Al inicio de nuestra Semana Mayor o Semana Santa, escribí un artículo que titulé: Semana Santa, tiempo para meditar. Pues bien, ya hoy la Semana Santa quedo atrás y ahora es el tiempo de convertir en hechos o realidad como prefieran, el producto de dichas meditaciones.
Para tener una idea de qué comentarles en esta ocasión, me di a la tarea de llamar a varios amigos a los que les había pedido previamente que pensaran mientras vacacionaban, sobre qué debíamos cambiar o mejorar para dejar atrás todas aquellas cosas que nos impiden avanzar como sociedad. Les participo que los temas que más me comentaron fueron: el incremento de accidentes de tránsito, el encarecimiento de la canasta básica, la importancia de que el Ministerio de Educación implemente una clase para enseñar a nuestros niños y adolescentes el respeto a nuestras niñas y mujeres en general, solo así podremos combatir el machismo y parar el feminicidio que en lo que va de este año lleva un asesinato por semana me comentaron. Por supuesto el tema político también estuvo entre los mencionados.
Desgraciadamente tan solo al inicio de Semana Santa se produjeron varios accidentes que resultaron con víctimas fatales; los peatones y conductores de motos fueron los más afectados. Yo insisto en que solamente una coordinación entre la Policía y los diputados podrán contener esta pandemia, la institución policial dedicándose más al resguardo y protección de las leyes de tránsito y menos a cumplir con metas recaudatorias que al final convierten a los afectados por multas injustas, en desafectos a los jefes de estos.
En cuanto al incremento del precio de la canasta básica, desgraciadamente esta es una situación que a pesar de que nos afecta a todos, no veo una baja sustancial de los precios de la carne, el queso, los frijoles y algunas verduras en el corto plazo. Más de un amigo, sobre este tema me dijo que hasta ahora se le está haciendo justicia a nuestro campesino pagando un precio acorde a la inversión que tienen que hacer en los insumos agrícolas.
Me queda comentar sobre el espinoso tema de la política. Para hacerlo les comentare sobre tres amigos que me pidieron omitir sus nombres, el primero un excarcelado de los que viajaron a los Estados Unidos. Este me dijo que su idea de una Nicaragua para todos seguía intacta, pero que desgraciadamente en este momento estaba más dedicado a aprender el idioma, conseguir trabajo y ver cómo hacía para llevarse a su familia.
Otro amigo viviendo en Costa Rica, me comentó que esa es la diáspora más difícil de interpretar pues hay una gran cantidad de organizaciones y todas tienen una óptica diferente sobre cómo resolver la situación que nos afecta, pero desgraciadamente a la hora de echar a andar sus ponencias o sugerencias desaparecen.
En cuanto al amigo que vive en Nicaragua, me dijo que lo que sobra aquí y allá son soñadores, pero faltan pragmáticos, los hay que viven soñando en que del extranjero va a venir la solución, cosa que dudo me dijo, hay otros que creen que van a lograr los cambios que quieren con comunicados y plantones a 3,000 o más kilómetros de Nicaragua. Para mí me dijo la solución va a llegar cuando el gobierno y los soñadores aterricen, en otras palabras, cuando nos demos cuenta que solo mediante un arreglo pensado en nuestra convivencia futura y no en la pasada de cuentas de uno y otro lado es la solución.
A decir verdad y sin entrar en pormenores por razones obvias, yo también soy de ese criterio. Vamos a necesitar de mucha madurez y sensatez para comprender que la solución a largo plazo tiene que salir de dentro, de entre nosotros y no como medicina recetada por los Estados Unidos o la Unión Europea. Comprendo que en este momento es una solución difícil de digerir, pero con el tiempo los de arriba los de abajo y los que estamos en medio tendremos que aceptar. De lo contrario la medicina se volverá un purgante para los más recalcitrantes.
Ojalá y no tengamos que andar otra vez ese camino, nuestros hijos y nietos no lo merecen.
El autor es comentarista político y Directivo Nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense