Siempre es bueno y necesario reflexionar y hablar sobre la libertad. Sobre todo cuando no se tiene o está disminuida.
En el Diccionario de la Asociación de Academias de la Lengua Española hay 12 definiciones de la palabra libertad y 20 situaciones relacionadas con ella. Por ejemplo libertad de expresión, libertad de cultos o libertad de cátedra, etc.
Se conoce por la historia que el concepto de libertad apareció hace más de 4 mil años, en la antigua Sumeria que estaba localizada donde ahora es Irak y es considerada como la primera civilización humana. Los sumerios acuñaron la palabra ama-gi para designar el hecho de poner fin al cautiverio de un esclavo. Y así y allí se comenzó a entender la libertad y comenzó su largo y escabroso camino histórico, pues no deja de enfrentar dificultades hasta nuestros días, en muchas partes del mundo.
Muchísimo tiempo después, Miguel de Cervantes pondría en boca de Don Quijote de la Mancha las palabras de que “la libertad es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos”, según cita del jurista y diplomático venezolano Héctor Faúndes en un ilustrado artículo de opinión sobre el tema de la libertad.
Menciona también a Benedetto Croce, para quien “no hay otro ideal que iguale o que pueda sustituir al de la libertad, que haga palpitar el corazón del hombre en su cualidad de hombre, y que haga responder a la ley misma de la vida”.
Los presos en general, pero los prisioneros políticos y de conciencia en particular, como los 222 nicaragüenses que fueron excarcelados y desterrados hacia Estados Unidos el 9 de febrero pasado, pueden dar fe de la veracidad de las citas anteriores.
A propósito de ellos cabe mencionar que en la antigüedad griega, el poeta Homero a quien se le reconoce como autor de La Ilíada y La Odisea, dijo que la libertad significa vivir en la propia patria, en la tierra donde se nació. Lo cual de alguna manera y con otras palabras es lo que han dicho los excarcelados y desterrados políticos nicaragüenses.
Wolfgang von Goethe, el gran poeta alemán del siglo XIX, escribió por su parte que la libertad solo la merecen quienes saben conquistarla todos los días. Lo cual es cierto, pero a medias, porque la verdad es que toda criatura humana por el solo hecho de haber nacido y vivir tiene derecho a ser libre, independientemente de que luche o no por ello. Pues no todos los hombres pueden ser libertadores, muchos otros son liberados.
No se puede dejar de mencionar que en la actualidad la libertad no solo es la de no ser esclavo, siervo ni prisionero. La posibilidad real de expresarse libremente. De profesar la religión que se quiera y elegir libremente a las personas que gobiernan, etc. La libertad es también ahora la de ser libre de penurias económicas, de injusticia social.
No se trata de que el Estado deba resolver todos los problemas económicos y sociales de toda la gente. Es que el Estado debe diseñar y gestionar políticas públicas que generen oportunidades para todas las personas, para que cada quien pueda satisfacer sus necesidades básicas y progresar. Pero también políticas sociales para asistir a quienes por cualquier razón no pueden valerse por sí solos.
Es la libertad individual con garantías socioeconómicas que se debería establecer y garantizar en Nicaragua y en todos los países del mundo. Se puede decir que esto es un sueño. Pero la libertad, desde que los antiguos sumerios liberaron por primera vez a un esclavo y crearon la palabra que designó aquel hecho realmente histórico, es un sueño que en muchos países se hizo realidad. Y se continuará haciendo una y otra vez, aunque cueste mucho.