Se ha generado un inusual consenso en América Latina sobre Nicaragua y los diversos abusos que el régimen ha cometido, el cual se tiene que aprovechar, afirmó Juanita Goebertus, directora de división de las Américas de Human Rights Watch (HRW). Este 17 y 18 de julio se llevará a cabo la Cumbre UE-Celac, donde será planteada la creación de un “Grupo de Amigos del Pueblo Nicaragüense”.
Luego del destierro de 222 presos políticos el pasado 9 de febrero y su desnacionalización, diferentes países de América Latina no dudaron en posicionarse ante esta arbitrariedad cometida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. “Es clave aprovechar este momento de atención para pedirle a los gobiernos comprometidos con la democracia en América Latina que jueguen un rol de liderazgo, que pasen de la denuncia pública a la acción”, expresó Goebertus a LA PRENSA.
La directora para las Américas agregó que se debería de crear un grupo informal liderado por gobiernos de América Latina, con el apoyo de la Unión Europea y en diálogo con la sociedad civil nicaragüense “podría generar las precondiciones para destrabar la respuesta internacional y presionar por la liberación de todos los presos políticos y una transición democrática en Nicaragua”.
La respuesta internacional a la crisis de Nicaragua ha sido fragmentada, dispersa en el tiempo y no ha establecido metas claras que persigan acciones con objetivos, explicó Juanita Goebertus.


Situación de los presos políticos
La directora para las Américas de HRW explicó que la situación de los 64 presos políticos que aún continúan en las cárceles del régimen, sigue siendo un tema de preocupación para el organismo de derechos humanos.
“También nos alarma la reciente arremetida contra la Iglesia católica y el desmantelamiento sistemático de la sociedad civil, que ha forzado a más de 3,500 organizaciones no gubernamentales a cerrar, incluyendo recientemente a la Cruz Roja Nicaragüense. Por otro lado, persiste la impunidad por graves violaciones de derechos humanos cometidas durante la represión brutal de 2018, que dejó un saldo de más de 300 muertos y cientos de heridos”, agregó.
Juanita Goebertus expresó que Nicaragua atraviesa desde hace cinco años una de las peores crisis de derechos humanos de la región. El régimen ha demostrado que la crueldad de sus acciones no tiene límites y que por perpetuarse en el poder están dispuestos a perseguir cualquier amenaza para “su proyecto autoritario”.
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Diálogo con la sociedad nicaragüense
«Que este Grupo de Amigos incluya mecanismos de consulta y diálogo con la sociedad civil nicaragüense, que en gran medida se encuentra en el exilio y amplifique esas voces que se encuentran hoy discutiendo estrategias y pidiendo por mayor atención internacional. Es con ellos con quienes la comunidad internacional debería diseñar una hoja de ruta efectiva para abordar la crisis hacia adelante», explicó Goebertus.
Nicaragua ha tenido en estos cinco años varios intentos de diálogo entre la comunidad opositora, sin embargo, por diferentes motivos esto no se ha podido concretar. El último esfuerzo es la iniciativa Monteverde que busca organizar un bloque opositor para lograr la unidad y poder trabajar en consenso por la salida de la dictadura Ortega-Murillo del país.