La doctora Aracelly Varela Bonilla nació en una familia de médicos del departamento de León, al occidente de Nicaragua. Quienes la conocieron la describen como una excelente profesional, apasionada y de carácter fuerte cuando de trabajo se trataba. Fuera del ámbito laboral, ella era alegre y bromista.
Creció en el barrio San Felipe, en el centro de esa ciudad, y se bachilleró en el colegio La Asunción. Desde pequeña destacó su buena disciplina e inteligencia, y siguiendo la tradición de su familia, estudió Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) en León, donde también se especializó en Anestesia.
Varela Bonilla, de 51 años, también logró formar una familia, tenía tres hijos —dos mujeres y un varón— y mantenerse en la profesión médica. Antes de llegar al Hospital Primario Gaspar García Laviana de San Juan del Sur, en Rivas, la médica laboró en una clínica privada y en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, en Managua.
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Llegó hace cuatro años a Rivas, para trabajar como responsable del área de Anestesiología del Hospital de San Juan del Sur. Según una fuente médica, quien conoció a la doctora, Varela Bonilla «regañaba a cualquiera», no reparaba si era otro médico, técnico o enfermera.
“Era muy profesional, algunos compañeros del hospital les agradaba esa intensidad en su área de trabajo, pero fuera de eso, era platicona y bromista”, dijo la fuente.

Varela Bonilla fue sindicalista de la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud) en el Hospital de San Juan del Sur, y se conoció que participaba en las actividades del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Escepticismo sobre su muerte
El caso de la médica causó revuelo a nivel nacional porque fue tratado con mucho hermetismo por la Policía. Varela Bonilla desapareció el 16 de febrero de este año, pero fue hasta el 31 de marzo que se confirmó su muerte, cuando fue sepultada en una ceremonia íntima con amigos y familiares.
El 20 de marzo fue encontrada su osamenta, cerca de donde ella vivía, en un predio donde se coloca la barrera de toros en Sonzapote, San Juan del Sur.
Aunque solo faltaban exámenes de ADN todo indicaba que era la doctora desaparecida, ya que en el lugar fueron encontradas las llaves del apartamento que alquilaba Varela en San Juan del Sur. La Policía confirmó que eran las llaves al ir al cuarto y abrir con ellas.
Durante el proceso de búsqueda por la desaparición, la Policía nunca reveló los avances ni los detalles del mismo. Tampoco lo hicieron con el reciente hallazgo de la osamenta. Se cree que por la temporada alta de turismo no emitieron nota de prensa sobre el caso, a pesar de ser de relevancia nacional.
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La última vez que se supo de la profesional fue el 16 de febrero, cuando Varela salió de su casa con un amigo para comprar fritanga.
Una fuente ligada a las investigaciones reveló a este medio que el celular de la doctora fue hallado en Ciudad Sandino, pero se desconoce qué más ha logrado investigar la Policía sobre este crimen que ha conmovido al gremio médico de Nicaragua.
La fuente médica señaló que dentro del hospital donde trabajaba la doctora hay gran escepticismo e inconformidad con el caso por como ha sido manejado por las autoridades y porque hay más preguntas que respuestas, pero se mantienen al margen para evitar represalias. Lo que todos se preguntan es: ¿Quién mató a la doctora Varela?