Las autoridades de los municipios de Ciudad Darío, San Isidro, Sébaco y Terrabona, del departamento de Matagalpa, celebraron la «Pasarela con orgullo y amor revolucionario», desde donde promovieron el proselitismo violento en un desfile con alusión a armas de guerra y propaganda del oficialismo.
De cara al 44 aniversario de la revolución sandinista, este lunes la Alcaldía de Ciudad Darío compartió en sus redes sociales que en «un ambiente revolucionario» junto a los otros tres municipios, realizaron un desfile con temática alusiva a cada etapa de la «revolución», en el que jóvenes luciendo ropa militar y camisetas con leyendas que hablan de amor y paz, y con los símbolos del Frente Sandinista desfilaron con pistolas y fusiles de madera.
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Para la investigadora y directora de Urnas Abiertas, Olga Valle, «el acto realizado en Ciudad Darío demuestra la cultura de violencia impulsada desde el oficialismo».
«En un país con una historia de conflictos armados y violencia estatal, lo último que debería de promoverse es la alusión a la guerra o el uso de las armas entre la juventud. Esto está muy lejos a los procesos de educación para la paz que se impulsa en otros países, aunque ellos usen de lema ‘queremos la paz’, la realidad es que promueven la violencia porque se sienten en total impunidad», señaló Valle.
Un experto en temas de seguridad que prefiere el anonimato coincide en que «detrás de esos discursos e imágenes, lo que se esconde es una exaltación, se justifican y se promueven prácticas violentas, especialmente entre grupos de jóvenes y adolescentes, tal como se ha visto en diferentes actos organizados por alcaldías y escuelas controladas por la dictadura».
La vestimenta que identifica a los grupos de choque
Las personas que en Nicaragua suelen vestir con las camisetas del FSLN y de militar son identificadas como militantes orteguistas y que pertenecen a la Juventud Sandinista. Muchos pertenecen a grupos de choque o turbas, agrupaciones fanatizadas y financiadas por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo para agredir a opositores.

Cuando estallaron las protestas antigubernamentalaes en abril de 2018, los grupos de choque o miembros de la Juventud Sandinista fueron los primeros en reprimir a los manifestantes junto con agentes de la Policía orteguista.
La represión policial y paramilitar contra las protestas civiles de ese año dejó un saldo de al menos 355 personas asesinadas y más de dos mil heridas, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Uso de recursos públicos
Por otra parte, Valle observó en esta actividad el uso de recursos públicos para promover actividades partidarias, lo cual está prohibido por la ley.
Sin embargo, señaló que la farsa electoral de noviembre pasado que le permitió al orteguismo apropiarse de las 153 alcaldías «le ha dejado la puerta abierta a los alcaldes para que actúen al margen de la ley».
«Por eso es que la población cada día experimenta cómo se profundiza el abuso de poder, la corrupción y la vigilancia en cada uno de los municipios», lamentó Valle.