Fueron 18 latigazos los que utilizó Jonathan Loáisiga para hacer vibrar Miami. El nicaragüense apareció por segunda ocasión desde su lesión y dejó sensaciones más que positivas. Antes de iniciar la serie contra los Marlins, el nicaragüense viajó con el equipo desde el miércoles por la noche a Florida, tomaron un descanso el jueves y este viernes se mostraron rejuvenecidos, tratando de empezar de nuevo y olvidar las seis derrotas en los últimos 10 desafíos.
Para este viernes los Yanquis no tenían a un abridor como tal designado y por eso usaron al relevista Ian Hamilton durante tres innings. Platiqué con Loáisiga de manera informal antes de iniciar el desafío y me comentaba lo enfocado que estaba para el duelo de hoy: “es seguro que voy a lanzar. Me iré a relajar adentro del clubhouse y prepararme para subir a la colina”.
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Loáisiga hizo alardes de su importancia en el relevo. Cuando el partido estaba 7-4 en el sexto episodio y los Marlins colocaron a Bryan De La Cruz en segunda tras un doble al relevista Randy Vásquez, el mánager Aaron Boone no titubeó en pedir al nicaragüense. Loáisiga llegó como el bombero que es en el terreno. Enfrentó a Jake Burger y con cinco sinker sobre 97 millas lo dominó en roletazo a segunda, acabando con el peligro y cerrando el episodio con la diferencia de tres carreras que se le encomendó sostener.
Pero Loáisiga necesitaba estirar un poco más el brazo dormido en la temporada por su lesión. Salió en el séptimo episodio y después de un turno disputado con Joey Wendley, a quien dominó en una línea entre jardín central e izquierdo, retiró fácilmente en roletazos a Nick Fortes y Jorge Soler, completando su actuación de 1.1 episodios sin carreras, sin imparables y sin bases por bolas. Loáisiga ha regresado en su mejor forma y podría hacer vibrar nuevamente Miami este domingo.