El Vaticano no olvida al obispo encarcelado

Coincidiendo con el primer aniversario del secuestro policial y posterior encarcelamiento del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, se conoció por los medios de información una muy breve declaración del papa Francisco de que el Vaticano sigue tratando de negociar para obtener su liberación.

El papa dijo eso en una extensa entrevista que le concedió a la revista española Nueva Vida, con motivo del 65 aniversario de esta publicación católica. El papa no se refirió al caso por cumplirse el primer año de que el obispo Álvarez fue privado de su libertad, como podría creerse si esto no se explicara. Lo que hizo Francisco fue responder muy brevemente a una pregunta que le hicieron en el curso de una entrevista hecha con antelación.

 “¿Y en Nicaragua? ¿Qué más se  puede hacer por el pueblo y por el obispo encarcelado Rolando Álvarez?”, preguntó el periodista de Nueva Vida al papa Francisco, quien respondió escuetamente: “Seguimos, estamos tratando de negociar”. Y ante la pregunta de que si fue cierto que pidió al presidente Lula de Brasil interceder ante Daniel Ortega para poder liberar al obispo, el sumo pontífice respondió igualmente lacónico: “Sí se lo pedí”.

 Es entendible que el líder de la Iglesia católica mundial no entre en detalles al hablar sobre un problema como este. La diplomacia en general y la del Vaticano en particular no hace declaraciones públicas cuando no abonan al objetivo que se persigue y por lo tanto son innecesarias. Inclusive dañan o pueden dañar una negociación privada, o al menos una intención de negociar.

 Lo importante a nuestro juicio es que de lo muy poquito que dijo el jefe del Estado Vaticano y líder de la Iglesia católica sobre monseñor Rolando Álvarez, se deduce que persiste el propósito de negociar su liberación con el régimen de Nicaragua.

No cabe ninguna duda de que son muy importantes y necesarias todas las declaraciones políticas, cadenas de oración y hasta peticiones de que al obispo martirizado de Nicaragua le sean otorgados reconocimientos mundiales de la más alta categoría, como los premios Nobel de la Paz y Sájarov. Sin embargo, monseñor Álvarez solo podrá salir de la cárcel como resultado de una negociación del Vaticano con el régimen nicaragüense, siempre y cuando el mismo obispo preso esté de acuerdo con los términos del posible acuerdo. Mientras tanto hay que seguir demandando y orando por la libertad del preso político y de conciencia de mayor envergadura moral que habido en toda la historia de Nicaragua, como sin duda es monseñor Rolando José Álvarez Lagos.  

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