Introducción
La educación del siglo XXI, impulsada por el desarrollo y el impacto de las TIC, no solo debe reconocer que las nuevas generaciones de estudiantes aprenden de forma diferente a los estudiantes tradicionales, sino que también, los nuevos escenarios educativos, demandan el surgimiento de nuevos modelos docentes con nuevas y mayores competencias.
Las sociedades digitales han dado lugar al nativo digital que según Belda et al. (2018) se refiere a un tipo de estudiante “caracterizado por la integración de ordenadores, consolas, videojuegos, internet, teléfonos móviles y tabletas, con multitud de aplicaciones en su vida diaria” (p.162). También, podríamos referirnos a este tipo de estudiante como el estudiante posmoderno (Alfaro, 2011, p.3).
Los nuevos contextos de aprendizaje caracterizado por el uso de plataformas educativas (LMS), plataformas de experiencias de aprendizaje (LXS) y diversas herramientas de inteligencia artificial (IA), ponen de manifiesto que el docente tradicional ha perdido el monopolio de la información y que ya no encaja con los nuevos ecosistemas educativos.
Hoy en día, los estudiantes tienen acceso a los mismos recursos, fuentes de información y herramientas tecnológicas que sus docentes. Además, tienen una mayor disposición a aprender haciendo uso de las mismas en sus procesos de aprendizaje. Por esta causa, es importante que el docente del siglo XXI integre las TIC y las aplicaciones de IA de forma estratégica en los procesos enseñanza-aprendizaje.
A pesar de los efectos positivos que ha generado la integración de las TIC en la educación, todavía persiste un modelo de docente que se muestra resistente y desestima su uso en los procesos educativos. Sin embargo, es esperanzador observar que existen docentes que han asumido con mucha responsabilidad su uso y las ven como oportunidad para facilitar el aprendizaje de sus estudiantes.
El estudiante posmoderno aprende de forma diferente, las TIC facilitan su proceso de aprendizaje. Este ya no se limita a ser un sujeto pasivo como en el modelo tradicional, sino que se distingue por ser activo, ágil, rápido y aprender en procesos educativos con interacción e interactividad. Además, es inquieto, crítico y hábil en el uso de las TIC como en el aprovechamiento de las aplicaciones de inteligencia artificial.
Por otro lado, el estudiante posmoderno no aprende mediante la lectura de extensos documentos de textos, prefiere ir al grano con respecto a lo que desea aprender. Su curiosidad se activa cuando se les facilita recursos y materiales didácticos educomunicativos (Alfaro, 2011, p.8). Asimismo, les fascina aprender haciendo y estudiar temas que puedan aplicarse de forma inmediata en su entorno cotidiano.
Por lo antes expuesto, es crucial enfatizar la importancia de la actualización docente con relación al desarrollo de nuevas didácticas, uso de plataformas educativas, integración de herramientas TIC y en la creación de materiales educomunicativos que favorezcan el aprendizaje. Así como el uso pedagógico de aplicaciones de inteligencia artificial que contribuyan a la productividad y al pensamiento crítico del estudiantado.
Los materiales didácticos educomunicativos, juegan un papel fundamental en la educación del siglo XXI, porque funcionan como una interfaz, mediante la cual, se genera un proceso de interacción entre el estudiantado y el contenido de estudio en contextos soportados por LMS. Los materiales educativos contribuyen a facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje, motivan e incrementan la curiosidad por aprender, refuerzan los aprendizajes y apoyan los procesos de evaluación de los aprendizajes (Bautista et al., 2014).
El planteamiento anterior devela que los nuevos escenarios y sujetos aprendientes demanda nuevos enfoques a partir de los cuales, los docentes deben diseñar y desarrollar materiales educativos que se correspondan con las nuevas formas de aprender. No se puede seguir pensando que un nativo digital tendrá un aprendizaje efectivo solo escuchando conferencias magistrales al estilo del docente tradicional y teniendo a su disposición folletos, dosieres, papelógrafos y libros impresos.
Los nuevos contextos de aprendizaje demandan nuevos roles y funciones docentes. Ahora, el docente debe ser un facilitador y diseñador de experiencias de aprendizaje que conecten al estudiante con situaciones de la vida cotidiana. Es necesario aplicar metodologías de aprendizaje activo y promover el desarrollo de competencias socioemocionales. Por lo que, ser un experto en su área de conocimiento, ya no es suficiente. Además, el docente debe ser un curador digital y creador de materiales didácticos educomunicativos que mejoren el aprendizaje del estudiante, estimulando así las inteligencias múltiples y los diferentes estilos de aprendizaje.
Es primordial que los materiales didácticos se redacten en un lenguaje sencillo, de modo que los estudiantes puedan comprender el contenido de estudio. Se debe evitar el enfoque academicista, típico del modelo de enseñanza tradicional. Los materiales deben estar estructurados de forma lógica y contener ejemplos de la vida cotidiana que generan un aprendizaje significativo en el estudiantado. Asimismo, el diseño de los mismos debe integrar recursos multimediales y estar sustentado en una o varias teorías de aprendizaje que consideren en el paradigma de la neuroeducación, el cual ha contribuido a una mejor comprensión sobre cómo aprenden los seres humanos.
Por otro lado, los nuevos sujetos y ecosistemas educativos también demandan el diseño de materiales didácticos anclados en las nuevas tendencias de aprendizaje tales como el micro learning y el nano learning. Tal y como señala Racig (2020) el micro learning es una nueva tendencia formativa cuya particularidad reside en el diseño de micro contenidos que pueden ser accedidos mediante dispositivos móviles.
Por otra parte, el nano Learning según Aburizaizah y Albaiz (2021, p.83) puede concebirse como una variante del micro learning que divide los contenidos en pequeñas piezas o bocados de aprendizaje, enfocados en lograr un solo objetivo de aprendizaje. Tanto el micro learning como el nano learning representan un potencial significativo, ya que ambas tendencias facilitan el aprendizaje mediante el uso de dispositivos móviles y permiten que el estudiantado aprenda de forma ágil y sin invertir mucho tiempo para alcanzar sus objetivos de aprendizaje.
En conclusión, en el contexto de la educación del siglo XXI, es crucial reconocer que los nuevos estudiantes requieren enfoques de aprendizaje adaptados a sus características y estilos de aprendizaje. A medida que las formas de aprender evolucionan, también es necesario transformar las formas en que enseñamos. Por lo tanto, es imperativo que los docentes integren TIC, el uso de plataformas educativas y aprovechen las herramientas de inteligencia artificial en sus prácticas pedagógicas. En otras palabras, el docente del siglo XXI debe actualizarse para poder ser relevante y responder a las demandas de los nuevos sujetos y escenarios educativos.
El autor es Máster en Teología y Pensamiento Crítico Latinoamericano, Ingeniero de Sistemas y TIC (UCA), especialista en administración de entornos virtuales de aprendizaje (Aprende Virtual) y candidato a máster en Educación en Línea (UNICIT).