Una Cumbre Iberoamericana despolitizada

El viernes y el sábado de esta semana (24 y 25 de marzo) se realizará la XXVIII Cumbre Iberoamericana, en la ciudad de Santo Domingo, capital de República Dominicana. En ella participan los gobernantes de los veinte países latinoamericanos de habla española y portuguesa, junto con los europeos  España y Portugal.

Será una Cumbre despolitizada, o sea sin carácter ni voluntad política, pues los jefes de Estado y de gobierno —o sus representantes—, no tienen previsto abordar los problemas acuciantes de la actualidad en la mayor parte de la región iberoamericana, que son los de naturaleza política.

Se trata de las violaciones a los derechos humanos, la crisis de la democracia y el Estado de derecho, la ilegitimidad de origen de algunos presidentes y las migraciones masivas descontroladas por causa de las crisis sociopolíticas de la región, que deberían merecer la atención de los gobernantes.

“Juntos por una Iberoamérica justa y sostenible” es el lema de esta Cumbre Iberoamericana, que concentra su atención en  los problemas climáticos, la seguridad alimentaria, los derechos digitales y el comercio internacional.

Se espera que la Cumbre apruebe sobre todo una Carta Medioambiental, que sería como una especie de hoja de ruta común para hacer frente al calentamiento global, la degradación de la biodiversidad y la pérdida de recursos naturales. Pero no será un documento vinculante y su cumplimiento quedará a voluntad de las partes que lo firmen.

El gobierno de República Dominicana, como organizador de la XXVIII Cumbre Iberoamericana ha informado que 14 jefes de Estado y de Gobierno confirmaron su presencia y que los otros 8 se harán representar por sus vicepresidentes o cancilleres.

La información sobre los nombres de quienes participarán es reservada, por asuntos de seguridad, pero se conoce que habrá ausencias notorias como las de los presidentes Lula da Silva, de Brasil, y Nayib Bukele, de El Salvador. Y por supuesto la de Daniel Ortega, de Nicaragua, quien solo sale de su país para ir a Cuba y Venezuela en ocasiones especiales.

Cabe mencionar que al mismo tiempo que la XXVIII Cumbre Iberoamericana, y como parte complementaria de la misma, se realizará en la capital dominicana el XIV Encuentro Empresarial Iberoamericano.

En este evento empresarial tampoco se abordarán temas políticos, lo que sí es comprensible. Aunque tal vez a algún o algunos participantes se les ocurra plantear la situación del organismo empresarial de Nicaragua, el Cosep, que ha sido ilegalizado por el régimen. Cabe mencionar que el Cosep participó de manera destacada en todos los anteriores encuentros empresariales iberoamericanos.

La Cumbre Iberoamericana y el Encuentro Empresarial Iberoamericano se reunirán un momento de grandes desafíos para la región, no solo económicos sino también sociales y políticos. Hay grandes  y complejos problemas comunes por resolver. Pero, la verdad sea dicha, no se espera que las deliberaciones y conclusiones de este evento intergubernamental —que siendo político no tratará los problemas políticos—, puedan ayudar a enfrentarlos y solucionarlos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí