La gravedad mundial del feminicidio

Según las noticias los feminicidios siguen ocurriendo en Nicaragua, no paran sino que aumentan como otra pandemia a la que no se le puede controlar.

En realidad, los feminicidios son una  calamidad mundial, igual que la pandemia. Como se ha dicho tantas veces, el feminicidio es la forma extrema de la violencia contra la mujer, por el solo hecho de ser mujer. Y se practica en todas las culturas, ya sean de naciones desarrolladas o atrasadas.

Es por eso que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ocupa especialmente del feminicidio, al que  define como un crimen “cometido por parejas o exparejas, e implica abusos continuos en el hogar, amenazas o intimidación, violencia sexual o situaciones en las que las mujeres tienen menos poder o menos recursos que sus parejas».

Al respecto, una jueza de Serbia experta en violencia de género, la jurista Ivana Milovanovic, explica que “el feminicidio se diferencia de otras formas de asesinato porque es el que se practica contra una mujer por motivos de género, solo porque es mujer”. Esto indica —añade— que “las causas profundas del feminicidio difieren de otros tipos de asesinatos y están relacionadas con la posición general de la mujer en la sociedad, la discriminación contra la mujer, los roles de género, la distribución desigual del poder entre hombres y mujeres, los estereotipos de género habituales, los prejuicios y la violencia contra las mujeres».

Otros expertos definen dos categorías de feminicidios, los íntimos y los no íntimos, siendo los primeros los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas o exparejas; y los segundos, los asesinatos de mujeres cometidos por personas con las cuales no tenían una relación de intimidad.

 Como hemos dicho en otras ocasiones refiriéndonos a los feminicidios en Nicaragua, aunque es justo penalizarlos con las máximas sanciones posibles, estas no resuelven el problema. Ni siquiera lo reducen.

 En otros países más desarrollados que Nicaragua,  los investigadores estiman que para reducir la violencia de género en todas sus formas, y los feminicidios particularmente, hay que cambiar las normas culturales vigentes en la sociedad. Lo cual se debe hacer en todo el mundo, no solo en las naciones atrasadas, porque como ya hemos dicho los feminicidios ocurren en todas partes.

El reconocido medio informativo internacional que está prohibido en Nicaragua, CNN en español, ha informado sobre una investigación de Bristol University Press,  la cual sugiere que las sociedades “deben examinar de cerca sus puntos de vista sobre la masculinidad y la feminidad, la igualdad de género, la violencia doméstica y las leyes contra los feminicidas, la ideología patriarcal, los valores tradicionales, el papel de la religión en la sociedad y la cobertura de los medios de comunicación sobre el feminicidio y la violencia contra las mujeres».

Pero además de examinar esos puntos de vista hay que cambiarlos, para lo cual es indispensable transformar los sistemas de educación desde la base infantil hasta los niveles superiores o universitarios, para formar hombres impecablemente respetuosos de la condición femenina.

Según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), la educación comprende cuatro aprendizajes fundamentales: 1- a comprender; 2- a hacer; 3- a vivir juntos; y, 4- a ser. O sea a desenvolver “la inteligencia, la sensibilidad, la responsabilidad y los sentidos éticos y estéticos de la vida…” Lo que implica reconocer plenamente la dignidad de la mujer y respetarla de manera integral.

Obviamente no es eso lo que está haciendo el sistema “educativo” nicaragüense en la actualidad.

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