Desde niño siempre mi familia me inculcó el valor de la educación. Tan así fue que antes de firmar con Baltimore en mis planes estaba estudiar Ingeniería. A lo largo de los años me he involucrado de lleno en apoyar proyectos en Nicaragua en donde la educación sea la piedra angular. Por eso me causó más que tristeza, un sentimiento de repulsión cuando leí la noticia del congelamiento de las cuentas de la Universidad Centroamericana (UCA), porque todos sabemos lo que sigue: el despojo de sus propiedades, se toman el control del edificio, le cambian el nombre y los jóvenes estudiantes serán los más afectados.
La UCA es sinónimo de respeto porque desde su fundación se ha convertido en un espacio de libertad de pensamiento, es ahí donde se gestan las mentes de los jóvenes y se aplaude el pensamiento crítico. Por qué ir en contra del futuro del país, por qué querer destruir las carreras educativas de los jóvenes, por qué esas ansias de venganzas hacia una institución que solamente producía y desarrollaba talentos para Nicaragua. Desgraciadamente no hay nada que detenga tantas arbitrariedades porque levantar la voz provoca represión, cárcel y hasta desapariciones como reportaron los organismos de derechos humanos.
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No obstante, creo que se equivocan en querer pisotear la educación de los jóvenes, no solamente por las razones anteriores planteadas, sino porque hace cinco años los jóvenes salieron a defender las pensiones de los adultos mayores y tarde o temprano puede volver a pasar algo, pero en defensa ahora de sus intereses y, sobre todo, de su futuro.
Creo que la mejor manera de medir qué tanto un político o un gobernante quiere a su país es la vara de la educación, entre más culto y preparado desee a su nación ese gobernante ama a su pueblo, pero entre más ignorante, menos desarrollado y menos opciones educativas presente, es evidente que pretende aprovecharse de la ignorancia para tener súbditos, no ciudadanos pensantes.
Por el momento la UCA resiste, así como resiste Nicaragua ante los políticos que la han hundido en el caos y solo muestran pavor por la educación.