Factura petrolera de Nicaragua cae un 21 por ciento, pero combustibles siguen congelados

Gobierno confirma fuerte alivio en la factura petrolera, aún inflando los precios del petróleo. Todos los combustibles (excluyendo los impuestos) son más caros en Nicaragua que en el resto de Centroamérica

La factura petrolera y derivados ha dado un respiro de un 21 por ciento a los importadores, sin embargo, este alivio no ha llegado al bolsillo de los nicaragüenses, que hasta la última semana de mayo pagaron uno de los precios más altos de los combustibles en Centroamérica.

Nicaragua cerró el primer cuatrimestre de 2023 con 442.26 millones de dólares en compra de petróleo y derivados, más que los 565.97 millones de dólares acumulados en similar periodo del año pasado, según datos recién actualizados por el Banco Central (BCN).

En concreto la factura petrolera ha producido un ahorro de 123.71 millones de dólares a los importadores, por dos razones: menores compras de crudo y precios más bajos respecto a igual periodo del año pasado.

Hasta abril el país había importado 1.67 millones de barriles de petróleo para refinar, menos que los 2.10 millones traídos desde el exterior el año pasado en el periodo de referencia.

Y aunque el precio del petróleo a nivel internacional se mantiene por debajo de los 100 dólares por barril desde el segundo tramo del año pasado, el régimen de Daniel Ortega —que se niega a descongelar los precios de los combustibles— asegura que en lo que va del año el precio promedio ha sido de 105.9 dólares.

El régimen declara que en marzo se compró el petróleo más caro del año con 107.5 dólares, aunque en enero había informado anteriormente que se habían pagado 145 dólares, un precio que no está acorde con la realidad del mercado petrolero internacional. Ante la crítica de ese precio, el BCN optó por ocultar dicho valor.

Distorsión de precios

Tampoco los valores actuales que está informando el BCN están en línea con lo que está pasando en los mercados externos. El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este miércoles con un descenso del 1.7 por ciento y se situó en 68.27 dólares el barril después de que la Reserva Federal (Fed) anunciara una pausa en la subida de los tipos de interés, informó EFE.

Según el sitio, investing.com en abril el precio promedio del barril de WTI —que es el de referencia para Nicaragua— fue de 76.78 dólares, pero el régimen dice que se pagó a los mercados internacionales 107.4 dólares en promedio.

En marzo, el Gobierno aseguró que se pagaron 101.3 dólares, pero los registros internacionales apuntan a un promedio de 75.67 dólares por barril. Y en febrero, Nicaragua dice que compró a 107.5 dólares, mientras a nivel internacional el precio fue de 77.05 dólares.

Solo en crudo, Nicaragua ha pagado hasta abril 177.22 millones de dólares, frente a los 227.97 millones facturados en similar periodo de referencia del año pasado.

El Banco Mundial en una reciente actualización de sus proyecciones dijo que “según las proyecciones, los precios de la energía caerán un 26 por ciento y el precio del petróleo crudo alcanzará un promedio de 84 dólares el barril, un 16 por ciento menos que el promedio de 2022”.

Otras regiones del mundo también se están beneficiando con rebajas en precios de otras energías. “Se prevé que los precios del gas natural de Europa y Estados Unidos se reducirán a la mitad entre 2022 y 2023, mientras que los del carbón disminuirán un 42 por ciento en 2023”, indicó.

Pero el régimen de Ortega, en su afán por mantener congelados los precios de los combustibles —los que fueron fijados en 2022 con base en un petróleo mayor a los 100 dólares—, en el programa económico y financiero tiene proyectado un petróleo a 103.2 dólares para este año.

El programa económico muestra que la dictadura proyecta que el crudo se mantenga por encima de los 90 dólares en los próximos dos años y será hasta el 2026 que este baje a 88.4 dólares el barril. Esto reflejaría el interés de la dictadura por mantener los precios elevados en Nicaragua.

Facturación de las gasolinas y diésel

Nicaragua importa la mitad en crudo para procesar y la otra parte la trae como producto acabado, es decir gasolinas y diésel, además de otros insumos como lubricantes y gasolina para avión.

Sobre las gasolinas, en el primer cuatrimestre se pagaron 67.18 millones de dólares por la súper, mientras que el año pasado en igual periodo se facturaron 66.85 millones de dólares. Es decir hubo un leve aumento en la facturación de este carburante.

Por su parte, en gasolina regular se facturaron 11.80 millones de dólares frente a los 13.92 millones de dólares del año pasado en el periodo de referencia. Es decir que este carburante sí ha producido un ligero alivio que no está llegando al bolsillo de los nicaragüenses.

Y por el diésel, el combustible más consumido en Nicaragua, se pagaron 74.54 millones de dólares, mientras que el año pasado en similar lapso fueron 93.62 millones de dólares, lo que refleja el fuerte alivio acumulado sin transferirse al precio final al consumidor.

Lea además: Así es como el régimen intenta ocultar el alivio del petróleo que no están transfiriendo a los nicaragüenses

Los más caros de la región

La decisión del régimen de mantener congelados los precios a los consumidores ha ocasionado que, sin incluir a República Dominicana, se tenga uno de los combustibles más caros de Centroamérica y Panamá, luego que el año pasado unos pocos meses se situara entre los más baratos. Estos son los precios comparativos en la semana del 21 al 27 de mayo del 2023.

Un reporte del Sistema de Integración Económica de Centroamérica (Sieca) confirma que Nicaragua tiene la gasolina súper más cara de Centroamérica cuando se le excluye la carga impositiva, pese a que esta última es una de las más livianas de la región.

Incluso, Costa Rica que tiene la carga más alta (1.92 dólares) consigue quedarse detrás de República Dominicana y Nicaragua en la tercera posición, lo que indicaría que el cuello de botella al consumidor nicaragüense está en el precio que fijan las petroleras con el aval de las autoridades regulatorias.

Una situación similar se repite con la gasolina regular y el diésel.

El diésel es clave en la actividad empresarial y productiva. Es el producto que más se consume en Nicaragua. El año pasado, los nicaragüenses consumieron 4.91 millones de barriles, un poco más que los 4.90 millones de barriles consumidos en 2021.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí