Los académicos e investigadores de las ciencias sociales suelen acuñar nuevos términos para designar o renombrar viejos fenómenos económicos, sociales y políticos.
Tal es el caso del investigador y profesor de Psicología en la Universidad de Manchester (Reino Unido), Steve Taylor, quien ha creado el concepto “patocracia” para designar a los regímenes liderados por individuos que sufren trastornos de personalidad y otras patologías o perturbaciones mentales.
El jurista, sociólogo y comunicador social venezolano, Luis Velázquez Alvaray, escribe en el diario de Venezuela en línea El Nacional que según Taylor “gran parte del mundo está en manos de gobernantes con trastornos de personalidad y patologías mentales”. Dice que Taylor define a esos gobiernos como “patocracias y a sus líderes como perfectos narcisistas, lo que les convierte en personas muy destructivas”.
Velázquez Alvaray sostiene en su artículo que esas personas son psicópatas, “de allí su capacidad para el mal, rodeándose de personas similares… En este grupo es común observar su conducta antisocial, reflejada por ejemplo en las torturas a los presos políticos… demostrando ser personalidades crueles, sin remordimiento”.
El profesor Steve Taylor —citado por Velázquez Alvaray— es autor del libro DesConectados. Las raíces de la crueldad humana y cómo la conexión puede sanar al mundo, que ha venido a enriquecer la literatura política. Taylor, en una entrevista con la revista española en línea El Confidencial habla ampliamente sobre su libro; y explica que “conectar significa empatizar, tener la capacidad de establecer una conexión emocional y psicológica con los demás. No se trata de imaginarse su situación, sino de sentirla. De sentir lo que los otros sienten, de sentir sus experiencias y sus emociones”.
En sentido contrario, razona el autor, “los desconectados son personas con un fuerte impulso de tener poder y riqueza. Tienen ese impulso porque sienten que les falta algo, se sienten incompletos, y de ahí nace su intenso deseo de tener cosas. Es justo por eso por lo que mucha gente desconectada siente un vigoroso impulso de ejercer poder, con frecuencia el poder político, pero también en cualquier organización con una jerarquía”.
Taylor ha estudiado la personalidad de los políticos profesionales de distintas partes del mundo, lo cual lo lleva a asegurar que no todos son personas desconectadas, “pero dado que los desconectados sienten un fortísimo impulso hacia el poder, hay una proporción mayor de psicópatas en la política que entre la población en general”.
El científico político británico agrega que “una de las características de los líderes desconectados (es que) nunca quieren dejar el poder, se convierten en adictos al poder y, con frecuencia, tratan de desmantelar la democracia porque esta limita su poder. Desmantelan la democracia para aumentar su poder y así ser capaces de continuar en sus puestos”.
Taylor reconoce que este fenómeno político no es nuevo y menciona a antiguos gobernantes romanos psicópatas, como Calígula y Nerón, pero también a emperadores buenos como Marco Aurelio. Y asegura que con las monarquías ha ocurrido lo mismo, pues ha habido tanto reyes malos como monarcas buenos.
Según él, en el siglo XX “las patocracias se volvieron más comunes porque las estructuras sociales saltaron por los aires y fue más fácil para personas de clase baja con desórdenes psicológicos impulsarse hasta el poder. Muchos de los líderes psicópatas procedían de entornos muy pobres, de entornos desfavorecidos, pero eran personas muy violentas, muy crueles y con una sed fortísima de poder que lograron auparse a posiciones de mando”.
Se puede decir que prominentes patócratas del siglo pasado fueron Hitler y Stalin, Mao y Fidel Castro. Pero en el siglo XXI también abundan y desgraciadamente son muchos más que los políticos conectados, o sea los democráticos y respetuosos de las libertades y derechos de los demás.
Los nicaragüenses sabemos bastante de eso, por la propia experiencia.