Costa Rica, Estados Unidos, México y España deben de revaluar la asistencia humanitaria y los procesos migratorios para evitar el aumento de crisis en los desplazados forzados que los orillen a tomar graves decisiones, como el suicidarse afirmaron especialistas. El aumento de migrantes y desplazados forzados potencia las vulnerabilidades de esta comunidad, que ya viven en situación de riesgo.
En los últimos 15 días, tres nicaragüenses migrantes se han suicidado. El 18 de junio fue encontrado sin vida el cuerpo José Ángel Rizo Corrales en la casa donde vivía en Estados Unidos, era originario del municipio de El Cuá.
El 11 de junio, el joven chontaleño Alenxander Díaz Jarquín fue encontrado su cuerpo colgado del cuello en un cementerio de la ciudad de Sonora. El 8 de junio, Bernardo Vargas Soto fue hallado en su apartamento en Indiana, Estados Unidos.
Ruth Quirós, licenciada en psicología del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, afirmó que esta es una llamada de atención a los países de acogida y a la comunidad internacional porque “algo está fallando”. Esta postura fue respaldada por Braulio Abarca, defensor de Derechos Humanos del mismo colectivo que señalo que la comunidad internacional debería de realizar procesos menos burocráticos para facilitar el acceso a una vida digna.
“Hay que hablarlo como lo que es. El sufrimiento del ser humano y abordarlo de una manera distinta. Yo hablo de suicidio con naturalidad para quitarle el estigma que hay alrededor de el para poder abordarlo con las personas claramente”, afirmó la especialista en salud mental.
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Crisis de adaptación
Quirós señaló que los migrantes que buscan refugio en Estados Unidos sufren un impacto cultural porque se encuentran una realidad muy ajena a lo que habían idealizado. Este genera crisis de adaptación, como lo nombró la especialista.
El abandonar el país por condiciones de vulneran la integridad física también es una crisis, porque los desplazados tienen que dejar sus familias, profesión, amistades, rutinas, historia de vida y todo lo que había construido una persona que deja un duelo. Sino se tiene los recursos emocionales para afrentar esta situación se puede generar en un evento traumático, trastornos, ansiedad, depresión y demás.
La comunidad internacional debe de brindar un acompañamiento integral. Se debe gestionar estabilidad física que la especialista lo explica como un espacio de acogida, una fuente de empleo sobre todo cuando los permisos de trabajo son emitidos con muchas dificultades, por lo que las personas buscan vías no legales para poder sustentar sus necesidades lo que las lleva a someterse a situaciones de explotación laboral.
“La salud se debe ver como algo integral, física y psicológica. Las personas se ponen en riesgo producto del mismo estrés, no pueden recibir atención menos acceder a la salud mental que ya es un tabú culturalmente, entonces se desestabilizan, tocan fondo y tratan de buscar ayuda profesional pero no tienen acceso a eso”, agregó.
Otro de los puntos que resalta la especialista que afecta el abandono profesional, explica que esto es un fuerte impacto emocional para el migrante porque siente que su conocimiento no vale de nada.
“Los países de acogida deberían de ser más cuidadosos desde la ayuda humanitaria hasta la salud, la parte emocional porque todo va de la mano y vinculado. Como se está bien emocionalmente si no tienes un empleo, o si estas enfermo y no puedes recibir atención médica”, aseveró.
A tomar en cuenta
“Para acabar con tu vida es porque el sentimiento es demasiado. Entonces en ese momento el vivir es duele, se convierte en una carga el vivir”, comentó. Además, agregó que cuando las personas migran se fragmentan, lo que se traduce como pensamientos irracionales.
“Estas mal cuando empiezas a pensar que eres malo, que eres culpable lo que genera emociones fuertes que no puedes controlar, más fuerte de lo normal que no puedes manejar. Pensamientos y emociones producen conductas”, explicó.
En estos estados que se producen por la migración se pueden generar conductas de autolesión, trastornos alimenticios, consumo de alcohol, drogas y medicación para dormir. Estas son conocidas como conductas saboteadoras.
Aumento de migración
En el año 2022, se registraron la salida de 255,730 nicaragüenses, más de 160 mil salieron del territorio nacional hacia Estados Unidos. A mediados de 2023, 96,975 nicaragüenses han dejado el país. Según la última actualización del informe “Situación de las personas nicaragüenses desplazadas forzadas”, 804,000 nicaragüenses habrán abandonado sus hogares para diciembre 2023.
Abarca aseveró que, entre mayores solicitudes de asilo, mayor lentitud en la aprobación de estos procesos lo que también potencializa la burocracia en los procesos. “Los Estados se encuentran en la obligación de implementar políticas públicas de protección a los migrantes y encontrar una forma de equilibrar la crisis humanitarias y derechos humanos que afronta estos cuatro principales países de acogida para nicaragüenses”.
El derecho a una vida digna se interrumpe cuando las personas en situaciones de riesgos se ven obligadas a desplazarse, lo que genera diferente afectaciones psicosociales, emocionales y físicas.
“Es importante flexibilizar los procesos migratorios, solicitud de refugio, asilo o alguna otra protección internacional debido al engorroso procedimiento y la alta burocracia en los diferentes procesos generan inestabilidad emocional en todas las personas. Es crucial que se agilicen, aunque sea para tener una identificación, esto te da una personalidad, derecho a la identidad, derecho a acceder a otros derechos”, señaló el abogado.
La comunidad internacional debe continuar aportando a la cooperación de los países, pero además a las organizaciones de sociedad civil que financian programas con enfoques de apoyo psicoemocional, indicó el abogado.
Abarca mencionó que se debe hacer distinción entre las personas desplazadas para poderles dar asistencia. “No es lo mismo atender a una persona desnacionalizada que ha perdido todo, a personas víctimas de tortura o atender a una persona joven que se ha desplazado por persecución política pero que quizás pueda tener la posibilidad de continuar con su vida. Es necesario tener un enfoque diferenciado.