donde se encuentra actualmente, en la actual pista Juan Pablo II.
La donación fue criticada por periodistas opositores, ya que las tierras habían pertenecido a alemanas que fueron confiscados durante la Segunda Guerra Mundial por Anastasio Somoza García, el fundador de la dinastía.
Sin embargo, la UCA no inició operaciones en esos terrenos, sino en una casa alquilada. Hasta que estuvo construido el edificio se trasladó al mismo, en julio de 1963.
El padre León Pallais, el primer rector, explicó que el nombre de la universidad se debía a que fue creada con un espíritu de integración centroamericana.
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Aunque desde un primer momento se definió como una universidad católica, en sus primeros comerciales la UCA dejó claro que estaba abierta a estudiantes pertenecientes a todos los credos y, además, contaba con profesores seglares, tanto nicaragüenses como extranjeros.
Al inicio se ofrecieron tres carreras profesionales y dos servicios de extensión: ingeniería, administración de empresas y derecho, que tenían una duración de cinco años de estudio.
La universidad nació en un momento en el que los estudiantes realizaban protestas contra la dictadura somocista. Eran tiempos convulsos, pues apenas cuatro años antes había sido asesinado Somoza García, y sus dos hijos le sucedieron en el poder, Luis en la presidencia y Anastasio al frente de la Guardia Nacional.
Muchos de los alumnos que se inscribieron en la UCA estaban ligados a grupos de jóvenes que se organizaban en contra del somocismo, por ejemplo, en Juventud Patriótica Nicaragüense, antecedente de lo que sería el Frente Sandinista (FSLN). En la UCA, el líder de estos jóvenes era Casimiro Sotelo, quien tenía como ayudante al hoy dictador Daniel Ortega.

Cuando Carlos Fonseca Amador funda el FSLN, en 1963, nombra a Casimiro Sotelo como el responsable de la organización en la UCA, cuya principal misión era reclutar a estudiantes para ese movimiento guerrillero.
En 1966, debido a los problemas que creaba Casimiro Sotelo, fue expulsado de la UCA por órdenes del padre Edgard Chamorro Coronel. Por su parte, Daniel Ortega desertó de la universidad para unirse de lleno al FSLN y también porque no era buen estudiante.
La organización de los estudiantes era el Centro Estudiantil Universitario de la Universidad Centroamericana (CEUUCA). Casimiro Sotelo había sido uno de sus dirigentes y cuando fue expulsado le sucedió Dionisio Marenco, quien después se conocería que también era integrante del FSLN.
Otro relevante guerrillero sandinista que estudiaba en la UCA fue Julio Buitrago Urroz, quien fue asesinado por la Guardia en Managua.
A finales de los 60, la UCA vive una crisis por razones políticas, debido a que los estudiantes estaban involucrados en las luchas estudiantiles de la época, en las que, por ejemplo, pedían la libertad de presos políticos del régimen somocista y también de estudiantes que habían sido encarcelados en protestas.
En uno de esos momentos, los sacerdotes Fernando Cardenal y Edgard Parrales deciden apoyar a los estudiantes, quienes habían decidido tomarse la catedral de Managua, la que ahora está en ruinas, lo cual hicieron el 26 de septiembre de 1970.
Para finales de 1971, había contradicciones entre las autoridades de la UCA, al punto que algunos de ellos habían salido de la universidad, como el padre Fernando Cardenal, Pablo Antonio Cuadra, el poeta Luis Rocha y Vida Luz Meneses.
En enero de ese año se decidió cambiar de rector, por lo que en mayo el padre Pallais le cedió el cargo al padre Arturo Dibar.
El terremoto
El terremoto de diciembre de 1972 hace colapsar gran parte de las instalaciones de la universidad y se pierden los edificios de ingeniería y humanidades, así como el auditorio-gimnasio, mientras que el resto de las construcciones quedan severamente dañadas.
No había dinero para reparar los edificios y también se necesitaban recursos para los empleados que también habían perdido todo con el desastre.

La universidad tuvo que prestar 400 mil dólares al gobierno de Brasil para hacerle frente a las necesidades y otro préstamo al Banco Interamericano de Desarrollo por poco más de medio millón de dólares.
Con el tiempo, se fueron abriendo nuevas carreras como sociología, comunicación, estadísticas, bibliotecología y ecología y recursos naturales.
Para 1976, la universidad estaba en su apogeo, pero también se vislumbraba ya un oscuro panorama por las acciones guerrilleras del FSLN, que en diciembre de 1974 se había tomado la casa del exfuncionario somocista José María Castillo para liberar rehenes sandinistas, entre ellos a Daniel Ortega.
El somocismo
El padre Juan Bautista Arríen llegó a la rectoría en 1976 y, durante su gestión, la UCA se expandió y se abrieron nuevas carreras como dietética y nutrición humana, economía, economía agrícola, educación preescolar, y administración turística.
Además, por primera vez se ofrecieron posgrados.
A Arríen le correspondió sortear una situación difícil porque ya a mediados de 1977 el somocismo veía con desconfianza a la iglesia católica nicaragüense, encabezada en ese momento por monseñor Miguel Obando y Bravo.
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Los siguientes meses son de mucha tensión en el país, ya que en octubre el FSLN ataca en Ocotal y en Río San Juan y, en enero de 1978, se produce el asesinato del director de LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
En agosto, el FSLN vuelve a atacar tomándose el Palacio Nacional, donde sesionaba el Congreso, para liberar a rehenes sandinistas. Y en septiembre lanzan un intento de ofensiva final.
La UCA no permanece ajena a estos hechos, a como tampoco la iglesia católica, que denunció hechos de violencia, acumulación de riqueza y abusos de parte del gobierno somocista.
En enero de 1979, Arríen deja la rectoría temporalmente por razones de salud y la asume Indalecio Rodríguez y es a quien le corresponde dirigir la universidad en el momento en que los sandinistas asaltan el poder, el 19 de julio de ese año.
La pesadilla sandinista
Los jesuitas, acostumbrados a lidiar con los problemas políticos, entienden que deben nombrar una nueva autoridad para lidiar con el nuevo gobierno y el 30 de julio de 1979, apenas 11 días después de la llegada al poder los sandinistas, nombran rector de la UCA al padre Amando López, con grandes cualidades de negociador.
Comienza también una discusión sobre qué línea seguir, determinando que la universidad debe estar siempre bajo el control de los jesuitas, pero debe tener también a personas afines al sandinismo.
A finales de 1979, llegan a Nicaragua una comisión de especialistas cubanos para estudiar y recomendar la orientación y la estructura que debía tener la educación superior en el país.
La UCA entra en conflicto porque no está de acuerdo con un libro azul elaborado por los cubanos, ya que las recomendaciones de los cubanos no se corresponden con la realidad del país y tampoco con las carreras que ofrece la universidad. Por ejemplo, le querían quitar la carrera de periodismo porque ya existía una en la UNAN.
La principal crítica de la UCA era que el libro azul era una copia de lo que se hacía en Cuba y en la Unión Soviética con la educación superior.
Además, como se declaró la gratuidad de la enseñanza, la UCA comenzó a tener problemas económicos porque sus finanzas comenzaron a depender enteramente de los recursos del Estado.
Esos primeros años de revolución sandinista fueron muy difíciles porque la educación superior estaba supeditada a la verticalidad de los nueve comandantes sandinistas que gobernaban el país, con Daniel Ortega a la cabeza.
Por otra parte, a partir de 1980 se dañan las relaciones entre la iglesia católica y el gobierno sandinista, lo cual afectó a la UCA, donde hubo diferencias de apreciación respecto del papel de la universidad en diferentes situaciones.

Algunos jesuitas y profesores de la UCA cuestionaban la influencia de los sandinistas en la universidad, pero ello se debía a que la UCA estaba bajo presión del sandinismo, que tenía capacidades ilimitadas para dañarla.
En 1982, sale de la rectoría el padre López y se la entrega al padre Miguel Ángel Ruiz. La UCA se dejó llevar por la influencia sandinista, cuyo gobierno decidió en 1984 que todos los equipos de la escuela de ingeniería de la UCA pasaran a la nueva Universidad de Ingeniería (UNI), lo cual redujo la población estudiantil de la UCA y la dañó más económicamente.
En 1985 llegó a la rectoría el padre César Jerez, quien mantuvo una buena relación con el Frente Sandinista, aunque económicamente estaba mal porque su población estudiantil estaba disminuida debido a que los sandinistas le habían quitado carreras.
La situación empeoró en 1989, cuando los sandinistas le redujeron ayuda económica a la universidad, lo que originó despido de personal y reducción de gastos.
En ese año la UCA también se vio afectada por el asesinato en El Salvador de cinco sacerdotes jesuitas a manos del ejército salvadoreño. Entre las víctimas estaba el exrector de la UCA nicaragüense, el padre Amando López. Los asesinos entraron a los predios de la UCA de ese país y sacaron a los curas para acribillarlos.
La salida del poder de los sandinistas fue un alivio para la UCA, tras lo cual recuperó su caudal de estudiantes y retomó carreras que le habían sido quitadas.
La muerte del padre Jerez en 1991, dio paso a que la rectoría la asumiera el padre Xabier Gorostiaga, iniciando así una época de recuperación de la universidad, ya en una Nicaragua en proceso de democratización. En 1994 Gorostiaga sacó un comunicado tomando distancia del Frente Sandinista y advirtiendo que la universidad dejaría de ser el cuartel de las protestas por el seis por ciento.
El crimen de los Ortega Murillo
Aunque hubo relativa calma en la UCA entre 1990 y 2006, la universidad tuvo sus momentos de crisis tanto por lo que ocurría en el país, con el sandinismo haciendo asonadas contra los gobiernos de turno, como por las protestas de los estudiantes en su lucha por el seis por ciento del erario público que constitucionalmente está asignado a las universidades.
A partir de 2001, la UCA intenta mejorar la economía bajo la rectoría del padre Eduardo Valdés. Desde 1998 la universidad había dejado de percibir 58 millones de córdobas anuales y para paliar esa situación se creó la Contribución Voluntaria Responsable (CVR) para los estudiantes que estaban bajo el amparo del seis por ciento.
El hecho provocó la airada protesta de los estudiantes, los cuales se tomaron el edificio de la UCA y no dejaban entrar al personal.
La huelga no demoró mucho tiempo porque el 24 de agosto se logró un entendimiento entre la dirigencia estudiantil y las autoridades de la UCA. Fue la última huelga que los estudiantes realizaron.
Pasaron muchos años para que en la UCA los estudiantes volvieran a realizar protestas, lo cual ocurrió en 2018, aunque los reclamos no iban contra las autoridades universitarias, sino contra el gobierno de Daniel Ortega que regresó al poder en 2007 y desde entonces no se ha bajado del mismo.
En abril de ese año, una quema en la reserva Indio Maíz, mal atendida por el gobierno, fue motivo para que los estudiantes de la UCA retomaran protestas en las afueras de la universidad.
Más tarde, en ese mismo abril de 2018, a partir del día 18, la universidad albergó a estudiantes que eran perseguidos por la Policía del régimen, cuando protestaban contra unas reformas al seguro social que afectaban a todos los asegurados y especialmente a los adultos mayores pensionados.
Desde entonces, la universidad sirvió de refugio para los manifestantes, además de que las autoridades universitarias se posicionaron en contra de la violencia del régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

La dictadura comenzó a acosar a la universidad despojándola de su asignación del seis por ciento constitucional, asediándola con la Policía y también negándole la documentación que la acredita como universidad en el país.
El acoso del régimen llegó a su punto culminante este miércoles 16 de agosto de 2023, cuando la universidad fue confiscada y pasó a manos del régimen, el cual ya hasta el nombre le cambió, ahora se va a llamar Universidad Nacional Casimiro Sotelo, en homenaje al guerrillero sandinista que estudió en la UCA en los años sesenta, cuando la universidad daba sus primeros pasos.
Para la abogada constitucionalista María Asunción Moreno, la sombra oscura de los Ortega Murillo se cierne sobre el progreso educativo del país. “La repentina desaparición de la UCA no solo priva a los estudiantes de una educación de calidad, sino que también destruye un bastión del pensamiento crítico y la contribución intelectual”, expresó la catedrática.
Por su parte, Gioconda Belli considera que se trata de un acto de venganza de los Ortega Murillo porque la UCA estuvo de lado de quienes se manifestaron cívicamente en 2018.
“Lo que se está cometiendo contra Nicaragua es uno de los asesinatos más crueles: la dictadura ha decretado la muerte a la independencia de pensamiento, la muerte a la tradición intelectual, periodística, artística y literaria de un país”, escribió la poetisa en el diario El País.
Despojos valiosos
Con el robo que hizo Daniel Ortega de la UCA, no solo se adjudicó sus edificios, fincas, cuentas bancarias y otras propiedades, sino también colecciones, laboratorios, imprentas, radios y otros elementos muy valiosos.
El medio digital Artículo 66 hizo una lista de 10 bienes o “tesoros” que Ortega se lleva consigo al confiscar y eliminar a la UCA:
El Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA)
Está compuesto una biblioteca de libros que hablan de la historia de Nicaragua y Centroamérica, una hemeroteca de todos los diarios que se han publicado en el país desde los años 1800, un archivo fotográfico muy valioso, colecciones de revistas, videos y otros material de mucho valor histórico.
Laboratorio de Biología Molecular
Fue fundado en 1999, con el apoyo financiero de varias organizaciones, universidades e instituciones privadas. Tiene el objetivo de aportar al mejoramiento de la investigación y el entrenamiento científico en Nicaragua. Es el primer centro dedicado exclusivamente a la investigación y a la formación de capacidades en biología molecular y biotecnología.
Centro de Idiomas
El UCA Language Institute (ULI) ofrecía una diversidad de programas que van dirigidos a la comunidad universitaria (catedráticos, estudiantes, personal administrativo y de servicio), así como a todas aquellas personas de la sociedad nicaragüense que estuviesen interesadas en el estudio de idiomas.
Bufete Jurídico
Era un referente nacional en atención y servicio en materia jurídica. Desde ese bufete jurídico se ejecutaron varios proyectos que abordan los temas de derecho de acceso a la justicia, defensoría de oficio, derechos humanos de grupos vulnerables, métodos alternos de resolución de conflictos, entre otros.
Radio Universidad
Radioemisora que permitía a los estudiantes de la UCA dar sus primeros pasos en la carrera de comunicación. Transmitía desde 1984, pero el Estado le quitó la frecuencia en FM y últimamente funcionaba como centro de producción sonora y como escuela de capacitación.

Instituto Interdisciplinario de Ciencias Naturales
Tenía el objetivo de generar conocimientos científicos interdisciplinarios basado en las ciencias naturales que analicen y comprendan de manera integral la dinámica y tendencias de los actuales problemas ambientales, sociales y económicos que en conjunto actúan sobre el aprovechamiento racional y manejo de los diferentes recursos naturales.
Instituto de Investigación y Desarrollo Nitlapan
Un instituto, fundado en 1988, especializado en la investigación, creación y difusión de nuevos modelos y metodologías de desarrollo local rural y urbano. Prestaba servicios financieros y no financieros a los micros, pequeños y medianos empresarios del campo y la ciudad, en especial a las mujeres y a los jóvenes.
Centro de Innovación
Nació para promover el desarrollo del conocimiento y su aplicación en la sociedad nicaragüense, incluidas empresas, gobierno local, sector educativo y demás sectores.
Biblioteca “José Coronel Urtecho”
La más grande, moderna y actualizada biblioteca privada de Nicaragua. Cuenta con más de 128,000 volúmenes (colección impresa), más de 1,100 títulos de revistas impresas. Cuenta con más de 20 bases de datos nacionales e internacionales y alrededor de 100,000 solicitudes bibliográficas anuales. Hemeroteca de más de 45,000 ejemplares de medios de comunicación escritos de la historia de Nicaragua.
Imprenta UCA
Es una de las imprentas más modernas del país por el uso de su tecnología y su capacidad técnica. Por años, la Imprenta UCA ha sido la responsable de la edición y cuido de miles de libros bajo su marca editorial.
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