La abogada e investigadora Martha Patricia Molina Montenegro presentó públicamente este miércoles 3 de mayo la tercera parte de su informe sobre la persecución que sufre la Iglesia católica de Nicaragua, desde el estallido social y la rebelión popular de abril de 2018.
En la tercera parte del informe se indica que en el primer trimestre del presente año ocurrieron 90 nuevas agresiones del Estado contra la Iglesia, de toda clase, desde la condena de 26 años de prisión al obispo Rolando José Álvarez Lagos y su confinamiento en la cárcel de Tipitapa, hasta pintas de odio en las paredes de algunos templos, la expulsión de varias monjas dedicadas a obras de caridad cristiana entre las personas más necesitadas; y la prohibición de las procesiones de Semana Santa.
La cantidad de acciones gubernamentales contra la martirizada Iglesia católica de Nicaragua llegó a 529, desde abril de 2018 hasta fines de marzo recién pasado, cuando la autora del informe cerró la tercera parte de su investigación. Y por la dinámica de la agresividad estatal contra la Iglesia, la doctora Molina estima que el balance de este año podría ser peor que los anteriores.
Esta no es la primera vez que la Iglesia católica de Nicaragua es víctima del odio gubernamental y sufre la persecución del Estado. También el gobierno de la Revolución Liberal de 1893 a 1909 la atacó duramente, y más todavía el primer régimen de la Revolución Sandinista de 1979 a 1990. Incluso en algunos períodos de la República Conservadora del siglo 19, la Iglesia católica fue hostilizada por el poder político. E invariablemente ha sido porque la Iglesia siempre ha estado del lado de los humildes, de las víctimas de los abusos del poder y de las personas más necesitadas de justicia. Sin embargo, según los datos en la investigación de la abogada Molina Montenegro, la persecución de ahora es la peor que ha sufrido la Iglesia y lo más grave es que no parece tener fin.
Sobre las persecuciones y otras agresiones anteriores contra la Iglesia católica, desde el asesinato del obispo Antonio de Valdivieso (protomártir por la defensa de los indígenas) apuñalado el 26 de febrero de 1550 por el poderoso Hernando de Contreras y un grupo de sicarios, hay bastante información. Pero está dispersa en los libros de historia y otras obras de análisis del trágico acontecer histórico de Nicaragua.
Es hasta ahora, cuando la persecución contra la Iglesia católica de los últimos cinco años se ha estudiado y documentado minuciosamente, como lo ha hecho la doctora Molina y al parecer tendrá que seguir haciéndolo.
Es un mérito que se le debe reconocer a esta dedicada y destacada profesional, devota de la fe católica, del derecho, de las libertades democráticas y los derechos humanos, por lo cual su nombre ya tiene asegurado un lugar sobresaliente en la historia de Nicaragua.