En Nicaragua no hubo celebración del Día Internacional del Libro, el 23 de abril, instituido oficialmente por la Unesco en 1988 para honrar el legado literario de los inmortales escritores Miguel de Cervantes, español; William Shakespeare, inglés; y el hispanoamericano Inca Garcilaso de la Vega. La celebración es también para promover la protección de la propiedad intelectual y los derechos de autor en todos los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Pero en realidad sí hubo celebración, pero negativa, como ha sido la cancelación de otras tres universidades. Con las cuales son 15 los centros de educación superior clausurados, entre centenares de organizaciones sociales no gubernamentales de toda clase, desde caritativas religiosas hasta de estudios superiores, investigación académica y desarrollo cultural.
En Nicaragua no hay ambiente para la celebración positiva del Día Internacional del Libro, por la crítica situación sociopolítica del país. En el ámbito cultural, hasta la Academia Nicaragüense de la Lengua y el Centro Nacional de Escritores (CNE) han sido cancelados, la primera el 31 de mayo de 2022 y el segundo el 15 de junio del mismo año. Cabe recordar que el CNE fue fundado en 1990 por el sacerdote católico sandinista y prestigioso intelectual nacional, Ernesto Cardenal, quien en la etapa final de su vida renegó de su partido FSLN.
Sin embargo, el nombre de Nicaragua sonó en la magna celebración del Día Internacional del Libro, en España, donde este lunes 24 de abril los reyes españoles entregaron el Premio Cervantes de Literatura al consagrado poeta venezolano, de 93 años, Rafael Cadenas. Este puso a Nicaragua en el centro de la celebración, al exaltar en su discurso a Sergio Ramírez, el escritor nicaragüense que también recibió el Premio Cervantes (en 2017) y ahora está en el exilio despojado hasta de su nacionalidad por las autoridades nicaragüenses. “Admiro a Sergio Ramírez y deseo que pueda volver a su país”, expresó el nonagenario pero extraordinariamente lúcido poeta de Venezuela al recibir el prestigioso premio literario español.
Rafael Cadenas fue militante comunista en su juventud, pero en su madurez renegó de esa creencia a la que ahora califica como “una religión del odio”. Convertido en un intelectual sólidamente democrático, Cadenas al recibir el Premio Cervantes indicó que “es urgente defender la democracia de todo lo que la acecha… Los demócratas han de pedir a gritos su renovación”, señaló el poeta venezolano, quien a pesar de la crudeza de la dictadura que impera en su país no ha dejado de permanecer en él. Y el régimen dictatorial ha respetado su derecho a vivir en Venezuela, esto hay que reconocerlo.
Rafael Cadenas denunció hace algunos años que en Venezuela se reducía “a diario el margen de la libertad”, mientras esperaba “la revolución humana” que se había prometido y que nunca llegó. Pero mantiene su fe en la libertad, una palabra que según él debería estar en los escudos de todas las naciones.
Y que lo estará, seguramente, porque no puede ser que el futuro de la humanidad sea la dictadura de “la religión del odio”.