Hotel Masaya, es una de las propiedades confiscadas al excarcelado político, Cristian Fajardo.

«Están confiscando el patrimonio de mi familia», denuncia el excarcelado político Cristhian Fajardo

Dos casa y un hotel le confiscaron al opositor en Masaya. El régimen colocó banderas del FSLN y rótulos del Mefcca

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo confiscó de facto tres propiedades del excarcelado político Cristhian Fajardo, integrante del Movimiento Cívico de Masaya, y uno de los 94 nicaragüenses a quienes se les despojó de la nacionalidad y se les confiscaron sus bienes el pasado 15 de febrero.

Fajardo, quien se encuentra exiliado en Estados Unidos, estuvo preso en 2018 junto con su esposa María Adilia Cerrato. A él le confiscaron un hotel, una casa conjunta que servía como extensión del hotel y su vivienda, ubicados en Masaya, que juntos pueden rondar un valor de medio millón de dólares.

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La confiscación de las propiedades ocurrió la semana pasada. El martes 14 de marzo llegó la Procuraduría General de la República (PGR) y al día siguiente fueron tomadas por oficiales de la Policía Nacional.

«Rompieron el candado que teníamos, pusieron otro, a la par está la otra casa que es una propiedad que estaba a mi nombre y se estaba rentando. A las personas la Procuraduría les dijo que tenían dos días para desalojar porque si no llegaba la guardia, pero el miércoles llegó la Policía. El viernes me llaman y me dicen que estaba cerrada la calle y que estaban desbaratando mi casa», contó Fajardo a LA PRENSA.

El excarcelado político dijo que a pesar de que las propiedades están a su nombre, el régimen «está confiscando un patrimonio familiar, son propiedades que se adquirieron con el trabajo y esfuerzo de mis padres, no fue piñateado, no fue mal habido, no fue un mal negocio que mis padres hicieron para dejar sin casa a nadie, y yo lo hice producir, crecer y mejoré con mi trabajo».

El excarcelado reprochó a través de sus redes sociales que en su vivienda colgaron la bandera del partido oficialista FSLN en un lugar que él y su familia solía izar la Bandera Nacional durante el mes patrio, desde antes de la rebelión cívica de 2018.

Hotel fue entregado al Mefcca

Durante la llamada Operación Limpieza el hotel había sido quemado. Este operativo fue ejecutado por oficiales de la Policía Nacional y parapolicías —simpatizantes del Frente Sandinista (FSLN) vestidos de civil— que reprimieron y levantaron a punto de plomo las barricadas o trincheras que fueron ubicadas en distintos puntos de Nicaragua, entre ellos en Masaya, donde fueron asesinados 34 nicaragüenses.

Fajardo expresó que tanto él como su familia estaban preparados para las confiscaciones y que por tal razón intentó vender el hotel en dos ocasiones, a pesar de que reconoce que «tenía la esperanza de que no lo hicieran (que lo robaran), pero bueno lo hicieron».

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«Ya estábamos preparados para esto, esperando las confiscaciones, desde antes que saliera en la lista de los 94. Intenté vender en dos ocasiones el Hotel Masaya, con dos clientes serios. Se habló bastante, se hicieron negociaciones y cuando estaba en curso la negociación de pronto dejaron de comunicarse, dejaron de contestar nuestras llamadas. Imagino que fue porque fueron a las instituciones de la dictadura para inscribir la propiedad. Iba a vender hasta debajo de la mitad del precio de las propiedades», señaló a LA PRENSA.

Según su denuncia, respaldada por fotografías, en el hotel confiscado instalaron una oficina del Ministerio de Economía Familiar Comunitaria Cooperativa y Asociativa (Mefcca).

Añadió que prefería malvender «mis negocios y tener ese dinero acá en Estados Unidos, y hacer algo, porque aquí la vida es dura, y me hace falta el dinero, a pesar de que estoy trabajando el dinero no alcanza porque son tantas las necesidades que no puedo cubrir». Fajardo trabaja en EE. UU. como mecánico de bicicletas.

A pesar de lo anterior, el opositor agradeció con ironía las mejoras que le realizaron a sus propiedades, que según indica no pierde las esperanzas de recuperarlas una vez que el régimen salga del poder.

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«Ya están acondicionando el hotel, ya pintaron, todo lo que ellos quemaron lo van a reparar, y posiblemente se vayan pronto, me lo van a dejar medianamente habitable», expresó.

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