A continuación ofrezco en este artículo un resumen de tres modelos educativos de universidades mexicanas con cuya elaboración estuve muy vinculado como consultor.
El modelo educativo de la Universidad
Autónoma de Yucatán (UADY)
El modelo educativo de la UADY sintetiza su filosofía en nueve principios educativos que sostienen el carácter integral y humanístico de la educación. Argumenta una perspectiva pedagógica identificada con la construcción de significados en el proceso de adquisición de conocimientos. El modelo presenta como características de base la flexibilidad y la innovación, alrededor de las que se integran ocho componentes principales.
Los retos que enfrentan hoy las universidades públicas deben ser respondidos conforme a una visión de universidad construida sobre la base de las fortalezas y la experiencia institucionales y permitir su transformación hacia organizaciones abiertas que propicien la movilidad de sus actores en la generación y socialización del conocimiento, así como construir el ideal de formación de un hombre polivalente que responda a las vicisitudes y exigencias de un mundo que cambia rápidamente. En consecuencia, la educación está llamada a cumplir fines diversos integrados en el educar para la vida.
El modelo educativo de la UADY, parte de la misión y la visión institucional y se centra en la formación integral y humanística de sus estudiantes y tiene como finalidad orientar la planeación, operación y evaluación académica hacia el desarrollo social sustentable, a través del establecimiento de principios, objetivos y estrategias soportados por su filosofía institucional y las teorías de conocimiento y de aprendizaje adoptados. Establece fundamentos y condiciones para el diseño o rediseño, operación y evaluación de los programas actuales y futuros de bachillerato, licenciatura, maestría, doctorado, educación continua y especialización que la institución ofrece.
El modelo exige que la perspectiva pedagógica de la institución rebase las teorías de aprendizaje y vislumbre una educación plena que forme hombres y mujeres tolerantes, reflexivos, bien intencionados y socialmente solidarios.
La orientación de los componentes del modelo sostenidos por la innovación y flexibilidad, puede representarse de la siguiente manera:
Flexibilidad curricular que permita a los estudiantes tomar decisiones acerca de su propia formación y a los académicos articular su trabajo en torno a la formación de aquellos.
Innovación en métodos y contenidos para incorporar tecnologías actuales a los programas a la vez que vincularlos al desarrollo social. Se hace indispensable cambiar e innovar para adecuar los programas a las necesidades de los estudiantes, a la vez que orientarlos. El fomento del aprendizaje compartido entre estudiantes, docentes, investigadores y actores de diversos espacios institucionales públicos o privados, obliga a movilizar las estructuras cognitivas hacia la práctica reflexiva de los aprendizajes: la conducción de los aprendizajes a la construcción en distintos escenarios de modelos de acción.
Menor actividad presencial y mayor tiempo dedicado al aprendizaje fuera del aula.
Atención integral a los estudiantes desde el ingreso hasta el egreso de forma que cuenten con apoyo humano e instrumental a lo largo del proceso educativo.
Vinculación de la formación con las actividades de investigación y con el campo de aplicación. Los estudios de empleadores y seguimiento de egresados representan mecanismos valiosos para demostrar la capacidad de respuesta institucional a los problemas del desarrollo social sustentable.
Coexistencia de diversas modalidades educativas implica, conforme a necesidades específicas y de manera consistente con la teoría del conocimiento y aprendizaje elegidas la operación de los programas educativos.
Movilidad de estudiantes y profesores. La movilidad se relaciona, por una parte, con la idea de posibilitar a los estudiantes el cursar parte del plan de estudios con otra escuela o institución.
Tránsito fluido de los estudiantes entre los diversos niveles educativos y de la institución al campo laboral.
Incorporación en los académicos de nuevos papeles como facilitadores y promotores del aprendizaje y del trabajo en grupo. El éxito en la adopción de un modelo educativo innovador y flexible depende en gran medida de la capacidad de los académicos para incorporar a sus funciones la de tutor, apoyando a los estudiantes a adaptarse a las nuevas características de los programas. En una propuesta que privilegia la construcción de significados es fundamental el papel facilitador, motivador y asesor del docente, más que de transmisor de información.
Componente internacional que promueva la experiencia representa una posibilidad a favor de los estudiantes y docentes. Uno de los primeros pasos en ese sentido lo constituye la inclusión del idioma inglés en los distintos programas académicos, asegurando con ello el acceso a la información actualizada y el desarrollo de la comunicación en un segundo idioma.
El modelo educativo de la Universidad Juárez
del Estado de Durango (UJED)
En esencia, la propuesta de modelo persigue propiciar una formación integral equilibrada, “capaz de conjuntar la mayor parte de las dimensiones humanas: intelectual, ética, social y profesional”. Los futuros egresados de la UJED responderán así a los lineamientos que sobre formación, competencias y habilidades propone la Declaración Mundial sobre la Educación Superior para el Siglo XXI, que en síntesis son: una educación general amplia, que sirva de soporte a una sólida formación especializada y que estimule la interdisciplinariedad, centrada en competencias, habilidades y aptitudes. Ambas, la formación general y la especializada, así como las competencias genéricas y específicas, preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas y poder cambiar de actividad y de empleo, lo que será cada vez más frecuente en la sociedad del siglo XXI.
Bien hace el documento en incluir, como consideraciones preliminares, las definiciones que la UJED ha consensuado sobre su misión y visión, desde luego que son los puntos de arranque y referentes básicos para el diseño del Modelo.
Por lo mismo que hoy en día el desempeño de las instituciones de educación superior tiene que tener muy presente el contexto local, regional, nacional e internacional, en las consideraciones preliminares del documento se hace referencia a dichos contextos. De esta manera, tanto el modelo como los currículos que luego se diseñen para las diferentes carreras y especialidades, serán currículos contextualizados y no simples ejercicios pedagógicos elaborados en el vacío.
En cuanto a la filosofía educativa del modelo, considerada como la “cosmovisión universitaria”, felizmente se concreta en el mismo escudo del Alma Mater: virtute et merito. La filosofía educativa del modelo concluye con esta frase: “La universidad debe enfocar sus afanes apoyada en la luz de la ciencia como antesala de la sabiduría pero también convertir a cada joven en hombres y mujeres prudentes, discretos, sagaces, cuerdos, sabios y valerosos, es decir, un ser humano en todo el sentido de la palabra, como lo ha dicho Gracián, hacerlo digno de ser amado cuando vive y memorable una vez que haya muerto”.
En lo que respecta al contexto estatal el modelo hace referencia al Plan de Desarrollo Estatal, Durango 2005-2010, enfatizando que Durango “por sus recursos maderables se considera una reserva forestal nacional y ocupa el segundo lugar, en lo que se refiere a esta industria, después de Chihuahua”. Se hace alusión al potencial acuícola, minero y al sector ganadero. Este contexto local presenta, según el modelo, los siguientes retos para la educación superior: la dispersión de la población, el crecimiento en la demanda y respuesta a las necesidades sociales de desarrollo, el acceso, la equidad, cobertura, calidad, coordinación y gestión del sistema de educación superior. Para estos desafíos será necesario estructurar respuestas adecuadas.
La propuesta de la UJED claramente sostiene que el modelo educativo abarca todos los procesos formativos que esta lleva a cabo mediante el ejercicio de sus funciones (docencia, investigación, extensión y vinculación) a fin de asumir el encargo que la sociedad le ha hecho, y para la cual le proporciona los recursos de que dispone.
Tal encargo implica para la UJED una función social, que no “se reduce a la formación escolarizada y directa, sino que está involucrada en la demanda social de ser macroformadora”. De ahí sus misiones de docencia, investigación, extensión y vinculación que, en última instancia, la transforman en una entidad forjadora de cultura. Lúcidamente, el documento expresa el propósito primordial del modelo: “Busca ser un horizonte de futuro que permita guiar el trabajo cotidiano, buscando una formación integral y humana. Para ello es necesario establecer principios, objetivos y estrategias soportadas en una filosofía propia, así como la necesidad de adoptar teorías del conocimiento y del aprendizaje que sustenten la práctica académica”.
Luego, el modelo ofrece una reseña sobre la fundamentación pedagógica del modelo, partiendo del criterio de que “la carta de navegación estratégica sobre la que se construye el modelo educativo debe considerar el ideal de persona a formar, que supone evidentemente conciencia de los procesos formativos en función de las dimensiones del aprendizaje que redundarán en la forma de concebir el aprendizaje y, por supuesto en las líneas de formación. Como se podrá ver, la concepción del aprendizaje a su vez, implica un arquetipo o ideal de formador que genera un modelo de alumno, al cual se le educa a través de una estrategia de formación reflejada en una metodología y práctica académica que, indudablemente, gestará un ambiente educativo clave para propiciar la formación y que culmina en un sistema de evaluación como fase final de un proceso visto como reflexión sobre lo ocurrido, más que como asignador de etiquetas cuantitativas o una carrera de obstáculos, es parte final que incide en la planeación estratégica del inicio del proceso formativo”.
Luego viene la sección dedicada a reseñar los principios educativos que fundamentan el modelo: a) Formación integral y flexible; b) Tolerancia y pluralidad; c) Calidad educativa y pertinencia; d) Identidad; e) Diálogo; f) Equidad; g) Libertad y responsabilidad; g) Solidaridad; y h) Valores éticos.
Sobre los pilares de educación para el siglo XXI, que fecundan cada una de las dimensiones de formación, el modelo vincula esas dimensiones con el proceso formativo, de suerte que se genere un “proceso de formación profesional vinculada con la vida y la actividad laboral, desde una proyección personal, relacionada con lo social y viéndola como formación para la vida”. Esto remite, nos dice el documento, a una concepción del aprendizaje mismo, que ayude a cumplir el desarrollo de las dimensiones de formación que se propone la UJED. “El aprendizaje del estudiante, dice el documento: no supone un desarrollo aislado de la facultad intelectual, sino incide en toda la estructura de la persona: cognitivo, social, afectivo y ético. Es por ello que el aprendizaje debe ser significativo, con sentido para quien lo posee, donde los conocimientos teóricos, prácticos y actitudinales se incorporen a la estructura global del alumno que no sólo es cognitiva sino total”.
El modelo propone como métodos y formas de aprender. Los estimamos congruentes con el concepto de aprendizaje que sustenta el modelo: a) Aprendizaje basado en problemas; b) Aprendizaje colaborativo; c) Aprendizaje basado en proyectos; d) Análisis y discusión de casos; e) Aprendizaje basado en la solución de tareas, y f) Aprendizaje basado en estrategias cognitivas profundas de lecto-escritura.
El modelo curricular que se propone contempla la posibilidad de incorporar los principios de la universidad abierta y virtual, lo que contribuirá a disminuir la carga horaria del estudiante en el aula y contribuirá a desarrollar en los estudiantes el aprendizaje autogestivo e independiente. Existe una tendencia universal a disminuir las horas presenciales en los currículos y a otorgar créditos al tiempo que el estudiante dedica a su autoaprendizaje.
El autor es abogado y educador. Acompañó como asesor la elaboración de los nuevos Modelos Educativos y Académicos de universidades de Nicaragua, México, Panamá y República Dominicana.