En los últimos meses Yevgeny Prigozhin, jefe de los mercenarios que luchan en Ucrania junto al ejército ruso conocidos como grupo Wagner, ha sido noticia de primera plana en todos los periódicos del mundo. Sus explosivas declaraciones cuestionando la capacidad militar y estratégica de los altos mandos rusos y su protagonismo en dicha confrontación, llamaron mi atención e imagino que la de otros muchos. Por ese motivo decidí investigar y escribir sobre él (Yevgeny Prigozhin) para que podamos comprender qué hace y qué motiva al jefe de un grupo de mercenarios a involucrarse en una invasión a un país vecino.
Puedo decirles que fue condenado por robo y asalto en 1981 y sentenciado a 12 años de prisión. Tras su liberación, abrió un restaurante en San Petersburgo en la década de 1990. Fue entonces que conoció a Putin, quien era vicealcalde de la ciudad. Prigozhin usó esa conexión para desarrollar varios negocios y obtuvo contratos lucrativos del gobierno ruso que le valieron el apodo de “el chef de Putin”.
La compañía de Prigozhin fue llamada Grupo Wagner por el apodo de su primer comandante, Dmitry Utkin, un teniente coronel retirado de las fuerzas especiales del ejército ruso. Recientemente fuentes del pentágono estimaron el gasto de estos mercenarios en poco más de 100 millones de dólares mensuales, no especificaron si eso incluía compra de armas y municiones. La pregunta obligada es: ¿Quién se los provee? La otra pregunta es: ¿Qué pretende o mejor dicho qué lo impulsa a involucrarse en esa confrontación en Ucrania?
Primeramente, lo califico como un ultranacionalista despiadado y cruel, lo que ha quedado demostrado en los lugares en donde el grupo Wagner ha actuado. No hay duda que goza del apoyo total de Putin, pues el grueso de sus combatientes los obtiene de los prisioneros comunes a los que les ofrece indultos después de servir en sus fuerzas, algo que solo es posible con el visto bueno del presidente ruso.
El hecho que dicho grupo ha llegado a tener en algún momento un aproximado de 50 mil hombres y estos sean los que estén al frente de las duras batallas que se libran en esa guerra y la facilidad que tiene para dar entrevistas, le han permitido estar continuamente en las noticias a nivel mundial. Sus continuas quejas a los que conducen la guerra en el Kremlin y sus arremetidas contra el jefe del Estado Mayor General del ejército ruso, el general Valery Gerasimov y al ministro de Defensa, Sergei Shoigu, acusándolos de incompetentes e insinuando haber conseguido sus rangos de generales sin haber disparado un tiro, es algo que no muchos pueden hacer en un país como Rusia.
En otras palabras, este señor al día de hoy es un héroe y un patriota para los que piensan en devolverle a Rusia la supremacía perdida con el desmantelamiento de la URSS. Me atrevería a decir y no creo equivocarme, que, en unas futuras elecciones, bien podría si quisiera disputarle la presidencia a su protector, pues independientemente de cuál sea el final de dicha confrontación, saldrá bien librado de ella.
Hace menos de una semana declaró que Rusia no logró “desmilitarizar” Ucrania, uno de los objetivos planteados por Putin desde el primer día de la invasión y más bien, convirtió al ejército de Kiev en uno de los más fuertes del mundo con equipamiento y entrenamiento de mayor calidad. En repetidas veces Vladímir Putin se ha quejado de estar combatiendo contra la OTAN, algo en lo que estoy de acuerdo y por esa razón más el apoyo en todo sentido que está recibiendo el gobierno de Ucrania por parte de la Unión Europea, Canadá, Gran Bretaña y estados Unidos entre otros, es que no le vaticino un final feliz al gobierno del señor Vladímir Putin. No así a Yevgeny Prigozhin quien ya es un héroe para los que piensan como él.
Para finalizar les comparto una reflexión echa pública por el jefe de Wagner, después de ver los continuos reveces y la incapacidad del ejército ruso de lograr éxitos en su llamada operación especial. Dijo, cito textualmente: «El uso de la fuerza sin medir las consecuencias, casi siempre produce efectos contrarios del buscado». Fin de cita. La verdad es que hoy la OTAN es más fuerte que nunca y la frontera rusa más expuesta que antes de la “operación especial’’.
El autor es comentarista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.