A estas alturas y después que rompieran los fuegos de la campaña electoral del 23J, de elecciones generales, ya estamos prácticamente en el ecuador de la misma. Se encuentra en la mitad de la misma y en plena marcha la movilización de los votantes de cada uno de los partidos que aspiran a obtener la confianza del pueblo español para dirigir el gobierno de España y elegir además a los diputados del Congreso de los diputados y senadores.
Como sabemos, de los partidos que se enfrentan en esta lucha los principales son el PSOE, actualmente en el poder, el Partido Popular (P.P), Vox, Sumar y partidos regionales como el PNV y EH/Bildu en el País Vasco; Izquierda Republicana Socialista (ERC), Junts y la Cup en la Generalitat Catalana; y algunos como Coalición Canaria (CC) y otros menores de otras comunidades de España.
Como también sabemos, las anteriores elecciones del 28 M fueron autonómicas en 12 de las 17 CC.AA en que se divide España, en las que los resultados fueron resueltos en favor de los partidos de derecha, es decir, el P.P y Vox. Seis de las 12 cambiaron de gobiernos pasando a manos de Populares y Vox y fueron arrasadas en votos y escaños, con lo que el poder territorial está en manos del bloque de las derechas en detrimento de los izquierdistas.
Lo mismo pasó con las elecciones a los ayuntamientos en los que también se impuso la derecha muy por encima de los resultados del bloque de izquierdas, conquistando los ayuntamientos de las principales ciudades de España como Madrid, Sevilla, Valencia, Málaga, Murcia, Zaragoza y otras no menos importantes de la geografía española.
Ante estos desastrosos resultados, el presidente del gobierno, con facultades para dar por terminada la legislatura unos meses antes de su finalización, ya que deberían haberse celebrado en diciembre de este año, las convocó para el 23 de julio en plena temporada estival y consiguientemente de vacaciones para la mayoría de los españoles. Hay quien sostiene que lo hizo con mala intención, para que hubiese una abstención grande que sirviera para salvar su gobierno, pero en vista de las encuestas que circulan a diario parece que a Sánchez, presidente del gobierno, le saldrá el tiro por la culata.
Pues bien, y en relación con lo anterior, las encuestas que circulan a diario en los periódicos impresos, la televisión y la radio, dan mayoría al P.P muy por encima del PSOE, haciendo notar que son unas elecciones muy polarizadas y que claramente hay dos bloques en lucha. Por el lado de la izquierda este se compone del PSOE y Sumar, una nueva experiencia creada por Sánchez y liderada por una de sus vice-presidentas, Yolanda Díaz y que en realidad es una copia de lo que era Podemos; Más País, Izquierda Unida y otros partidos de la izquierda radical hasta un número de 14.
Por el otro lado tenemos al bloque de la derecha compuesta por el PP y Vox al que muchos califican como un partido de ultraderecha sin tener tal marchamo. Según las encuestas, para unas el PP a fin de conseguir la mayoría absoluta que son 176 escaños del Congreso de los diputados ya que el número total de diputados es de 350, necesitará de una alianza con Vox. Esto será inevitable si el PP no alcanza por si solo la mayoría absoluta, cuestión que por otro lado no se vislumbra por ninguno de los dos partidos mayoritarios del arco parlamentario.
España ha dejado de ser un sistema de gobierno bipartidista al estilo de los EE. UU., como ocurría antes de estas y las anteriores elecciones en las que si era posible; como ocurrió tanto en el PSOE como en el PP. Según datos al respecto el PSOE obtuvo cuatro mayorías absolutas desde 1977 y dos mayorías absolutas por parte del PP, pero en actualidad la aparición de nuevos partidos permite la dispersión del voto por lo que son necesarias alianzas o coaliciones de partidos para obtener la ansiada mayoría absoluta y así el gobierno general o central.
Debemos también tener en cuenta que la elección del gobierno no es directa como en los sistemas presidenciales. En los sistemas parlamentarios quien tiene la última palabra es el congreso de los diputados, que en definitiva elige una vez efectuadas las elecciones y en función de los porcentajes de votos y número de escaños al presidente del gobierno.
Quienes más posibilidades tienen para ser electos como presidente del gobierno en las elecciones del 23 de julio son Alberto Núñez Feijóo, candidato del PP, y Pedro Sánchez del PSOE, quien intenta renovar su actual mandato. Las encuestas dan mayoría al candidato del PP Núñez Feijóo y en cuanto a bloques también el centro derecha y la derecha están situados por encima y si estos pronósticos se mantienen estables y no hay un evento extraordinario que los trastoque, el sanchismo (por Sánchez) pasará a la oposición.
Lo que sí está claro es que los españoles están hartos del sanchismo, por las innumerables arbitrariedades cometidas y por los abusos de poder que ha cometido. Por gobernar mediante decretos leyes cuando estos solo tienen posibilidades para situaciones especiales. Por votar leyes que sacaron adelante con la ayuda de los separatistas catalanes y vascos y que tales leyes no han contado con el apoyo popular, como la ley conocida como “solo sí, es sí” al tratar de la violencia machista y que en vez de defender a la mujer ha permitido que salga a la calle un número considerable de violadores cuyas condenas se vieron reducidas por fallos de la misma ley. También por la ley del aborto y de la eutanasia que van contra el sentir de la mayoría del pueblo.
Así mismo ha concedido amnistías a favor de los golpistas catalanes que fueron condenados por la justicia española en intento de golpe de Estado al tratar de independizarse de España mediante un referéndum ilegal. También con la ayuda de sus satélites de izquierda a quienes ha hecho concesiones de todo tipo, como apoyarse en los herederos de ETA, conocidos como EH/Bildu, partido cuya principal obsesión es conseguir la independencia del país vasco y que cometió múltiples asesinatos y extorsiones al igual que los partidos catalanistas separatistas; como ERC, Junts y la Cup que han tratado como decíamos antes de fragmentar España y dividirla en pequeñas repúblicas independientes, socavando la sagrada unidad de la nación española. Y a esto le añadimos las leyes que protegen el aborto y la eutanasia, la ley orgánica de garantía de la libertad sexual y otras que atentan contra el sentido común de la población.
Espero pues que de las elecciones salga un resultado que propine otra nueva derrota del sanchismo, que desde que llegó al poder primero por una moción de censura y después por la vía electoral el 28 de abril de 2019, para mantenerse en poder ha buscado aliados indeseables que en vez de hacer el bien a España, la han deteriorado y socavado en sus libertades con el único fin de Pedro Sánchez de mantenerse en el poder sin la seriedad y honestidad que es menester de cualquier gobierno que se precie de serlo.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.