El pasado trece de abril el gobernador del estado de la Florida, Ron DeSantis, introdujo un proyecto de ley en el Senado de ese Estado que pretende demoler la tradición norteamericana de abrir los brazos y dar refugio a los perseguidos del mundo. Dicho proyecto de ley penaliza con multas que van desde cinco mil a diez mil dólares para los que violen dicha ley.
Para los que no lo han leído o que solo lo han escuchado sin entrar en detalles, les comparto dicho proyecto conocido con el código SB 1718. Este propone criminalizar la estancia de indocumentados y a los residentes de Florida, “no solo a quienes abran su casa, negocio, vehículo o lugar de culto, sino que también prohíbe el uso de permisos de conducir válidos de otros estados en manos de inmigrantes indocumentados, obliga a los hospitales a recabar información sobre la situación migratoria de los pacientes y a presentar informes trimestrales, y modifica las normas para compartir información sobre pacientes indocumentados.
El proyecto de ley también aumenta las multas por emplear a inmigrantes indocumentados, castiga con mayor severidad a los reincidentes por la contratación ilegal, impone severas penas de cárcel a los extranjeros que utilicen a sabiendas documentación falsa, establece el uso obligatorio del programa federal E-Verify y establece auditorías aleatorias a las empresas para verificar su cumplimiento y los amenaza con revocar de por vida las licencias de operación a las empresas que reincidan en la contratación de indocumentados, además de establecer multas y penas de cárcel para quienes transporten a indocumentados.
A finales de los años 1800 el pueblo francés donó al pueblo norteamericano una estatua conocida como Estatua de la Libertad. Se encuentra en la ciudad de New York en una pequeña isla a dos kilómetros de Manhattan. En la actualidad bien podría decirse que junto a las pirámides de Egipto y la Torre Eiffel de París, es uno de los monumentos más icónicos del mundo. Su antorcha alzada y la Declaración de Independencia en su mano izquierda significan la libertad y democracia, dos principios cuyos valores son el pilar fundamental en que se sustenta ese gran país. Esa tradición de hospitalidad y refugio es lo que pretende demoler el gobernador DeSantis.
Los más acérrimos opositores a dicho proyecto han comenzado a exponer que el SB 1718 es un proyecto que en realidad a los que penaliza es a los habitantes del estado de la Florida, pues los convierte en agentes del gobierno y los obliga a solicitarle a cada amigo o persona que visita sus casas, a requerirles identificaciones que los acrediten como residentes legales de dicho Estado.
Todavía está por verse cuál será el final de tan infame proyecto de ley, desgraciadamente pueden estar seguros que tendrá sus defensores entre ellos los tristemente célebres miembros del Ku Klux Klan y otros grupos de ciudadanos norteamericanos, como los que asaltaron no hace mucho la Casa Blanca en Washington.
Quiera Dios que no se apruebe ese panfleto ideado por una mente retrógrada que pretende ignorarla historia de los Estados Unidos, que entre otras cosas ha sido construida por manos de inmigrantes que han ayudado a convertirla en la nación que hoy es, pues no se puede de ninguna manera ignorar el aporte de los inmigrantes unos con su ingenio y otros con su fuerza de trabajo que han convertido a los Estados unidos de Norteamérica en el país más poderoso del mundo.
El autor es comentarista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.