El obispo Álvarez y el Premio Nobel de la Paz

Medios de comunicación independientes informaron que el pasado domingo 19 de marzo aparecieron en la ciudad de Chinandega unas papeletas con la imagen de monseñor Rolando Álvarez Lagos y la leyenda “premio nobel de la paz”.

 Obviamente, se trata de un mensaje de respaldo a la iniciativa surgida en diferentes movimientos defensores de los derechos humanos, y políticos opositores, de proponer al obispo nicaragüense preso de conciencia, condenado a más de 26 años de prisión, para que le sea otorgado el Premio Nobel de la Paz.

 Se conoce que cualquier personalidad, organización social o gobierno puede proponer candidatos a este premio internacional que es el de mayor significación social y política en todo el mundo.

 Según información de la agencia de noticias internacionales Prensa Asociada, las candidaturas pueden ser presentadas por “jefes de Estado o políticos de funciones nacionales, profesores universitarios, directores de institutos de política exterior, ganadores (del Premio Nobel de la Paz) de años anteriores y miembros del comité” que lo otorga, establecido en Oslo, Noruega.

 Pero las candidaturas deben ser presentadas a más tardar el 1 de febrero, de manera que la candidatura de monseñor Álvarez, quien sin dudas de ninguna clase tiene méritos de sobra para que le sea otorgado, tendría que ser para el del próximo año, 2024.

Por cierto que no sería la primera vez que una persona prisionera política o de conciencia, como es el caso del obispo nicaragüense, reciba el Premio Nobel de la Paz. Por lo menos 6 personas en esa situación, recluidos en una prisión o con la casa por cárcel, han recibido este premio que se otorga anualmente desde 1901, con las interrupciones obligadas por las dos guerras mundiales.

El primero fue en 1960, que se lo concedieron al predicador religioso anglicano de la República de Sudáfrica, Albert John Lutuli, también luchador pacífico abnegado contra el sistema de discriminación racial surafricano denominado apartheid, que después de muchas luchas y sacrificios fue abolido en el año de 1992.

 Después, en 1975, se lo otorgaron al científico ruso Andrei Sájarov, insigne luchador por los derechos humanos y la paz en la desaparecida Unión Soviética. Sájarov tenía el país por cárcel de manera que su esposa, Elena, fue a Oslo para recibirlo en nombre de su marido.

El tercer preso político en recibir el Premio Nobel de la Paz fue el polaco Lech Walesa, en 1983. Siendo el principal líder de la lucha por la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos en la Polonia comunista de entonces, Walesa estaba sometido a prisión domiciliaria cuando lo premiaron.

Después, en 1991, fue la líder democrática de Birmania (Myanmar), señora Aung San Suu Kyi, quien tenía casa por cárcel, la presa política distinguida con el  Nobel de la Paz.

 Más adelante, en 2010, al preso político de China comunista, Liu Xiaobo,  le otorgaron el prestigioso premio. Y el último o más reciente en recibirlo, en 2022 o sea el año pasado, fue el bielorruso Alés Baliatski, activista en favor de la libertad de prensa, la democracia y los derechos humanos, quien está condenado a 10 años de cárcel por ese motivo.

 De acuerdo con esos antecedentes, es probable que el religioso prisionero de conciencia en Nicaragua, monseñor Rolando Álvarez Lagos, pueda ser reconocido con el Premio Nobel de la Paz. Siempre y cuando personalidades internacionales e inclusive gobiernos influyentes apoyen la propuesta ante el comité noruego que decide su otorgamiento.

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