La cancelación de la Asociación Cruz Roja Nicaragüense supone un dilema para la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFCR), porque ahora tendrá que valorar su relación humanitaria con Nicaragua.
Un día después que la dictadura de Daniel Ortega concretó la disolución de la Cruz Roja en Nicaragua —a través de la derogación de su ley creadora en la Asamblea Nacional de Nicaragua—, la IFRC se pronunció expresando su preocupación por el riesgo que supone esto para las actividades humanitarias del país y anunció que está «evaluando la mejor manera de proceder».
La cancelación significa que todos los bienes de la Cruz Roja Nicaragüense pasan a manos del Estado de Nicaragua, bajo la coordinación del Ministerio de Salud (Minsa), que también funciona bajo el control de la dictadura orteguista.
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A nivel mundial, la Cruz Roja fue creada para ser un organismo neutral, independiente, humanitario, sin sesgos políticos, que actúa por el bien de la humanidad en situaciones de conflicto, sin embargo, todo lo que la dictadura de Ortega pone bajo su control pasa a responder a los intereses del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Para los organismos internacionales prima el bien común
El consultor en Derecho Internacional Humanitario, Léster Martínez, manifestó que bajo la premisa de garantizar el bienestar de la población es posible que la IFCR tome una «decisión dolorosa».
«Muchas veces los organismos internacionales prefieren de alguna forma garantizar una relación con una especie de Cruz Roja como será el caso en Nicaragua, para poder accionar en caso de necesidad absoluta, entonces, si estamos hablando de que es en beneficio de la población civil nicaragüense, no por la decisión del Estado de Nicaragua, sino en pro de los civiles nicaragüenses, es posible que se lleguen a hacer concesiones dolorosas, de las cuales podríamos estar decepcionados», expresó Martínez.
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El consultor manifestó que muchos esperan que la comunidad internacional desconozca lo actuado por Ortega y que en consecuencia se rechace el uso del emblema internacional de la Cruz Roja, ya que bajo el control de la dictadura de Ortega no responderán a principios humanitarios. Sin embargo, Martínez explicó que será inevitable que ante una emergencia en el país, la estructura regional de la Cruz Roja se comunique con lo que quede de ese organismo en Nicaragua, aunque ya no sea socio de la IFCR.
«Si hay una erupción volcánica, una inundación, un terremoto que siempre amenaza, sería difícil coordinar con el Minsa, en cambio, la estructura de Cruz Roja Nicaragüense o de lo que quede, va a estar por naturaleza en medida de coordinar con los otros cuerpos regionales, internacionales, no así el Minsa», dijo el consultar.
¿Qué pasará con los proyectos?
En el momento que Cruz Roja Nicaragüense fue cancelada tenía una serie de proyectos coordinados con la IFCR, que ahora tendrán que ser replanteados, cancelados o evaluados. Martínez valoró que los acomodos que se vayan a ver próximamente, dependerán de negociaciones y medidas de presión.
El consultar explicó que este nuevo escenario obliga a revisar los acuerdos que fueron firmados con la antigua Cruz Roja para ver si siguen vigentes, porque si se reconoce «que no es una nueva Cruz Roja, sino la anterior, entonces entrarían en una serie de contradicciones jurídicas» y también puede ser que haga «una interpretación aproximativa y se termine concluyendo que es la misma institución y que se mantiene en vigencia todo lo acordado» antes de su cancelación.
«Me gustaría tener confianza en que se va a encontrar una solución al menos salomónica, pero muchas veces tenemos sorpresas enormes», agregó el consultor.
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Martínez advirtió que mientras la IFCR no tome una decisión de cómo será su relación de ahora en adelante con el Estado de Nicaragua, todas las valoraciones sobre este tema caen en el campo de la especulación.
Relación cambiará, pero seguirá cooperación
Otro experto en derecho internacional que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato, coincidió con Martínez en que siempre será prioridad para la IFCR la ayuda humanitaria.
«Hay que tomar en cuenta que la ayuda humanitaria, sobre todo cuando es frente a emergencias y catástrofes, tiene un carácter altamente prioritario. De manera que estos organismos tratarán siempre de seguir cooperando», dijo la fuente.
También manifestó que lo más probable es que la nueva asociación sea aceptada como miembro de la Federación Internacional, aunque la cooperación no será igual.
«La cooperación podría verse afectada al perderse la autonomía y neutralidad que debe caracterizar a este tipo de organismos», agregó.
Otra institución rojinegra
Para Léster Martínez, la Cruz Roja que acaban de crear en Nicaragua contradice todos los principios con los que se fundó esa organización humanitaria, porque en manos del régimen de Ortega solo se puede esperar que de ahora en adelante las ambulancias y la sede de la Cruz Roja levanten la bandera rojinegra del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Martínez valoró que la naturaleza humanitaria, imparcial, independiente, voluntaria, neutral y universal de la Cruz Roja son incompatibles con las prácticas del régimen orteguista, que en 2018 cerró las puertas de los hospitales públicos a los heridos de las protestas civiles.
«El hecho que el Minsa tomara control como una estructura estatal, partidaria, amenaza terriblemente el funcionamiento de una institución con una misión como la de Cruz Roja, es inviable, aberrante, es grosero llegar a pensar que podría guardar su neutralidad frente a una necesidad humana», agrega.