Dichoso el sandinista que es apenas sensitivo,
y más los OrMu, porque esos ya no sienten,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser nica, ni mayor pesadumbre que la vida en el exilio.
Ser, y no ser nica, y estar sin rumbo cierto,
y el temor de ser apresado y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana bajo otra dictadura, y sufrir por la vida y por la cárcel y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la policía que tienta con sus muchos racimos,
y la tumba que guarda a los muchos puchitos,
¡y no saber a dónde vamos,
pero sí saber de dónde venimos!
El autor de esta parodia del célebre poema de Rubén Darío es un exiliado nicaragüense dariano.