A menos que se conviertan en algo parecido a un buen equipo, es decir, a lo que han sido históricamente, los Indios del Bóer y Leones de León, deben ir hacia un fin de semana tormentoso en sus series contra el Rivas y Dantos, respectivamente. Ambos equipos, de los grandes animadores del beisbol nacional, atraviesan malos tiempos.
Después de ganar el campeonato con solvencia frente a los Dantos, se pensó que el Bóer dispondría de las herramientas necesarias para revalidar el título, pero en lugar de eso, los Indios han saltado de un tumbo a otro, al extremo de permanecer ocultos en el noveno puesto del Pomares con un balance discreto de 14-14 que nadie calculó.
A los Leones les ha ido peor. Impactaron durante la pasada temporada regular, tanto que impusieron un récord nacional de 24 victorias consecutivas que parece listo para retar al tiempo. Sin embargo, no pasaron de las semifinales al ser eliminados por los Dantos y ahora están en el puesto 11 con marca de 13-15, algo impensable.
El Bóer, que históricamente ha tenido su fundamento en el bateo, resume .274 de forma colectiva, con 108 anotadas y nueve jonrones. Sus lanzadores lo hacen bastante bien (3.11). León solo batea .236, con 82 anotadas y tres jonrones, por lo que sus carabineros se han frustrado a pesar de que han metido el hombro a fondo (2.07)
Y tanto Rivas para el Bóer, como los Dantos para León, no son equipos a propósito como para esperar una reacción. Es decir, considerando el momento que atraviesan, tanto el Rivas como los Dantos, son los favoritos para imponerse en estas series, más allá de lo parejo que podrían apreciarse desde fuera si se considera la historia.
“No quiero justificar nada. Nosotros mismos estamos inconformes con el resultado que se ha tenido, pero a veces se cree que los equipos no tienen fisuras. León es tremendo equipo, pero con las reglas de los menores, hay una buena cantidad de jugadores que el año pasado podían jugar y ahora no por la regla”, explica el mentor Sandor Guido.
Esos baches no han podido ser cerrador por jugadores jóvenes que carecen de experiencia y que han sido paralizados por el nivel de exigencia. Sin embargo, a pesar de que no son los favoritos contra los Dantos, Guido espera que justo ahora los Leones comiencen a mostrar el material del cual están construidos y cambie totalmente la historia.
“Nosotros vamos a levantarnos. De eso no tenemos dudas. Lo que pasa es que todo esto ha sido un proceso que es parte de la formación, pero nuestra confianza, nuestra fe en el futuro no ha cambiado. Y aunque los Dantos son un tremendo equipo, yo creo que desde ahora se van a poder ver los cambios que nos llevarán hacia arriba”, indicó.
En el campamento del Bóer, la historia no es distinta en cuanto a resultados, pero las causas que los provocan podrían ser diferentes. El Bóer no se siente aprisionado por la inclusión de jugadores menores en el line up de cada día, sino por los contrastes en el rendimiento de sus figuras caracterizadas, lo que ha impedido levantar cabeza.
“Estamos en un mal momento si nos atenemos al personal que tenemos, aunque en realidad, no hemos tenido un buen momento. Espero que, a partir de este fin de semana con el Rivas, las historia comience a cambiar. Nosotros sabemos que somos mejores de como hemos lucido, pero hay que probarlo”, reconoce Sandy Moreno.
Al igual que los Leones que han perdido a Arnol Rizo, uno de los “veteranos” que vio como se redujo su tiempo de juego, el Bóer tampoco tendrá a Sandy Moreno (hijo) uno de sus bateadores más violentos de esta época. Al igual que Rizo, Moreno se marcha del país y el Bóer pierde a un artillero en pleno proceso de evolución.
“También hemos perdido a nuestro mejor lanzador, Braulio Silva, y a uno de los relevistas de más experiencia, Fulvio Delgado. Pero aún así, estamos claros que debemos lucir mejor. Lo que nos ha afectado ha sido la falta de equilibrio en todas las áreas. A veces se lanza y no se batea o viceversa”, reconoce el mentor de los Indios.
Sin embargo, mientras el Bóer recibe al Rivas este sábado a partir de las 3:00 de la tarde en Managua, los Dantos se mueven a León para calibrar las garras de los Leones, quienes al igual que el Bóer, andan volando bajo, muy bajo, al extremo que sus seguidores han comenzado a temer lo peor y es ver eliminados a sus equipos.