Las hermanas misioneras de la Fraternidad Pobres de Jesucristo llegaron este lunes 3 de julio a El Salvador, luego de ser expulsadas de Nicaragua por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que durante el fin de semana ordenó a la Policía invadir la propiedad en la que residían las religiosas en León y expulsarlas del país.
“Informamos que nuestras hermanas fueron enviadas a la misión de El Salvador para continuar su misión”, señala parte de un comunicado del Instituto Hermanas Pobres de Jesucristo, divulgado en la cuenta de Facebook de Fraternidad El Camino, ya que las redes sociales de las religiosas fueron eliminadas posterior a su salida.
Las misioneras llegaron a territorio salvadoreño, según las fotografías divulgadas por Fraternidad El Camino, cargando incluso las imágenes religiosas que tenían en la propiedad en la que residían en León.
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Las misioneras, en la misiva, también agradecieron la acogida de la Iglesia católica y del pueblo de Nicaragua, con el que trabajaron durante siete años en León, “sirviendo a los pobres en sus múltiples rostros”.
Policía «entró como delincuente»
La toma de la propiedad en la que habitaban las hermanas misioneras de la Fraternidad Pobres de Jesucristo fue ejecutada por la Policía orteguista el sábado 1 de julio, en horas de la noche. La abogada e investigadora Martha Patricia Molina, cercana a personas que colaboraban con las religiosas, denunció la invasión policial, señalando que los miembros de dicha institución entraron «como delincuentes».
«La Policía sandinista entró como delincuente la medianoche ayer a la casa de las Hermanas de la Fraternidad Pobres de Jesucristo, ellas iban a salir del país próximamente. Se las llevaron con rumbo desconocido. No sabemos nada de ella. Espero que respeten sus vidas», escribió la investigadora en sus redes sociales.
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También resaltó que las religiosas realizaban una ardua labor en León, atendiendo a «las personas que se encontraban en condición de calle, abandonados, inhaladores de pega y alcohólicos», a quienes les leían la Biblia y alimentaban.
Molina apuntó que los leoneses «están de luto», luego que «la dictadura las expulsó como si fueran delincuentes», ya que «hace falta ver a las hermanitas que tanto bien nos hacían».
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el último año ha dirigido toda una cacería contra la Iglesia católica, incluidas religiosas dedicadas a la ayuda humanitaria en Nicaragua.
La expulsión de las hermanas de la Fraternidad Pobres de Jesucristo se dio a cinco días de que se cumpla un año de que el orteguismo expulsó a Costa Rica a 18 Misioneras de la Caridad, orden fundada por Madre Teresa de Calcuta.
La abogada Molina, quien ha documentado en los últimos cinco años los ataques a la Iglesia católica en Nicaragua, afirma que al menos 41 religiosas han sido expulsadas u obligadas a huir del país desde el inicio de la crisis sociopolítica en 2018.